Tampoco fue Chávez quien estableció que nuestro signo
monetario llevase el nombre del gran caraqueño. Lamentablemente
para el ego del primer mandatario, el uso y usufructo de la figura de
El Libertador vienen desde hace más de cien años. Peor
aún, varios de nuestros más famosos tiranos y/o autócratas
ampararon sus tropelías y desafueros tras el sacrosanto nombre
de Don Simón y su culto, en definitiva, lo implantaron unos tipos
muy poco presentables. De modo, jóvenes del mundo, que si les
quieren hacer creer —como es probable, porque Chávez quiere
reescribir nuestra historia— que él rescató al "padre
de la patria" del olvido en que lo habría sumido "la
oligarquía", pues, sencillamente, les han mentido. Si se
quedan unos días más no tardarán ustedes en percibir
que la mentiraes un rasgo estructural del régimen.
A lo mejor los llevan a pasear por el país. Pregunten si las
grandes represas de Guri y las tres Macaguas las hizo la revolución.
Se llevarán una sorpresa. Tampoco crean que Sidor y las empresas
del aluminio son obras del chavismo. No se asombren ante el soberbio
Complejo Criogénico de Oriente ni ante las plantas petroquímicas
de Morón y de El Tablazo: eso no lo hizo el gobierno actual.
Tampoco fue Chávez quien nacionalizó el petróleo
y el hierro, aunque seguramente ya habrán intentado hacerlos
comulgar con esa rueda de molino. Verán escuelas públicas
hasta en los pueblitos más apartados. Hay 23 mil de ellas, así
como varios miles de liceos; en seis años y medio este gobierno
no ha construido ni diez de aquellas y ni uno solo de estos. Tenemos
118 institutos de educación superior, entre universidades, tecnológicos
y colegios universitarios. Este gobierno sólo ha creado una universidad,
que no funciona, amén de que le han robado hasta los pupitres.
Aquí hay 260 hospitales y 3.600 ambulatorios públicos.
La "revolución" no ha construido ni uno solo de ellos.
Lo que sí ha hecho es destartalarlos mucho más de lo que
ya estaban.
Tampoco construyó Chávez el Metro de Caracas, ni inició
los dos nuevos ramales de éste en la capital, ni los Metros de
Maracaibo y Valencia, ni el segundo puente sobre el Orinoco ni la represa
de Caruachi, ni el ferrocarril del Tuy, grandes obras que fueron comenzadas
durante el gobierno anterior al de Yo El Supremo, hace ya más
de ocho años. Se ha limitado a continuarlas pero al paso de la
morrocoya de su hija Rosinés. Si ven el puente sobre el Lago
de Maracaibo y el de Angostura, no se traguen la coba de que los hizo
Chávez. Por los planes de vivienda ni pregunten. El propio Chávez
se ha dedicado a crucificar en TV a su ministro de Vivienda Vivienda
y Habitat (nombre pomposo si los hay) por incapaz. En seis años
y medio este gobierno ha entregado la misma cantidad de viviendas que
el peor de los gobiernos anteriores construía sólo en
un año. En este país hay 150 mil kilómetros de
carreteras asfaltadas y autopistas. Este gobierno no ha construido en
seis años y medio sino unos pocos centenares de kilómetros
de esa red vial. Inquieran, a propósito, por la carretera de
Macuro, que fue una promesa tan famosa como la de resolver el problema
de los niños de la calle.
Pregunten, que se van a quedar pendejos ante tanta "eficacia".
Esas calles llenas de buhoneros no son un pintoresquismo revolucionario
sino la muestra viva de un desempleo y subempleo que aglomeran al 60%
de la población en edad de trabajar. La basura que ven en las
calles, sobre todo en las de las barriadas populares, no vayan a creer
que está allí desde el gobierno anterior.
Es de factura íntegramente chavista. De hecho, ya el de Chávez
es el "gobierno anterior", al cual el folklore político
nacional atribuyó siempre las causas de todos los males.
En fin, muchachos y muchachas, pregúntense si la bolofia de
plata que costó traerlos a ustedes, alojarlos y alimentarlos,
no ha sido otro artificio más para ensanchar el pedestal de la
estatua viviente del "refundador de la patria", cuya fecha
de nacimiento (28 de julio), no les extrañe que en el santoral
chavista del futuro inmediato sea rodada unos "diítas",
para hacerla coincidir con el 24 de julio, día en que nació
Bolívar. Nuestro más tenebroso tirano del siglo pasado,
Juan Vicente Gómez, era tan "bolivariano" que se jactaba,
miren qué coincidencia, de haber nacido ese mismo día.