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  ENTREVISTA A IÑAKI ANASAGASTI

El Nacional - Martes 27 de Diciembre de 2005

 

Nacido en Cumaná, hijo de padres exilados de la resaca de la Guerra Civil española, licenciado en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello , es un destacado político español portavoz del Euzuco Alderdi JeltzaleaPartido Nacionalista Vasco, muy vinculado a la llamada nueva estrategia del nacionalismo vasco surgida del pacto de Estella y con una prominente participación parlamentaria.

Ha desempeñando importantes funciones como miembro Delegación Española en la Asamblea Parlamentaria de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte, miembro de la Delegación del Senado Español en el Grupo de Amistad con el Senado de Italia, miembro de la Delegación Española en la Unión Interparlamentaria y miembro de la Delegación Española en el Grupo de Amistad con México, con la Asamblea Nacional de Venezuela y con el Congreso de la República del Perú. Como integrante de una misión de observación de las Cortes Generales Españolas en las elecciones legislativas celebradas el 4 de diciembre de 2005, es testigo excepcionalmente lúcido de ese acontecimiento político.

Anasagasti dice contar crudamente lo que en tal ocasión vio tras siete años de ausencia de nuestro país. Se refiere a su entrevista con Liliana Ortega, Carlos Correa, Luis Pedro España y con los directivos de Súmate María Corina Machado, Alejandro Plaz y Roberto Abdul, tomando debida nota de la forma en que fue electo el Consejo Nacional Electoral, de la falta de financiamiento a los partidos políticos y de la utilización abusiva de los medios de comunicación social.

El presidente Chávez, de enero a septiembre, había hecho 171 cadenas, de una duración aproximada de tres horas y media, sin contar el programa Aló, Presidente de todos los domingos. De modo que durante este periodo el Presidente había estado al aire 20 millones de minutos, mientras que la oposición sólo 800. Particularmente causó extrañeza al visitante la existencia de un DVD, de venta en la calle, con la lista de Tascón y la Maisanta, en la cual aparecía por quién había votado cada elector, con lo cual, había consecuencias para gestionar un pasaporte, un crédito, solicitar trabajo o contratar con la administración pública, pues se sabía lo que había votado cada uno y si se era desafecto o no al régimen.

La presidenta del Centre Catalá –dice– había perdido su trabajo por esta razón. Hace constar así mismo haber tenido noticias del juicio seguido en contra de María Corina Machado y de la acusación que Chávez hizo en Aló, Presidente, de conspiración y traición a la patria, por haber recibido para Súmate ayuda financiera de los Estados Unidos.

Relata también Anasagasti su entrevista con William Lara “un tipo temible que se jactó en tres oportunidades de ser la parte acusadora contra Súmate”, cuyo discurso se redujo a la crítica de los partidos políticos, que según afirmó estaban en manos del imperialismo y que la actitud de Henry Ramos Allup respondía a una ofensiva contra Venezuela gestionada por Estados Unidos de América y que todo era claramente golpista.

Cuenta Anasagasti su nostálgica entrevista con Ramos Allup, Víctor Bolívar, Raúl Hernández, Ramón Medina y José Zamora en la casa de Acción Democrática, quienes le explicaron los motivos por los cuales habrían resuelto no presentarse a las elecciones y el alcance de la lista de Tascón; la forma como éste había ido al Consejo Nacional Electoral con una furgoneta y cuatro fotocopiadoras y había sacado copia de todo el registro electoral con indicación de lo que había votado cada ciudadano y de qué modo esta información había sido utilizada contra funcionarios públicos y contra quienes querían contratar con las administración.

El testimonio sobre la entrevista con Gerardo Blyde, Leopoldo López y Liliana Hernández, de Primero Justicia, tiene particular interés porque revela las motivaciones que influyeron en esta agrupación política para no concurrir al proceso electoral: habían logrado demostrar que el secreto del voto no estaba garantizado. El 23 de noviembre, durante la auditoría de las máquinas de votación, se realizó un simulacro de votación con el sistema Smartmatic, en presencia de los técnicos acreditados de los partidos políticos, de los de las misiones de observación de la Unión Europea, la OEA, de Ojo Electoral, así como representantes del Consejo Nacional Electoral y de Smartmatic. Una decena de participantes simuló una votación y luego se les permitió a los técnicos acreditados por los partidos el acceso al software y a la máquina utilizada.

Al cabo de unos minutos el técnico Leopoldo González, acreditado por Primero Justicia, desveló inequívocamente el voto de cada uno de los participantes en el simulacro. “Aquel hecho demostraba que el voto secreto no estaba garantizado ni lo estuvo en las tres últimas elecciones al comprobarse que las máquinas de votación guardaban la secuencia del voto y, en segundo lugar, demostraba que el Consejo Nacional Electoral había mentido a los ciudadanos desde la adquisición de esos equipos, los cuales habían sido utilizados en el referéndum revocatorio presidencial de agosto de 2004, en las elecciones de gobernadores y alcaldes de octubre de 2004 y en las elecciones municipales de agosto de 2005.

En opinión de Anasagasti, los partidos opositores hicieron bien en no presentarse, porque la escasa participación revela que Chávez no es el líder del país y que de haber participado, la oposición hubiera sido una vez más triturada. “Ahora –dice– el rey ante su pueblo y la comunidad internacional inteligente está desnudo”.

Cuenta asimismo Anasagasti que Iruña Urrutikoetxea le entregó en el Urrutia, durante un almuerzo, su ficha electoral donde constaba que él no había solicitado el referéndum revocatorio de 2004, y que por lo tanto, para el régimen, podía ser hasta un tipo de confianza.

“Lo que subyacía en aquello con toda su gravedad era la viva demostración de que el voto no era secreto y que alguien tenía mucho interés en saber lo que había votado cada ciudadano para tomar las consabidas represalias”. No había más que comprar el DVD de esa lista llamada Maisanta y saber en cualquier ventanilla si el ciudadano que uno tenía al frente era o no un buen chavista.

El testimonio de este venezolano que conoce apasionadamente su país y que es también un prestigioso parlamentario español es de interés para todos nosotros. No se trata de un nuevo caso de turismo político, ni tampoco, desde luego, de un informe técnico de observación electoral internacional. Es un testimonio acerca de lo visto y lo oído, de alguien que supo oír y ver lo sustancial de ese proceso político.


El testimonio de este venezolano que conoce apasionadamente su país y que es también un prestigioso parlamentario español es de interés para todos nosotros. No se trata de un nuevo caso de turismo político, ni tampoco, desde luego, de un informe técnico de observación electoral internacional.