Nacido en Cumaná, hijo de padres exilados de la resaca de la
Guerra Civil española, licenciado en Comunicación Social
de la Universidad Católica Andrés Bello , es un destacado
político español portavoz del Euzuco Alderdi JeltzaleaPartido
Nacionalista Vasco, muy vinculado a la llamada nueva estrategia del
nacionalismo vasco surgida del pacto de Estella y con una prominente
participación parlamentaria.
Ha desempeñando importantes funciones como miembro Delegación
Española en la Asamblea Parlamentaria de la Organización
del Tratado del Atlántico del Norte, miembro de la Delegación
del Senado Español en el Grupo de Amistad con el Senado de Italia,
miembro de la Delegación Española en la Unión Interparlamentaria
y miembro de la Delegación Española en el Grupo de Amistad
con México, con la Asamblea Nacional de Venezuela y con el Congreso
de la República del Perú. Como integrante de una misión
de observación de las Cortes Generales Españolas en las
elecciones legislativas celebradas el 4 de diciembre de 2005, es testigo
excepcionalmente lúcido de ese acontecimiento político.
Anasagasti dice contar crudamente lo que en tal ocasión vio
tras siete años de ausencia de nuestro país. Se refiere
a su entrevista con Liliana Ortega, Carlos Correa, Luis Pedro España
y con los directivos de Súmate María Corina Machado, Alejandro
Plaz y Roberto Abdul, tomando debida nota de la forma en que fue electo
el Consejo Nacional Electoral, de la falta de financiamiento a los partidos
políticos y de la utilización abusiva de los medios de
comunicación social.
El presidente Chávez, de enero a septiembre, había hecho
171 cadenas, de una duración aproximada de tres horas y media,
sin contar el programa Aló, Presidente de todos los domingos.
De modo que durante este periodo el Presidente había estado al
aire 20 millones de minutos, mientras que la oposición sólo
800. Particularmente causó extrañeza al visitante la existencia
de un DVD, de venta en la calle, con la lista de Tascón y la
Maisanta, en la cual aparecía por quién había votado
cada elector, con lo cual, había consecuencias para gestionar
un pasaporte, un crédito, solicitar trabajo o contratar con la
administración pública, pues se sabía lo que había
votado cada uno y si se era desafecto o no al régimen.
La presidenta del Centre Catalá –dice– había
perdido su trabajo por esta razón. Hace constar así mismo
haber tenido noticias del juicio seguido en contra de María Corina
Machado y de la acusación que Chávez hizo en Aló,
Presidente, de conspiración y traición a la patria, por
haber recibido para Súmate ayuda financiera de los Estados Unidos.
Relata también Anasagasti su entrevista con William Lara “un
tipo temible que se jactó en tres oportunidades de ser la parte
acusadora contra Súmate”, cuyo discurso se redujo a la
crítica de los partidos políticos, que según afirmó
estaban en manos del imperialismo y que la actitud de Henry Ramos Allup
respondía a una ofensiva contra Venezuela gestionada por Estados
Unidos de América y que todo era claramente golpista.
Cuenta Anasagasti su nostálgica entrevista con Ramos Allup,
Víctor Bolívar, Raúl Hernández, Ramón
Medina y José Zamora en la casa de Acción Democrática,
quienes le explicaron los motivos por los cuales habrían resuelto
no presentarse a las elecciones y el alcance de la lista de Tascón;
la forma como éste había ido al Consejo Nacional Electoral
con una furgoneta y cuatro fotocopiadoras y había sacado copia
de todo el registro electoral con indicación de lo que había
votado cada ciudadano y de qué modo esta información había
sido utilizada contra funcionarios públicos y contra quienes
querían contratar con las administración.
El testimonio sobre la entrevista con Gerardo Blyde, Leopoldo López
y Liliana Hernández, de Primero Justicia, tiene particular interés
porque revela las motivaciones que influyeron en esta agrupación
política para no concurrir al proceso electoral: habían
logrado demostrar que el secreto del voto no estaba garantizado. El
23 de noviembre, durante la auditoría de las máquinas
de votación, se realizó un simulacro de votación
con el sistema Smartmatic, en presencia de los técnicos acreditados
de los partidos políticos, de los de las misiones de observación
de la Unión Europea, la OEA, de Ojo Electoral, así como
representantes del Consejo Nacional Electoral y de Smartmatic. Una decena
de participantes simuló una votación y luego se les permitió
a los técnicos acreditados por los partidos el acceso al software
y a la máquina utilizada.
Al cabo de unos minutos el técnico Leopoldo González,
acreditado por Primero Justicia, desveló inequívocamente
el voto de cada uno de los participantes en el simulacro. “Aquel
hecho demostraba que el voto secreto no estaba garantizado ni lo estuvo
en las tres últimas elecciones al comprobarse que las máquinas
de votación guardaban la secuencia del voto y, en segundo lugar,
demostraba que el Consejo Nacional Electoral había mentido a
los ciudadanos desde la adquisición de esos equipos, los cuales
habían sido utilizados en el referéndum revocatorio presidencial
de agosto de 2004, en las elecciones de gobernadores y alcaldes de octubre
de 2004 y en las elecciones municipales de agosto de 2005.
En opinión de Anasagasti, los partidos opositores hicieron bien
en no presentarse, porque la escasa participación revela que
Chávez no es el líder del país y que de haber participado,
la oposición hubiera sido una vez más triturada. “Ahora
–dice– el rey ante su pueblo y la comunidad internacional
inteligente está desnudo”.
Cuenta asimismo Anasagasti que Iruña Urrutikoetxea le entregó
en el Urrutia, durante un almuerzo, su ficha electoral donde constaba
que él no había solicitado el referéndum revocatorio
de 2004, y que por lo tanto, para el régimen, podía ser
hasta un tipo de confianza.
“Lo que subyacía en aquello con toda su gravedad era la
viva demostración de que el voto no era secreto y que alguien
tenía mucho interés en saber lo que había votado
cada ciudadano para tomar las consabidas represalias”. No había
más que comprar el DVD de esa lista llamada Maisanta y saber
en cualquier ventanilla si el ciudadano que uno tenía al frente
era o no un buen chavista.
El testimonio de este venezolano que conoce apasionadamente su país
y que es también un prestigioso parlamentario español
es de interés para todos nosotros. No se trata de un nuevo caso
de turismo político, ni tampoco, desde luego, de un informe técnico
de observación electoral internacional. Es un testimonio acerca
de lo visto y lo oído, de alguien que supo oír y ver lo
sustancial de ese proceso político.
El testimonio de este venezolano que conoce apasionadamente su país
y que es también un prestigioso parlamentario español
es de interés para todos nosotros. No se trata de un nuevo caso
de turismo político, ni tampoco, desde luego, de un informe técnico
de observación electoral internacional.