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"JON DE IGELDO"

CORRESPONSAL CLANDESTINO DE RADIO EUZKADI

 

 

 

Este libro contiene la correspondencia que mantuve con Gerardo Bufanda cuando éste funcionaba como corresponsal en la clandestinidad de Radio Euzkadi a la que en clave llamábamos LA TXALUPA.

Son cartas escritas en lenguaje coloquial que luego convertíamos en noticias para el programa diario de la emisora que transmitía desde Venezuela. El libro lo editó La Fundación Sabino Arana con la colaboración de la actual Radio Euzkadi en el 2004.

Las cartas de Jon de Igeldo son estas:

 

ÍNDICE

1. Consecuencias del Aberri Eguna -"Euzkadi-Europa" en San Sebastián Valiente Nota del Obispo -Conferencia de Blas Piñar. (21.04.68).

2. El Gobernador Civil nombrado Procurador -Don Nemesio Echaniz escribe al nuevo -Continúa la represión (05.05.68).

3. Carga en el Boulevard -Necesidad de una Universidad Vasca -El trabajo de los chivatos. - El libro de García Venero. (12.05.68)

4. Campaña a favor de la Universidad -Movida en la Diputación -La Moción de Estomba -La Ikurriña en el Uzturre. 23.05.68

5. Los pichones caen por cientos. -Palos de ciego. -Viene Franco. (23.08.68).

6. Boicot a la prensa franquista. -Ikastolas semiclandestinas.- Aniversario del Gobierno Vasco. -Madres preocupadas. (28.09.68).

7. La gran cazada. -EGI continúa. -Fraga Iribarne y el Euskera. -La bandera en el templo. -Procuradores sin reunión. (05.10.68).

8. No hago vida regular. -Hace falta dinero para los presos. -Acaba el Estado de excepción. (06.10.68).

9. Detenidos en Martutene. -La pastoral del Obispo. -Estoy en ignorado para¬ dero. -Un buen invento. -Las ikastolas parroquiales. Araluce a la Diputa¬ción. (15.10.68).

10. Donosti: El gran boicot a la tamborrada. (01.69).

11. Sentada en el Buen Pastor. -Veinte policías infiltrados. -La policía entra en la Sacristía. (05.03.69).

12. Día de la Victoria. -Boicot a la prensa fascista. -Las hojas de ETA. Los car¬teles del PNV La potencia del PNV (01.04.69)

13. Semana Santa, carta al Gobernador de Don Nemesio - Hoja de ETA, ZUTIK. (03.04.69)

14. Manifiesto del P.N.V ante el Aberri Eguna del Boicot. (01.04.69)

15. Éxito del Aberri Eguna. -A dos jóvenes de EGI les explota una bomba. -Cuidado con un coche de camuflaje. (07.04.69).

16. La explosión que les costó la vida a Artajo y Asurmendi -Fraga sin antifaz en la revista alemana der Spiegel. (04.69).

17. Síntomas muy alarmantes propias de una dictadura. -Escuché en Radio Euzkadi las consignas de la Alianza Sindical. (26.04.69).

18. Las redes telefónicas de Guipúzcoa y San Sebastián ante el monopolio.(02.70).

19. Comunicado del Gobierno de Euzkadi en el Aberri Eguna. (03.70).

20. Las voces de Zamora. (04.70).

21. Un llamamiento de los presos vascos. (06.70).

22. Ante el Juicio de Burgos -Comunicado del Gobierno de Euzkadi. (10.70).

23. Las Reflexiones del Lendakari Leizaola tras el Juicio de Burgos. (01.71).

24. Vuelvo a escribiros -El doctor Langer se enfrenta -Quiroga Palacios pide amnistía -Está Franco en el Azor. -Elecciones a Procuradores. -El detalle forma parte del conjunto.(12.09.71).

25. Noticias, comentarios o vivencias. -Demasiadas patrullas. (14.01.72).

26. Quieren dividir Araba. (1973).

27. Una extraña manifestación con Ikurriña. -Como se inicia un paro. Faltan Líderes. -El expediente de Bandrés. -¡Vaya Pintada!. Secuestro de Huarte. -Multa a "La Codorniz". (07.02.73).

28. La cárcel Concordatoria de Zamora. (03.73)

29. Recuento pormenorizado del Aberri Eguna. -Aberri Eguna.

30. "Cuadernos para el Diálogo" secuestrado. -Cinco escultores vascos. -Lío con la anchoa. Secuelas del Secuestro de Huarte. (10.02.73).

31. Informe Confidencial -Así nos ven ellos los Franquistas. (07.73).

32. El Interior sin tapujos -Hablemos a calzón quitado. (07.73).

33. Añoveros y ejecuciones. -Jóvenes a punta de pala. -Nuevo Alcalde de Donosti. -La pastoral de Setién. -Guerra de la Leche. -Radio Euzkadi y su gobierno revolucionario. (03.03.74)

34. Reflexión sobre el Aberri-Eguna 1974. (03.74).

35. Las Ikastolas y el "Times". (04.74).

36. Caso Añoveros -La muerte de Carrero -Retroceso en Todo. (05.74).

37. El viaje clandestino de Leizaola a Gernika. -Dando charlas. -Esto se mueve. -Conferencia de Areilza. -Prioridad de presentar candidatos a concejales. (28-05-74).

38. Mucho personalismo. -La clandestinidad aguza los sentidos. -Cena con el Obispo. -La z y la s. -Sobre el guardia civil muerto en Lazkano. -Centrales nucleares. -Reunión de "antiguos alumnos" de la cárcel. (09.06.74).

39. Cesan al Jefe del Alto Estado Mayor. Bien "Cambio 16". -El problema de la z. -Bonito número de Euzko Gaztedi. -Que se afilien al P.N.V. - Huel¬guitas. (15.06.74).

40. El francotirador Emilio Romero. -La regencia en entredicho. -El p.e. se mueve. -Violencia que viene bien al régimen. -A Escudero le suspenden una conferencia. -Cuesta dar la cara. (18.07.74).

41. Franco enfermo. -Piden el Concierto y el euskera -La Central de Deva -Inaugurada autopista -Periódicos sosos. -Imprenta en Iparralde. (30.07.74).

42. Atraco en Rentería -Juan Carlos de interino -La viuda de Carrero -Desde el exilio no puede hacerse nada -Bronca entre los médicos de Franco. (03-08-74).


La presentación que le hice al libro quiso mencionar el contexto de dichas cartas y de lo que habían sido las radios clandestinas que habían funcionado en aquellos años de hierro. Fue así:


SEÑORAS Y SEÑORES: ¡GERARDO BUJANDA FUE "JON DE IGELDO"!

No vivía en Venezuela cuando se cerró en 1977 la emisora clandestina "Radio Euzkadi". Por esta razón me quedé con las ganas de decirlo alto y claro: "Señoras y Señores, radioescuchas de la emisora del Gobierno Vasco en el exilio. Nuestro corresponsal clandestino en Donostia es nada más y nada menos que Gerardo Bujanda, el actual presidente del Gipuzko Buru Batzar del PNV".

