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  ARTÍCULO EMBAJADOR MORODO

12 de Enero de 2006

 

IÑAKI MIRENA ANASAGASTI OLABEAGA, Senador por Bizkaia y miembro del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, al amparo de lo establecido en el vigente Reglamento de la Cámara, presenta la siguiente PREGUNTA para su contestación escrita por el Gobierno.

El pasado 6 de enero el embajador de España en Venezuela, Raúl Morodo, escribió un artículo de opinión en el diario “El País” que en el fondo venía a contradecir y refutar el informe que una delegación de las Cortes Generales elevó al ministro Moratinos y a la opinión pública tras haber participado como Observadores en las elecciones legislativas del pasado 4 de diciembre.

Tan es así que en la prensa venezolana se han hecho eco de esta imprudente manifestación impropia de un diplomático que está acreditado en un país con situación tan conflictiva y al borde de una ruptura institucional, menospreciando a los venezolanos por su, para él, escaso poso democrático y su aparente incapacidad para vivir en democracia como si fueran una tribu de hace trescientos años.

Isabel Pereira Pizani ha denunciado en uno de los grandes periódicos de máxima circulación esta parcialidad abusiva de la siguiente manera:

Raúl Morodo, embajador de España en Venezuela, ha publicado en El País una sorprendente apología del populismo democrático latinoamericano. Para el inefable Sr. Morodo, la inclusión y movilización en las esferas públicas de líderes de izquierda de origen popular constituye una novedad sociológica muy apreciable, sobre todo porque ocurre sin respaldo de guerrilleros o golpes militares. Parece no importarle que el trasfondo de los discursos de estos nuevos héroes esconda ideologías arcaicas, como la que esgrime Chávez para embestir contra la actividad económica privada, acabar con la autonomía de los poderes y perseguir a la oposición implacablemente como enemigos de clase con derechos suprimidos hasta para trabajar. ¿Qué tal, embajador, la lista Tascón? ¿La Asamblea Nacional sin oposición?; o, el reciente apoyo de Evo a la revolución cultural de Mao y a los grandes logros de Fidel en Cuba. Nos deja boquiabiertos que a Morodo esto le suene a esperanza y no a tragedia, una vez más, asolando este subcontinente.

Luego, para seguir en el asombro, Morodo. dice que los neopopulistas pretenden suprimir la pobreza sin eliminar la libertad. Morodo vive en Venezuela y aquí es imposible ocultar que las maltrechas libertades económicas y políticas de la Cuarta República entraron en fase agónica y, a pesar de los ingentes recursos petroleros, el 60% de los venezolanos vive "idílicamente" como desempleado o informal. ¿Le gustaría eso para su península? Nunca ha sido el Estado tan poderoso, asistencialista y distributivo como lo es hoy, después de 7 años con el populismo bolivariano.

Para rematar, afirma que en Chile triunfó "otro modelo". Por poco no dice: los parejeros chilenos nos copiaron y tuvieron éxito. Para él "la democracia concertada" chilena es una excepción irrepetible, el resto de América Latina estaría condenada al populismo. Sr. Morodo: ¿cuál es el modelo que puede resultar de este lado, distinto a la libertad, el mercado y la concertación que han logrado los chilenos a un altísimo costo social después de acabar con el populismo democrático de Allende y con las atrocidades de Pinochet?

¡Cuánto daño nos hacen estos cronistas que en el fondo creen que somos un pequeño género humano distinto a ellos y que, por tanto, aquí sí vale lo que en sus países es inaceptable, hasta el populismo democrático de Morodo!”.

Por todo esto, este senador solicita del gobierno le de respuesta a la pregunta de si considera adecuado que, así como un general no pueda excederse en sus manifestaciones públicas, es procedente que un embajador haga lo propio y contradiga el informe de observación de la delegación de las Cortes Generales.

Palacio del Senado, 12 de enero de 2006

Iñaki Anasagasti Olabeaga