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  POEMA ANÓNIMO

19 de Febrero de 2006

 

Te puedes quedar con todas las banderas y cubrir con ellas a los muertos de tu desgobierno.

Yo me quedo con mi estrellado tricolor porque en él llevo a cuestas la vida que aún le sobra al pueblo que anhela con pasión, tu ausencia.

Te puedes quedar con tantas almas como puedas comprar ó robar de acuerdo al caso, pero el Alma Llanera es mía y ni siquiera te la presto.

Te puedes quedar con un par de cuadros de Bolívar, o diez o veinte cuadros de Bolívar y unas cuantas esculturas con su caballo y su plaza, pero El Libertador es de una historia que no te pertenece, aunque intentes invadirla constantemente, porque tú, quiero que lo sepas, sólo eres y serás un error de imprenta en los libros de mis hijos.

Te puedes quedar con un museo, yo me quedo con Sofía...

Te puedes quedar con un teatro, yo me quedo con Teresa...

Te puedes quedar con un cerro, yo me quedo con El Ávila.

En definitiva, Hugo, te puedes quedar con el país, pero nunca con la Patria; porque en ella vivimos, para tu infeliz sorpresa, todos los venezolanos que no te queremos.

La Patria, es un sentimiento no un espacio, y por lo tanto es infinita, y viaja con uno, y llora con uno, y festeja con uno.

La Patria, me toca a mí.

Tú, mi despreciado y siempre desubicado Hugo, te puedes quedar con las ganas......

Te puedes quedar con todas las banderas y cubrir con ellas a los muertos de tu desgobierno.

Yo me quedo con mi estrellado tricolor porque en él llevo a cuestas la vida que aún le sobra al pueblo que anhela con pasión, tu ausencia.

Te puedes quedar con tantas almas como puedas comprar ó robar de acuerdo al caso, pero el Alma Llanera es mía y ni siquiera te la presto.

Te puedes quedar con un par de cuadros de Bolívar, o diez o veinte cuadros de Bolívar y unas cuantas esculturas con su caballo y su plaza, pero El Libertador es de una historia que no te pertenece, aunque intentes invadirla constantemente, porque tú, quiero que lo sepas, sólo eres y serás un error de imprenta en los libros de mis hijos.

Te puedes quedar con un museo, yo me quedo con Sofía...

Te puedes quedar con un teatro, yo me quedo con Teresa...

Te puedes quedar con un cerro, yo me quedo con El Ávila.

En definitiva, Hugo, te puedes quedar con el país, pero nunca con la Patria; porque en ella vivimos, para tu infeliz sorpresa, todos los venezolanos que no te queremos.

La Patria, es un sentimiento no un espacio, y por lo tanto es infinita, y viaja con uno, y llora con uno, y festeja con uno.

La Patria, me toca a mí.

Tú, mi despreciado y siempre desubicado Hugo, te puedes quedar con las ganas......