Seguramente no lo hubiera escuchado casi nadie pues en marzo de 1977, tras la Asamblea de salida de la clandestinidad del PNV Y de otros partidos, ya se podían escuchar muchas cosas en las radios convencionales y por tanto no hacía falta mantener, como así había sido durante doce años, una emisora clandestina transmitiendo desde la selva venezolana noticias, editoriales, consignas, canciones y palabras de ánimo que, la interferencia franquista, trataba a todas horas de tapar.

Pero no lo lograba del todo.

Esta es quizás la motivación de éste libro. Recordar una lucha, describir una cerrada clandestinidad, honrar a gente anónima que lo dio todo, y dejar cons¬tancia de los medios pacíficos de un nacionalismo democrático, actuando en el estrecho margen que le dejaban unos y otros.

NEGAR LA REALIDAD

Una transición tramposa basada en la figura de Juan Carlos de Borbón y Adolfo Suárez, nos ha impedido conocer nuestra propia historia. Con la consigna de que había que mirar al futuro y perdonar el pasado, nos obligaron a silenciar los hechos que salpicaron cuarenta años de una dictadura sangrienta donde se unía una feroz represión, con el crimen y la corrupción.

En ese pantano, había gente de bien.

No es verdad que la historia democrática contemporánea comienza en 1975 con la muerte del dictador en la cama. No es verdad. Y conviene recordar a otras generaciones que aquí existió un inmenso charco de sangre y que esa dictadura se mantuvo con numerosos apoyos y que si perdonar es lo justo, olvidar lo vivido es una afrenta a la historia de un pueblo. Se trata pues de recuperar la memoria de nuestra propia historia.


56 HISTORIADORES CONTRA LA HISTORIA UNICA

Gabriel Jackson, estadounidense de pasaporte e intelectual comprometido desde su juventud con las causas progresistas ha dedicado su vida a estudiar el siglo XX. En los años cuarenta, durante su estancia en México conoció a los republicanos españoles y allí se interesó por la España contemporánea que dio, entre otros frutos, un libro de referencia como es "La República Española y la guerra civil".

Residente en Barcelona, acaba de decir: "La transición implicó un pacto contra lamemoria histórica. Me irritan esos libros que han publicado algunos estadistas que sostienen que todo lo hicieron ellos. La actitud del pueblo español fue el factor más decisivo en la transición. Ahora bien, la desmemoria histórica es un fenómeno muy extendido. Por ejemplo, los jóvenes de Estados Unidos ignoran todo sobre las guerras de Corea o de Viet Nam".

Pero no sólo Jackson detecta el problema. En mayo de 2001, un total de 56 profesores de Historia de universidades españolas, como Javier Tusell, Joaquín Albareda, Joan B. Culla o Manuel Pérez Ledesma, firmaron un manifiesto en el que aseguran que "la memoria democrática debe asentarse sobre la aceptación de la realidad histórica y de sus consecuencias".

El manifiesto pretendió responder a "recientes y polémicas manifestaciones de altos representantes institucionales acerca de los aspectos sensibles de nuestro pasado común", en referencia directa a la intervención del Rey durante la entrega del Premio Cervantes a Francisco Umbral, y su alusión a que el español no fue nunca lengua de imposición, así como a posteriores manifestaciones de la minis¬tra de Cultura, Pilar del Castillo en el mismo sentido.

El manifiesto fue suscrito también por profesores de las universidades de Barcelona, Autónoma de Barcelona, Zaragoza, Valencia, del País Vasco, Lérida, Santiago de Compostela, Autónoma de Madrid, Rovira Virgili de Tarragona, Cantabria o de las Islas Baleares, como Francesc Espinet, Joseba Agirreazkuenaga, Justo González Beramendi, Sebastiá Riera o Pere Ysás.

En el texto de los historiadores se advirtió de que "aún reconociendo la existencia de distintas memorias sobre la guerra civil, resultan incuestionables tanto las explícitas intenciones antiautonomistas del bando sublevado en 1936 como la persecución específica que el régimen franquista victorioso aplicó contra las lenguas y los signos de identidad colectivos de catalanes, valencianos, mallorquines, vascos o gallegos".

"Negar esta realidad supone un apriorismo de naturaleza metahistórica que impide cualquier debate científico", añade el documento, en el que los firmantes afirman "sólo anteponiendo las realidades histórica incontestables a las distintas opciones ideológicas se podrán consolidar las bases de la convivencia democrática".

El manifiesto finaliza asegurando que "lo contrario constituye una irresponsabilidad política e histórica, más inexcusable cuanto más alto sea el rango gubernamental de quien incurre en ella".

CERRADA "RADIO LIBERTY"

Junto a este manifiesto, el mismo mes de mayo de 2001, aparecía una noti¬cia, que no tuvo gran repercusión, y que se refería a que los Estados Unidos cerraban en Girona el importante complejo de "Radio Liberty".

Este era un centro emisor que los Estados Unidos instalaron en tiempos de Franco, hace cincuenta años, en la playa de Pals (Girona) para emitir propaganda anticomunista hacia la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

El 25 de mayo de 2001, el conjunto de impresionantes antenas, se quedaron sin nada que transmitir. El Gobierno norteamericano notificó al ejecutivo de Aznar y a Radio Nacional de España que finalizaba la retransmisión después de constatar que" las condiciones políticas en la antigua Unión Soviética han cambiado". Una página más de la guerra fría y de la colaboración con el franquismo, desaparecía en el silencio, y sin mayor comentario.

EL PORQUÉ DEL CIERRE

"La creación en la antigua Unión Soviética de instituciones democráticas y de economías de mercado ha hecho disminuir de manera significativa la utilidad de la estación de la playa de Pals como servicio de retransmisión del Gobierno norteamericano, de forma que su continuidad no se puede justificar más, ni desde el punto de vista operativo ni de financiación", señalaba, en un comunicado, Brian Conniff, director en funciones de la Oficina de Radiodifusión Internacional del Consejo de Radiodifusión. Conniff justificó también el cierre de "Radio Liberty" por la existencia de "diferentes medios de comunicación más avanzados y la disponibilidad de otros enclaves de retransmisión para cubrir la antigua Unión Soviética.

Pese a que eran bien sabidas las connotaciones propagandísticas anticomunistas de la emisora, Conniff insistió en que Radio Liberty había desempeñado "desde los años cincuenta un papel esencial para aportar noticias e información objetiva a la gente de la antigua Unión Soviética".

En tiempos de la dictadura de Franco la televisión estaba en mantillas y no tan desarrollada como en la actualidad. Todo lo que, desde el punto de vista informativo, podía hacerse se realizaba a través de la radio y es en ese campo, en el que los anticomunistas, los comunistas y los nacionalistas tuvimos nuestras batallas informativas contra el régimen franquista en el contexto de la guerra fría entre los Estados Unidos, la Unión Soviética y la dictadura de Franco.

Lógicamente, la dictadura no se quedaba de mero observador de los acontecimientos. Actuaba colocando una importante interferencia que, de alguna manera, los marinos, radioescuchas y empecinados militantes lograban soslayar.

ESTACION PIRENAICA

Si "Radio Liberty" se dirigía a la Unión Soviética, Radio España Independiente desde Moscú y luego en Bucarest, se dirigía a la España de Franco.

