IÑAKI MIRENA ANASAGASTI OLABEAGA, Senador por
Bizkaia y miembro del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos,
al amparo de lo establecido en el vigente Reglamento de la Cámara,
presenta la siguiente PREGUNTA para su contestación escrita por
el Gobierno.
El pasado 6 de enero el embajador de España en
Venezuela, Raúl Morodo, escribió un artículo de opinión
en el diario “El País” que en el fondo venía
a contradecir y refutar el informe que una delegación de las Cortes
Generales elevó al ministro Moratinos y a la opinión pública
tras haber participado como Observadores en las elecciones legislativas
del pasado 4 de diciembre.
Tan es así que en la prensa venezolana se han
hecho eco de esta imprudente manifestación impropia de un diplomático
que está acreditado en un país con situación tan
conflictiva y al borde de una ruptura institucional, menospreciando a
los venezolanos por su, para él, escaso poso democrático
y su aparente incapacidad para vivir en democracia como si fueran una
tribu de hace trescientos años.
Isabel Pereira Pizani ha denunciado en uno de los grandes
periódicos de máxima circulación esta parcialidad
abusiva de la siguiente manera:
Raúl Morodo, embajador de España en Venezuela,
ha publicado en El País una sorprendente apología del populismo
democrático latinoamericano. Para el inefable Sr. Morodo, la inclusión
y movilización en las esferas públicas de líderes
de izquierda de origen popular constituye una novedad sociológica
muy apreciable, sobre todo porque ocurre sin respaldo de guerrilleros
o golpes militares. Parece no importarle que el trasfondo de los discursos
de estos nuevos héroes esconda ideologías arcaicas, como
la que esgrime Chávez para embestir contra la actividad económica
privada, acabar con la autonomía de los poderes y perseguir a la
oposición implacablemente como enemigos de clase con derechos suprimidos
hasta para trabajar. ¿Qué tal, embajador, la lista Tascón?
¿La Asamblea Nacional sin oposición?; o, el reciente apoyo
de Evo a la revolución cultural de Mao y a los grandes logros de
Fidel en Cuba. Nos deja boquiabiertos que a Morodo esto le suene a esperanza
y no a tragedia, una vez más, asolando este subcontinente.
Luego, para seguir en el asombro, Morodo. dice que los
neopopulistas pretenden suprimir la pobreza sin eliminar la libertad.
Morodo vive en Venezuela y aquí es imposible ocultar que las maltrechas
libertades económicas y políticas de la Cuarta República
entraron en fase agónica y, a pesar de los ingentes recursos petroleros,
el 60% de los venezolanos vive "idílicamente" como desempleado
o informal. ¿Le gustaría eso para su península? Nunca
ha sido el Estado tan poderoso, asistencialista y distributivo como lo
es hoy, después de 7 años con el populismo bolivariano.
Para rematar, afirma que en Chile triunfó "otro
modelo". Por poco no dice: los parejeros chilenos nos copiaron y
tuvieron éxito. Para él "la democracia concertada"
chilena es una excepción irrepetible, el resto de América
Latina estaría condenada al populismo. Sr. Morodo: ¿cuál
es el modelo que puede resultar de este lado, distinto a la libertad,
el mercado y la concertación que han logrado los chilenos a un
altísimo costo social después de acabar con el populismo
democrático de Allende y con las atrocidades de Pinochet?
¡Cuánto daño nos hacen estos cronistas
que en el fondo creen que somos un pequeño género humano
distinto a ellos y que, por tanto, aquí sí vale lo que en
sus países es inaceptable, hasta el populismo democrático
de Morodo!”.
Por todo esto, este senador solicita del gobierno le
de respuesta a la pregunta de si considera adecuado que, así como
un general no pueda excederse en sus manifestaciones públicas,
es procedente que un embajador haga lo propio y contradiga el informe
de observación de la delegación de las Cortes Generales.
Palacio del Senado, 12 de enero de 2006
Iñaki Anasagasti Olabeaga
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