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  ¿Quién boicotea a quién, señor Moratinos?

5 de Marzo de 2006

 

LA ENTREGA SEMANAL era sobre la "trochización" de la vida venezolana en vista de que poco faltó para que el Gobierno pidiera la inclusión de la "trocha" como la octava maravilla del mundo en el libro de Guinnes, cuando la cronista leyó unas declaraciones del canciller español, Miguel Angel Moratinos, emitidas durante su comparecencia ante la Comisión de Exteriores del Congreso de su país, en las que el Ministro "apeló a la responsabilidad de la oposición venezolana para que no boicotee los procesos electorales y consideró "una exageración" decir que los aviones y barcos vendidos por España a Caracas pueden cambiar el equilibrio estratégico de la región".

Leyendo el artículo que el embajador español en Venezuela, Raúl Morodo, publicase en El País de Madrid y reprodujese El Nacional (magistralmente desmontado por la aguda crítica de Ibsen Martínez el pasado lunes) no dudamos de que la desinformación de Moratinos sobre lo que ocurre en Venezuela se deba a los sesgados reportes enviados por su Embajador, abierto admirador de Fidel y de su pupilo Hugo, cuyo "populismo" de chequera le parece admirable.

Seguramente que entre los reportes que le llegan al señor Zapatero deben estar frases memorables como aquella de que "bajo el régimen chavista no hay presos políticos, sino políticos presos", enunciado que habría incorporado Franco a su enjuto discurso, de haber tenido un "Defensor del Pueblo" que se lo acuñara. Entonces a las dictaduras les encantaba exhibirse como dictaduras, con fusilados y miles de presos políticos incluidos. Hoy, el régimen militarista de Chávez, que en su haber tiene un golpe de Estado y varios fraudes electorales, le gusta tener más poderes públicos que Montesquieu, con la nada sutil diferencia de que los controla todos.

A Moratinos debería haberle sonado la señal de alerta cuando fue tes tigo de la intemperancia del embajador venezolano en Argentina, quien abandonó airado la reunión con los cancilleres argentino y español cuando este último emitió una opinión crítica en torno a los planes nucleares de Irán. Antes de acusar a "la oposición venezolana de boicotear los procesos electorales cuando en realidad es víctima de un CNE al servicio de Chávez Moratinos debió haber leído el informe de la UE y de la OEA sobre los comicios parlamentarios del 4D, cuyos observadores pudieron constatar las condiciones fraudulentas bajo las cuales los venezolanos hemos acudido a las urnas, hasta que, hartos de tanto simulacro electoral que concluye por legitimar a Chávez como un presidente democrático, sin serlo, nos abstuvimos masivamente. No participó el 25%, sino el 17%, del cual votó nulo el 9,7%, básicamente funcionarios presionados obscenamente a través de listas públicas. Moratinos está obligado a conocer las violaciones y vejámenes sufridos por los millones de electores que acudimos el 15 agosto de 2004 al RR presidencial, de cuyo fraude algunos parlamentarios españoles tienen pruebas entregadas por eficaces equipos técnicos venezolanos, parte de los cuales descubrieron, poco antes del 4D, que con las captahuellas se violaba el secreto del voto. ¿Iría Moratinos a votar con un CNE integrado sólo por dirigentes del PP en función de Gobierno, con unas máquinas electorales sin auditar y cuyas actas son la única "prueba legal", porque el CNE no permite contar los votos manualmente, y con un Registro Electoral sin direcciones de los votantes, cuya lista es manipulada a través de una cedulación viciada en la que aparecen guerrilleros activos, cientos de miles de colombianos (según dijo públicamente la cancillera de ese país), razón por la cual el CNE no permite su auditoría?

El régimen de Chávez ha acabado con las instituciones democráticas. A la confiscación de los poderes públicos, se une la confiscación de la propiedad privada a través de las "invasiones" masivas de fincas y edificios propiciadas desde el poder, cosa que sí preocupa a Moratinos porque varias de esas propiedades son de españoles que trabajaron por décadas y ahora están en la ruina. ¿Quiere más muestra de la barbarie oficial, reñida con las más elementales normas democráticas? Así las cosas. ¿Le parece "una exageración" que de un belicoso militar y militarista que está rompiendo la línea de paz mantenida por Venezuela durante más de un siglo con su voto a favor de la política nuclear de Irán, que no habla sino de guerra y de extender su revolución armada por el continente, se piense que los equipos militares que España le vende no van a tener un uso pacífico y que podrían ser utilizadas para "cambiar" el equilibrio estratégico de la región?

El gobierno de Zapatero no quiere recordar la generosidad de la democracia venezolana con el PSOE en su lucha contra la dictadura de Franco y parece olvidar también el rechazo de la colonia española en Venezuela al régimen totalitario de Chávez. Lástima que a personajes como Morodo, Bono y Moratinos les interesen más los petrodólares que el futuro de la democracia en Venezuela y la paz del continente.

Por Marta Colomina
El Universal