Casualmente, al mes del cierre de "Radio Liberty", fallecía Ramón Mendezona, una de las voces imprescindibles e inolvidables en la memoria histórica de esos años de hierro. Su historia fue la historia de ese capítulo de la guerra de las ondas de aquel tiempo.

Nacido en una familia vasca, Ramón Mendezona ingresó en las Juventudes Comunistas en el verano de 1931. Participó en la insurrección de octubre de 1934 y en las luchas que agitaron la República. Al estallar la sublevación militar contra el gobierno republicano, Mendezona era secretario político de Radio Tetuán de las Victorias, luego de Radio Norte y, posteriormente, delegado del PCE en el frente del Jarama.

Secretario Agrario y de Agitación y Propaganda en el Comité Provincial de Madrid, fue presidente del Frente Popular madrileño. En 1939, tras la victoria franquista, un barco francés le llevó de Valencia a Orán y formando parte de un numeroso grupo de comunistas, se exilió en la Unión Soviética. A partir de ese momento trabajará en la radio; primero en Radio Moscú, durante 12 años; luego, desde 1952 y hasta 1977, como director de la Pirenaica. En esta emisora adoptó el nombre de guerra de Pedro Aldamiz.

En una entrevista concedida a Efe a principios de los 90, Mendezona recor¬daba el ambiente de la época: "Era una guerra en el éter contra Fraga (ministro de Información), que instaló cientos de antenas para meter ruidos en nuestras ondas, a lo que nosotros respondíamos aumentando la potencia. Desde Bucarest, llegamos a tener cuatro antenas, con más potencia incluso que la radio rumana". Corrían ya los 60, pero la emisora había nacido el 22 de julio de 1940, dirigida por Dolores Ibarruri, "Pasionaria". De ella fue la ocurrencia de llamada Estación Pirenaica. El nombre aportaba la idea de cercanía a España, pero también sirvió para crear fábulas sobre si la sede estaba en un rincón de los Pirineos o alguien llevaba el emisor en una mochila por entre los riscos.

En realidad, la emisora se encontraba, en un primer momento, en Moscú, y se trasladó en 1955 a Bucarest. Para entonces, Mendezona, ya estaba al frente de ella, tratando de romper la férrea censura informativa franquista y saludando con el habitual: "Habla Radio España Independiente, Estación Pirenaica..." Muerto Franco, la emisora cerró el 14 de julio de 1977. A su regreso a España, en octubre de 1977, Mendezona participó activamente en el PCE, involucrándose en la lucha política. Tras la legalización del partido, siguió desempeñando funciones en la dirección. Falleció en Madrid a los 87 años.

En 1992, RTVE anunció su proyecto de utilizar las instalaciones de la REI para transmitir la programación de Radio Exterior a los países del Este. "Espero que sirva para difundir la voz de un país democrático hacia otros que viven su primera experiencia democrática", dijo Mendezona.

LAS PRIMERAS "RADIO EUZKADI"

Los vascos, ante este panorama, no estaban quietos. En otra dimensión, el nombre de "Radio Euzkadi" como tal, al servicio del Gobierno Vasco constituido en Gernika el 7 de octubre de 1936, sonó al poco del acto solemne en la Villa Foral.

El primer Lehendakari, José Antonio de Aguirre, pudo emitir su mensaje (Navidad (Gabón), desde la sede de la presidencia en el hotel Carlton aquel 2 de diciembre de 1936.

Manuel Aznar, antiguo periodista del diario Euzkadi y miembro del PNV antes de pasarse a la sublevación de Franco, debió escuchar el mensaje pues a raíz del asalto a las cárceles de Bilbao, escribió sobre este asunto el 19 de enero de 1937, de la siguiente manera:

"El día de la Noche Buena, la estación de radio de Bilbao transmitió un discurso del Presidente del Gobierno Vasco, Don José Antonio de Aguirre. Este joven representante del nacionalismo separatista -católico y burgués- pero, a pesar de ello, aliado fiel de los comunistas y sindicalistas, expuso un programa de tono humanitario, según el cual las vidas y haciendas de los habitantes de Vizcaya, estaban rodeadas de las garantías máximas, por que el Estado Autónomo vizcaíno no se manchaba con la sangre de seres indefensos. Un prisionero era un ser sagrado, un preso merecía todos los respetos, aunque los tribunales le condenaran a la pena máxima después de haber hecho las investigaciones necesarias y de haberle permitido defenderse, hasta el fin. Oyendo a José Antonio de Aguirre se hubiese dicho que el Gobierno Vasco y todas las fuerzas a sus órdenes eran impunes de violar una sola coma de la Ley."

Bilbao cayó en manos de Franco el 19 de junio de 1937, a los dos meses del bombardeo de Gernika, y curiosamente Manuel Aznar no dijo nada. El siguiente mensaje navideño lo tuvo que transmitir el Lehendakari refugiado en Barcelona.

Tras la entrada de los alemanes en París y de su rocambolesca fuga a través de Berlín hacia tierra americana, el Lehendakari siguió con la inquietud de las ondas. Quería que se conociera lo que se estaba haciendo en aquellos primeros momentos de esperanza, tras el fin de la guerra mundial y la posibilidad de que los aliados intervinieran en España.

La resistencia al franquismo en el interior requería una información continua, veraz y obligada a dar ánimo y, a tal efecto, apostó por montar una radio clandestina que con cierta tolerancia francesa pudiera actuar cerca de la frontera.

LAS CAJAS LLEGAN A MARSELLA

Desde su regreso a Europa fue principal preocupación del Lehendakari Aguirre dotar a los servicios del Gobierno vasco de Euzkadi en el exterior de medidas de difusión oral y escrita. Así se fueron preparando la "Oficina Prensa Euzkadi" y "Radio Euzkadi".

Esta primera emisora fue adquirida -como siempre- gracias a la colaboración de los vascos de América, y fue encargado de traerla a Europa, el entonces Consejero del Gobierno Vasco, José María de Lasarte.

Cuando éste anunció su llegada, el Lehendakari confió a uno de sus colaboradores inmediatos, la misión de arreglárselas para que la emisora llegara lo más rápidamente posible a su destino, después de ser desembarcada en Marsella, punto de llegada del trasatlántico en el que viajaba Lasarte.

El Lehendakari Aguirre poseía en aquella época una "tarjeta diplomática", es decir, era considerado por el Gobierno francés del momento (1946) como un diplomático acreditado ante él y gozando por consiguiente de las ventajas y privilegios inherentes a tal situación. El Lehendakari confió, con su documentación diplomática y la correspondiente "Orden de Misión" a quien había encargado la labor de hacerse cargo de la emisora en Marsella, su secretario José Antonio Durañona.

Este, antes de tomar el tren, se acercó al "Quai d'Orsay" y visitó al colaborador del Ministro de Asuntos Exteriores de la época (Mr. Bidault) con el que mantenía regularmente contacto, y al que informó de la misión que le había sido confiada, ya que la cortesía exigía que las autoridades francesas fueran informadas "oficiosamente" de lo que se trataba. En efecto, éstas agradecieron el gesto de los vascos y respondieron que "oficialmente" no sabían nada de nada.

Así las cosas llegaron el buque y José Mari Lasarte acompañado de sus cajas de impresionante tamaño.

Se habían adoptado las disposiciones necesarias para que éstas fueran desembarcadas con prioridad y un equipo de "dockers" con furgoneta y el correspondiente "douanier" (carabinero francés) se hizo cargo rápidamente de ellas y puso "proa" hacia la estación de Marsella; y, cual no fue la sorpresa del vasco encargado de acompañar a la expedición, cuando al llegar ésta a las verjas de la Aduana, el "douanier" de escolta lanzó un estentóreo: "... VALISE DIPLOMATIQUE AMABASADE d'ESPAGNE...", y así entró en Europa la emisora "Radio Euzkadi", como si se tratara de un envío destinado a la Emba¬jada de Franco en París... ¡en franquicia diplomática!.

Veinticuatro horas mas tarde las cajas llegaban a Donibane donde se hizo cargo de la emisora Joseba de Rezola, a quien el Lehendakari había encomendado la dirección de la misma.

Su primer locutor fue Ander de Arzeluz y aún se recuerda con emoción la primera vez que se escuchó el indicativo de "Radio Euzkadi", con unos compases de la espatadantza bizkaina, tocados con el txistu.

Junto a Rezola y Arzeluz, un reducido número de jóvenes de EGI, entre los que se encontraba Iñaki Durañona, se ocupaba del resto de las labores burocráticas y de locución.

El abbé Jean Pierre Urricarriet, nabarro de los Aldudes, Párroco de Mouguerre (Laburdi) acogió en su propia casa la emisora en su segunda época de actuación hasta la clausura por las autoridades francesas que tuvieron que terminar por ceder a la fortísima presión y chantajes a que fueron constantemente sometidos por el Gobierno franquista porque "Radio Euzkadi" por lo visto les "hacía daño y mucho daño". Miterrand era el Ministro del Interior.

LA GUERRA DE LAS ONDAS

Además de la guerra fría entre los Estados Unidos y la URSS, los vascos que¬rían tener su espacio para informar a la Euzkadi oprimida sobre lo que estaba ocurriendo. Una implacable censura lo impedía. La televisión no estaba desarrollada y el trabajo de la radio se imponía.

La inquietud estaba en todas partes. El 13 de febrero de 1946, desde Nueva York, el Delegado del Gobierno Vasco en aquel país, Antón de Irala, se dirigía al ex diputado por Álava, Javier de Landaburu, que vivía en París, para explicarle la manera en que estaban organizadas las emisiones de la "Voz de América". Por aquel entonces, Landaburu andaba en gestiones ante el Gobierno francés por si pudiera hacerse algo parecido en Francia con la emisión americana de la “Voz de América” para España.

Antón Irala, desde el número 30 de la Quinta Avenida de Nueva York, sede de la Delegación le hacía la siguiente reflexión a Landaburu:

"El carácter de la emisión americana, como en general toda la propaganda que aquí se hace, es la seriedad y objetividad. Los dirigentes americanos quieren evitar que la radio sea un instrumento de lo que vulgarmente se llama propaganda al servicio de grupos de extranjeros o determinados sectores políticos residentes en este país. Pero no obstante parte de las emisiones son preparadas por españoles en el exilio y toda la emisión tiene un carácter marcadamente democrático y de fondo antifranquista aun cuando el nombre de Franco y el franquismo no se cite más que cuando lo citan documentos oficiales, artículos de prensa, etc. En el apartado número 1 de la nota precisamente por el carácter que tiene, suele ser el más fuerte para Franco, porque los organizadores de la emisión tienen buen cuidado de que al exponer el punto americano, naturalmente con vistas a España, aparecen comunicaciones y sobre todo artículos de prensa tal como son publicados. Y aquí abunda sobremanera el material antifranquista expuesto por los periódicos y las plumas más serias".

Había que utilizar todos los medios al alcance y aunque en ese momento el presidente Truman era hostil al régimen de Franco, todo eso cambió con Eisenhower. Una "Radio Liberty" que en vez de dirigirse a la URSS, se hubiera dirigido contra Franco, hubiera acelerado muchas cosas. Pero comenzó la guerra fría y la mal llamada razón de estado hizo del dictador un buen amigo contra el "comunismo internacional".

AÑOS DE PENURIA Y OPRESIÓN

Se acercaba el Aberri Eguna de 1947. Eran los momentos más aciagos de la lucha clandestina. La frontera del Bidasoa se hallaba cerrada por el boicot a Franco por parte de las Naciones Unidas. Los batallones de trabajadores funcionaban todavía y se estaba iniciando la construcción de Cuelgamuros, "El Valle de Los Caídos".

Los dirigentes del PNV se hallaban entonces sin poder salir a la luz. Los que acababan de ser liberados tras condenas a muerte y encarcelamientos de hasta siete años de duración, se hallaban a la cabeza de la Resistencia en Donostia. Ellos encaminaban los primeros pasos de la juventud en la política vasca, en la clandestinidad, organizando los grupos de resistencia y dirigiendo las acciones.

Cientos de jóvenes vascos, en aquellos años de penuria económica y sumisión brutal buscaban la libertad pasando la frontera clandestinamente. Algunos eran abatidos por las balas de la Guardia Civil de fronteras, que a la sazón montaba guardia en garitas situadas a 200 metros una de la otra, a lo largo de las orillas del Bidasoa.

El pan, la carne, el aceite, el jabón, el azúcar y casi todos los productos básicos de alimentación estaban racionados como en tiempo de guerra. No había apenas automóviles, modelos de hasta 20 años atrás, eran utilizados como taxis...

Establecemos este cuadro de fondo para señalar cómo era la vida de Euzkadi cuando los hechos que se van a relatar tuvieron lugar.

Faltaban todavía varios años para que la TV llegara a Euzkadi. La TV española comenzó sus transmisiones desde el Sollube en 1960. La única emisora de radiodifusión que había en Gipuzkoa en 1947 era EAJ-8, Radio-San Sebastián, en el Monte Igeldo, con sus estudios en la Avenida de España 27-1 °. Era, a la vez, la emisora mejor situada, con mejor antena y más potencia en Euzkadi, lo cual la hacía perfectamente audible en toda Euzkadi, desde Bilbao a Zuberoa y desde Baiona hasta La Rioja. Se puede decir que todas las familias de Euzkadi que poseían un aparato de radio, exceptuando la zona de Bilbao y las capitales de Nafarroa y Araba, donde funcionaban otras pequeñas emisoras sin alcance fuera de dichas ciudades, escuchaba Radio San Sebastián. Era como hoy la televisión. Se almorzaba escuchando la radio como música de fondo.

EL GRUPO DEL ANTIGUO

Una célula de la Resistencia que operaba en El Antiguo, semillero de nacionalistas, dirigida por un antiguo gudari mecánico de ascensores, y compuesta por jóvenes de 18 a 25 años, torneros, oficinistas, estudiantes y algún técnico en teléfonos, concibió la idea de utilizar la emisora del monte Igeldo, el día de Aberri Eguna, para efectuar una transmisión clandestina. Entre ellos se encontraba José Joaquín Azurza.

Utilizando un amplificador telefónico de estado sólido, antes de la invención del transistor, idearon ponerse en paralelo en la línea telefónica que iba desde el estudio de la Avenida hasta el monte Igeldo. Se seleccionó un lugar cercano al actual edificio Errege Enea, donde la línea iba aérea sobre postes de madera.

Pero había unas cuatro líneas telefónicas y era imprescindible identificar la que llevaba el programa, para lo cual, con un plenilunio fantástico a las 10,30 de la noche del Jueves Santo, día 3 de Abril, subió al poste con escaladores un joven tornero de 19 años. No era tarea fácil, a pesar de haberse entrenado en utilizar los escaladores el mismo día por la tarde. Una vez identificada la línea en uso por la emisora, se acabó la transmisión, por lo que no se pudo efectuar una prueba. Quedaron en el poste dos hilos esmaltados muy finos, unidos a la línea por unas pinzas de cocodrilo. Se vigiló la línea el viernes, que tampoco hubo emisiones. El sábado al mediodía, dando dos cortos silbidos, mientras el jefe de la célula de Resistencia (el ex-gudari) escuchaba en su casa, se probó el sistema. Funcionó a la perfección: "Creía que nos iban a descubrir, pues se ha oído muy fuerte", fue el mensaje del jefe.

Ahora los resistentes estaban seguros que tenían la posibilidad en sus manos de salir por la antena de Radio San Sebastián. Pero existían dudas aún. En la emisora podían decidir cambiar la línea por una de las de reserva, o el operador de consola en Igeldo podía cortar rápidamente las transmisiones al oír las primeras sílabas del mensaje.

LOS CORTES EN RADIO SAN SEBASTIÁN

Llegó por fin el 6 de Abril de 1947, Aberri Eguna. Como todos los años, en la parroquia del Antiguo se celebró a las 9 una misa (con organización clandestina) por todos los muertos por Euzkadi, que "Emakume Abertzale Batza" solía organizar. Fue muy concurrida. A la salida, los que desde la víspera tenían montado el golpe de la radio, se enteraron de que se iban a lanzar globos de aire caliente con ikurriñas, y que el sentido del viento exigía su lanzamiento desde el monte Igeldo. La hora seleccionada para el lanzamiento de los globos era las 12 del mediodía, y para la acción en la Radio las 2 de la tarde, hora en la que se hallaba todo el mundo en la mesa o en la sobremesa. Se temía la intervención de la policía para esclarecer el lanzamiento de los globos. Eso pondría en peligro la operación de la Radio.

El viento cambió, y aunque se lanzaron unos diez globos desde detrás del torreón de Satrustegui en el Monte Igeldo, éstos se volvieron para atrás y ardieron al chocar contra el suelo. No hubo investigación.

La vía quedaba abierta para la emisión clandestina. A las 2 en punto, tres jóvenes acudieron al pie del poste donde estaban las pinzas conectadas y los alambres finos que llegaban hasta la base. Conectaron su aparato y escucharon el programa en curso. Cuando desde el estudio pusieron una música tenue, un solo de violín, pasaron el contacto de su amplificador, y la voz de un estudiante de 19 años leyó el mensaje que electrizó a miles de radioescuchas: “¡Váscos abertzales! ¡Hoy es el Día de la Patria! ¡Gora Euzkadi Askatuta!”. Y a continuación en euskera lo mismo: “Euskotarrak entzun, gaur Aberri Eguna degu! ¡Gora Euzkadi Askatuta!”, y seguidamente leyó una frase que no salió en antena porque fue cortada por el operador de la radio, señor Bengoetxea del Antiguo, quien, por lo que luego se supo, estaba en el balcón de la emisora aquel radiante y primaveral día mirando a la Bahía de la Concha, y al oír lo que el locutor clandestino estaba diciendo, echó a correr, resbaló, se cayó, se levantó y alcanzó el interruptor general de la consola cortando el programa.

La frase que faltó instaba a todos a escuchar "Radio Euzkadi" que entonces transmitía desde cerca de Baiona y prometía que pronto hablaría al pueblo vasco libremente.

Los bulos acerca de cómo pudo suceder la interrupción constituyeron la comidilla de las semanas siguientes a este hecho. Desde Gasteiz los del régimen llamaron alarmados al gobierno civil preguntando qué ocurría en Donostia. La policía investigó, encontraron los alambres finos y las pinzas, pero no pudo dar con los autores.

En años siguientes, 1948 y 1949, hubo otras cuatro transmisiones de la Resistencia por Radio San Sebastián. Era una pugna de ingenio entre el técnico de la emisora donostiarra, señor Acarreta y los de la clandestinidad.

El PNV siempre tuvo presente que la resistencia civil consistía en mantener firme el ánimo por medio de acciones que no produjesen bajas, ni sangre como en las aún recientes ejecuciones se había derramado.

LAS CHARLAS DE MR. CHESTERTON

En esta breve incursión por la historia de la presencia en las ondas en aquellos años de dictadura no podemos olvidamos del canónigo Alberto de Onaindia quien a comienzo de la década de los cincuenta entró a trabajar en la Radiodifusión francesa, la emisora oficial, para transmitir una charla de cuarenta y cinco minutos diarios en el servicio europeo de la emisora. Aunque sus disertaciones eran más morales y religiosas que políticas, el tema vasco afloraba con más frecuencia de lo que gustaba en Madrid y eso indisponía fuertemente al régimen franquista con las autoridades francesas.

Al final, lograron impedir que el canónigo siguiera ejerciendo su labor. Y es que el valor de la palabra de Don Alberto ("padre Olaso", "Mr. Chesterton") tenía tal fuerza y seguimiento que hubo que silenciada.

LA REFLEXIÓN DE AZURZA

Seguidamente traigo a colación una reflexión de José Joaquín de Azurza, ingeniero donostiarra del Antiguo, cerebro de los cortes a Radio San Sebastián, amigo de Rezola, que en los años sesenta trabajaba en una petrolera venezolana. El documento es histórico y obedece a una época y a una inquietud. Los antecedentes eran claros.

El 5 de octubre de 1962 redacta una memoria descriptiva y confidencial sobre las posibilidades de transmisiones en onda corta desde Venezuela a Euzkadi. Algo insólito e increíble para la época.

El memorándum dice lo siguiente:

"Es de todos bien conocido el esfuerzo económico y técnico tan elevado que la URSS desde el comienzo de la radiodifusión ha hecho para difundir la ideología y los métodos comunistas por todo el mundo. También es sabido que los países satélites -y el último en número, Cuba- también han desarrollado potentes organizaciones de radiodifusión internacional en onda corta. Estos regímenes derrochan medios para penetrar hasta en los hogares más recónditos con su propaganda política.

En Euzkadi, las únicas estaciones que llegan con eficacia son las estaciones del bloque soviético, principalmente las basadas en Checoslovaquia.

Las potencias occidentales, por conveniencia de tipo económico y por una desidia en denunciar al régimen totalitario de Franco, con una inconsecuencia deplorable con los principios democráticos, apenas incluyen en sus transmisiones dirigidas a España, ninguna crítica directa a los métodos del Dictador. A lo sumo se limitan a hacer referencias muy moderadas e incomprensibles para el pueblo, acerca del orden democrático de vida.

Los vascos demócratas residenciados en este país, desearíamos efectuar transmisiones que contrarrestaran el paso de la propaganda que llega a Euzkadi con informaciones y comentarios acerca de los principios democráticos, acerca de la justicia social dentro de la democracia, acerca del derecho que asiste a nuestro pueblo para gobernarse a sí mismo. Nuestras transmisiones se harían en lengua vasca y en castellano y alcanzarían todo el área de la Península Ibérica.

Las transmisiones se harían desde las afueras de la Capital, en áreas donde no despertarían la sospecha de las misiones diplomáticas acreditadas en el País. Donde las instalaciones -no muy aparatosas por otra parte- pasarían desapercibidas. En la Capital no se escucharía la emisión, pues el lugar está escogido de tal manera que en la Capital las ondas transmitidas no tendrían fuerza. Las transmisiones se harían en ondas cortas, sin molestar a servicios de comunicaciones ya existentes.

La localización de tales emisiones por procedimientos técnicos es siempre muy complicada. El riesgo práctico de que se originara una reclamación diplomática basada en investigaciones u observaciones técnicas, es muy remota.

La máxima discreción está, por otra parte, asegurada por el hecho de que la estación será instalada por un grupo muy reducido de personas, trabajando todas en plan de colaboración gratuita, y la programación estaría también limitada a un círculo muy reducido, trabajando sin conexión alguna con organizaciones constituidas en el País, sin incluir jamás ningún indicio en las emisiones que permita identificar al País que da cobijo a la transmisión, es decir, sin mencionar jamás ni notas locales, ni referencias a locutores o colaboradores o sus residencias y por el contrario se procuraría desorientar el enemigo (en este caso todos los totalitarismos de derecha o izquierda) con una campaña paralela acerca del origen supuesto de las emisiones.

Para permitir desorientar las posibles interferencias y la búsqueda de las transmisiones éstas variarán periódicamente de longitud de onda y serán de corta duración.”

SEMILLA EN TIERRA ABONADA

Si técnicamente aquello era posible, había que hacerla. Para eso hacía falta un hombre de empuje y autoridad como el bergarés Jokin Intza, quien era capaz de reunir alrededor suyo todo un equipo humano variopinto, financiar la aventura, y que en el Centro Vasco no se enterara nadie.

Hacía falta además la entrega y obsesión por la noticia de un donostiarra como Alberto Elosegi, redactor jefe de la revista "Momento" que había trabajado con Gabriel García Márquez, Plinio Apuleyo Mendoza y algunos republicanos exiliados, cuyo trabajo le permitía la movilidad suficiente para hacer los guiones de los programas cargando sobre sí la dirección de una emisora clandestina con emisión diaria. Un trabajo ímprobo.

Y hacía falta un equipo humano motivado, capaz y entregado. Y para eso estaba el "diplomático bombero" Xabier Leizaola, el amigo de los dirigentes del partido Acción Democrática Iñaki Zubizarreta, el buen locutor Iñaki Aretxabaleta, el encargado de los pagos Félix Aranguren, y un grupo político que llevara la cinta al lugar desde donde funcionaba la emisora a unos sesenta kilómetros de Caracas y donde un original personaje llamado Ixaka Atutxa, viviera como un Robinson Crusoe del Trópico. Desde allí, todos los días, durante doce años, "Radio Euzkadi" transmitiría en onda corta tres veces al día, durante media hora. Toda una locura.

El único contacto semanal que tenía Atutxa con el mundo civilizado era el sábado cuando desde Caracas, grupos de tres y cuatro nacionalistas, le llevaban la cinta del fin de semana, comían allí, bebían cerveza jugaban al dominó y hablaban de mujeres. Terminada la partida, con los emisores "Pedro y Pablo", "Radio Euzkadi", la Voz de la Resistencia Vasca", rompía el éter y le decía al franquismo que había un pueblo que no se doblegaba.

LA TXALUPA

Había nacido La Txalupa, bautizada así para despistar. Así como se le había puesto a la Pirenaica este nombre para dar la sensación de cercanía, la Txalupa daba la sensación de movilidad y asimismo de cercanía a Euzkadi. Además, hablar de la Txalupa, no infundía sospecha alguna. A la cinta se la llamaba el Talo, al lugar desde donde se transmitía Macuto y donde se grababa Edificio Paraíso.

Nombres que quedan para la historia de esta acción clandestina durante tantos años fueron Guillermo Ramos, Jon Mikel Olabarrieta, Kepa Lekue, José Elizalde, Juan Ortiz, Jon Gómez, Maite Leizaola, Aita Patxi Albizu, Julene Urcelay, Peru Ajuria, Manuel de lrujo, Pello Irujo, Arantza Amezaga, Azkon, Kepa Arrizabalaga, Julen Abando, Usua II, Manuel Carabias, Tomás Andonegui, José Ignacio Zuazo, Mirentxu Solabarrieta, Garbiñe Urresti, Andoni Olabarri, Félix Berriozabal, Julián Atxurra, Paulin Urresti, Bingen Amezaga, Joseba Iturralde, Juan M. López Eizaguirre, Iñaki Landa, Ricardo Líbano, Joseba Arriaga, Antonio Mandiluce, J. M. Zugarramurdi, Maite Garitaonaindia, Txomin Viscarret, Julián Amezcua, Iñaki Erkoreka, Domeka Etxearte, Paul Aguirre, Aita Boni o Luis Ibarra, entre otros.

Unos llevaban el Talo, otros eran locutores, un grupo se ocupaba de las quinielas, había quien daba dinero, un pequeño grupo se ocupaba de la parte técnica, la mayoría iba a las reuniones de los lunes y casi todos eran unos magníficos bebedores de cerveza con Ixaka Atutxa en Macuto.

El "Talo" (la cinta grabada) era llevada diariamente a Macuto (Santa Lucía) por un pastelero de Algorta llamado Juantxu Ortiz. Cuando éste lo dejó, entró a trabajar un andino llamado Miguel Briceño. Fiel como una roca vivía sin casarse por la Iglesia con una buena señora que le había dado una partida de hijos. Nosotros en nuestro afán proselitista le decíamos que se tenía que casar. El nos contestaba: "ni hablar. Ahora mi doña me trata muy bien y estoy seguro que si me caso me empezará a mandar y eso ni hablar". El caso es que el hombre llevaba todos los días el "Talo" como si fuera un gudari.

Y así durante doce años, hasta el primero de mayo de 1977 cuando aquel gran juguete que nació para tres meses, enmudeció para siempre, dejando al Grupo de EGI de Venezuela con el sabor agridulce del deber cumplido, pero sin una incidencia diaria sobre lo que ocurría en Euzkadi desde siete mil kilómetros de distancia.

DE PABLO ROMERO A IGNACIO ROMERO

El secreto del éxito de una empresa de esta envergadura, costosa y arriesgada, fue la discreción. Cada uno sabía lo que tenía que hacer y lo hacía sin esperar nada a cambio, porque además era lo que podía organizar el nacionalismo democrático con eficacia y sintiéndose partícipe de una empresa que tenía incidencia en el interior de Euzkadi. ETA daba sus primeros pasos, el Gobierno Vasco continuaba en el exilio, y Franco seguía persiguiendo al nacionalismo.

Personalmente no tenía ni idea de lo que se cocinaba fuera del importante Centro Vasco de Caracas. Por aquel entonces yo era presidente de Euzko Gaztedi, la organización juvenil del propio Centro y vivía la política del exilio vasco con la intensidad propia de una colectividad nacida al calor del primer exilio y donde bullían las confrontaciones entre el PNV; ANV; algunos republicanos, el incipiente exilio de ETA, la vieja guardia, los acomodados, el Gobierno Vasco en el exilio, la Delegación del Gobierno, los que iban al Centro como a un Club Social, la chavalería, la ikastola, la hora dominical por "Radio Tropical", la misa mensual por los socios fallecidos, el seguimiento del juicio de Burgos y la política vasca en general.

Un domingo, Iñaki Zubizarreta me llamó y preguntó qué es lo que hacía aparte de meter ruido en Euzko Gaztedi. Le dije que estudiaba economía en la Universidad Católica. Me sugirió la posibilidad de trabajar en una organización clandestina habida cuenta que su responsable debía viajar al exterior. Se trataba de Alberto Elosegi, alma de la emisora y de las publicaciones clandestinas de la Resistencia Vasca, como Gudari, quien se iba a Londres con su familia. Su nombre de clandestinidad era Pablo Romero, como el actor.

Aquello me pareció fascinante y al poco le dije que sí, con gran horror de mi familia a quien no pude explicarles de qué se trataba.

Y así fue como en el año 69 me metí de lleno en seguir día a día la actividad política vasca. Venía a Euzkadi en Navidades, contactaba con el PNV del Interior, hablaba con nuestros corresponsales, departía con Ajuriaguerra, Rezola, Leizaola y Retolaza entre otros y "pinchaba" a quien se me pusiera a tiro para enriquecer la programación radial en los estertores del franquismo. Y así, las cartas dirigidas a Pablo Romero pasaron a ser escritas a nombre de Ignacio Romero. Cuando le visité a Joseba Rezola en su casa de Donibane Lohizune me dijo que con ese nombre pensaba que era yo un "latin lover" con bigote y guitarra, y no un imberbe chavalito.

¡MENUDO LÍO!

El emplazamiento de la clandestina "Radio Euzkadi", era toda una curiosidad para los amantes de la radiofonía, que nosotros tratábamos de despistar poniendo el buzón de correo en la sede del Gobierno Vasco en París y utilizando una tarjeta QSL donde podía verse una antena inmensa ante una montaña nevada.

Un oyente del estado de Illinois en los EEUU oyó la familiar melodía que hacíamos gracias a un xilófono con las ocho notas primeras del Himno Vasco “Gora ta Gora”, así como la identificación en euskera, castellano, inglés y francés de la Voz de la Resistencia Vasca. En enero de 1966, se empleó la frecuencia de 11290 Kc. Pero, hacia mediados de año se cambió para la banda de 19 metros.

La emisora tenía su curiosidad. En el centro emisor, cerca de un pueblo llamado Santa Lucía, en Venezuela, se le conocía a Ixaka Atutxa como "el hombre de los espejos". Y fueron varias las veces que en doce años apareció la policía. Aquello era muy raro. Inmediatamente, se tocaba a la autoridad competente, que seguía permitiendo aquello sin permiso oficial alguno.

Seguramente sería esto lo que disuaría al gobierno español, a través de su embajada, para no hacer la consiguiente protesta oficial. Tras el juicio de Burgos las relaciones diplomáticas empeoraron y como Venezuela aplicaba la frialdad de la diplomacia, la cuestión no llegó a mayores.

En marzo de 1971, una revista especializada, "Electronic Ilustrated", escribió un reportaje sobre el tema donde decía: "en realidad Radio Euzkadi transmite desde un lugar secreto en Venezuela, cerca de Caracas. Experimentos de búsqueda de dirección de las ondas llevadas a cabo por un organismo europeo y por un experto americano de New Hampshire, localizaron originalmente el emplazamiento a lo largo de la costa norte de América del Sur".

Asimismo, en una oportunidad nos colocamos, por esos azares del éter, en la misma sintonía de onda que "La Voz de América' perturbando la transmisión de aquel gigante que no entendía cómo aquella pulga osara hacer semejante cosa. Aquel día se encendieron todas las alarmas. La llamada de la Embajada Americana fue perentoria.

Pero el caso más extraño fue cuando un buen día, al recoger los periódicos leí con espanto la siguiente noticia:

“LONDRES, 23 de mayo de 1974- La millonaria heredera norteamericana Patricia Hearst y los sobrevivientes de la razzia policial contra el "Ejército Simbiótico de Liberación" en California, habrían huido a Europa, según una emisora pirata captada por un radioaficionado de Cornwell, al sur de Inglaterra.

La “Radio Escudo” o “La Vóz de la Nación Vasca”: como se identificó la emisora, fue escuchada por el ingeniero David Arthur en su laboratorio, y en ella se anunciaba que la propia Patricia Hearst hablaría más tarde en sus micrófonos.”

Como es de suponer nos pasamos toda la semana diciendo que aquello era un camelo y que nosotros no teníamos que ver con el Ejército Simbiótico de Liberación ni con el secuestro de la rica millonaria, seguido en la época con enorme interés.

Nunca supimos si aquel radioaficionado se inventó la noticia por pura notoriedad, por hacer una faena o si detrás había alguna rara implicación para que nos cerraran la emisora. El caso es que, pasado el susto, seguimos con nuestros programas, como si nada hubiera ocurrido.

Otro de los momentos de peligro fue cuando se produjo en Caracas un importante terremoto y nosotros, a pesar del caos reinante, transmitimos como si nada. Asimismo en una mala mañana, en virtud de una caja de papeles que teníamos junto a la puerta y en la que había un bote de cola de carpintero muy inflamable. Con un involuntario cigarrillo, se nos quemó el local. Yo estaba dentro y el fuego avanzaba. Pasé a otra habitación y el humo comenzaba a marearme. Me asomé a la ventana del baño y vi como al lado había una obra en construcción. Los obreros me acercaron lo más posible una de esas grúas de brazo largo. Dudé si echarme desde el tercer piso. De haberlo hecho, hoy estaría en una silla de ruedas o en el cementerio, pero di un salto, que hoy todavía me pregunto cómo lo hice, y aparecí en el largo brazo caminando a gatas por él y sin un zapato.

Cuando llegué abajo llamé a Intza. Pensé que ahí acababa todo. Pues no. Del edificio Sierra, en la Avenida El Libertador, pasamos al edificio Pacairigua a unas oficinas que nos prestó el constructor Julián Atxurra y, al día siguiente, estábamos transmitiendo como si nada hubiera ocurrido.

Hay que decir que aquel cambio no vino nada mal. El edificio Sierra tenía una pésima reputación y ver por allí entrar frecuentemente a jelkides devotos de San Ignacio, era desde luego, algo chocante.

LEIZAOLA AGRADECE LOS SERVICIOS PRESTADOS

Tras las primeras elecciones legislativas el 15 de junio de 1977 Juan de Ajuriaguerra fue elegido diputado y Carlos Garaikoetxea, en marzo de aquel año, presidente del EBB del PNV. Venezuela había desplazado todo su protagonismo a lo que eufemísticamente se la llamaba el Interior aunque conservara organiza¬do aquel benemérito grupo humano. De ahí que en ese año 1977 organizamos un viaje a Caracas y allí fuimos con Garaikoetxea y Ajuriaguerra.

Fue un viaje emotivo e interesante con la consabida visita a las instalaciones que la vegetación del Trópico comenzaba a comer. El lago estaba medio vacío, la talaquera sin juego, el camino más roto que de costumbre, pero aún podía verse el hábitat de Ixaka Atutxa por espacio de doce años. Los dos dirigentes quedaron muy impresionados.

Pero había que agradecer asimismo al venezolano Luis José García quien había alquilado por cuatro perras aquel lugar en el monte y a tal efecto el Lehendakari Leizaola, en nombre del Gobierno Vasco, aun en el exilio, le envió esta emotiva carta:


“París, 14 de octubre de 1978
Sr. D. Luis José García
CARACAS

Distinguido y muy cordial señor mío:

Con estas líneas me tomo la libertad de dirigirme a Vd. el compatriota del Libertador Bolívar, que en el curso de los dos últimos decenios ha tenido el gesto generoso de dar cobijo en su propiedad -a la que yo giré una visita emocionada hace ya bastantes años- a "Euzkadi Irratia" (Radio Euzkadi), la antena de nosotros los vascos, escuchada regular y diariamente en el silencio por el mundo entero.

Aún ahora sigue vivo el recuerdo de aquella voz, llegada a todos los continentes desde los lares de Vd. No ya sólo en nosotros los vascos, sino en otros muchos interesados por la causa de la libertad y bien inesperadamente atentos a la emisora.

Por mi parte, aparte una garantía verbal pedida por los organizadores de ella en el momento de fundarla, fui el recibidor personal permanente del correo de los radioescuchas. Puedo asegurarle me sentía arrebatado de admiración cuando llegaban sobres procedentes de Suomi (Finlandia) o del Japón, del Canadá o de Italia, amén de todos los de habla inglesa tan esparcidos por el mundo.

Uno de los mayores motivos de satisfacción, que imagino lo será también para usted, era que su antena no servía a ningún objetivo comercial o financiero y sí tan solo al servicio del honor, la defensa y el combate pacífico en pro de la libertad de un pueblo, tan unido espiritualmente con el de usted mismo.

Me parece que aparte el sentimiento lógico de nuestro agradecimiento sentirá usted el legítimo orgullo de la colaboración y eventuales sacrificios o riesgos corridos.

Sírvase pues acoger estas palabras como la expresión de afecto de un incondicional amigo y s.s.

Fdo.: Jesús Maria de Leizaola
Presidente del Gobierno de Euzkadi en exilio”

Seguramente el buen hombre no tuvo muy claro que era eso de los vascos y sus espejos, pero el hecho es que sirvió como nadie a una causa tan lejana.

Nadie como el Lehendakari para agradecérselo en nombre de los vascos, sobre todo porque él conoció directamente la "Txalupa". Un buen día de calor, allí se fue con su sombrero y su traje mil rayas como si de tomar el té con la Reina de Inglaterra se tratara y no de unos barracones increíbles para que los vascos hicieran la guerra de las ondas por su cuenta.

"JON DE IGELDO"

Todo este largo preámbulo tenía por objeto llegar a "Jon de Igeldo", a quien me encontré como corresponsal del Interior. No sabía quién era. Solo conocía su estilo directo, sus apreciadas colaboraciones, su sentido del humor, su movilidad y entrega y lo acertado de sus juicios. Las cartas de "Jon de Igeldo" llegaban como agua de mayo, desde Donostia a Caracas, las leíamos en la reunión del Grupo de EGI de los lunes, las troceábamos y utilizábamos como noticias, editoriales y artículos.

Unas Navidades conocí a "Jon de Igeldo". Se trataba de Gerardo Bujanda. Había fallecido el motor en Iparralde de la Txalupa, Joseba de Rezola, Vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio, y "Radio Euzkadi" debía continuar. Le pedí a Bujanda que no dejara de suministramos material de apoyo. Recuerdo la conversación, tras el funeral, un día inhóspito de diciembre de 1971.

Cuando volví definitivamente a Euzkadi en 1975 -al frente de "Radio Euzkadi" se quedó Garbiñe Urresti, a quién llamábamos Golda Meir-, me encontré a Bujanda como referencia del PNV de Gipuzkoa. Junto a él trabajaban Joseba Leizaola, Jokin Intsausti (El Pelos), Esnal, Altuna,… El PNV salía de la clandestinidad y él en Gipuzkoa dirigía el tránsito con eficacia y olfato.

Tras sí tenía mucha historia.

No había cumplido 17 años cuando fue voluntario como gudari a la guerra de 1936 encuadrándose en el Batallón Saseta. Como consecuencia de aquella derrota salvaje, estuvo encarcelado, en virtud de la ruptura del Pacto de Santoña por los italianos el 25 de agosto de 1937. Aquel día cumplía 18 años.

Casado, con cinco hijos y trabajando en Victoria Luzuriaga sacó a su familia adelante mientras se reía cuando le decían que pertenecía a un partido burgués. Su compromiso total con el nacionalismo vasco le hacía la vida difícil aunque apasionante. En los momentos más duros, cuando no había cámaras ni prebendas, allí estuvo Bujanda dando la cara.

Ya en 1976 se abrió la posibilidad de hacer política. Le recuerdo en una reu¬nión de aquel EBB en un pequeño piso que tenían en el Boulevard donostiarra. Recuerdo también el que, a propuesta de Joseba Leizaola me designaron portavoz de aquel EBB atípico para lidiar con una prensa que ignoraba nuestra existencia. Tras aquella reunión, tuvimos una afari-merienda en una tasca en la Parte Vieja, con Benegas y Múgica. Recuerdo asimismo vivamente el viaje de vuelta a Bilbao con Ajuriaguerra y Arzalluz. Toda una época.

En junio de 1977 salió elegido diputado por Gipuzkoa junto a Arzalluz y Monforte. Le tocó la discusión constitucional desde una complicada Comisión de Defensa. De esos años tengo el recuerdo de haber viajado con él a Barcelona, el día en el que era elegido Ramón Rubial presidente del Consejo General Vasco en detrimento de Juan de Ajuriaguerra que había ganado las elecciones. Fue un viaje organizado por Unió Democrática de Catalunya. En aquel periplo contamos asimismo con la presencia de Joseba Goikoetxea, asesinado posteriormente por ETA.

Tras el fallecimiento de D. Manuel de Irujo viajamos los dos acompañando al Lehendakari Leizaola, que acababa de volver del exilio, al funeral que en Barcelona le organizaron las autoridades catalanas.

Gerardo Bujanda fue la referencia nacionalista en esos años en Gipuzkoa. Firme, seguro, con sentido del humor, a veces cascarrabias, sin complejos para subirse a una mesa y bailar una jota y, algo insólito en el nacionalismo, con sentido de la noticia y sin pereza para escribir. Un hombre clave, en una época especial, hecha casi para hombres como el corresponsal clandestino de la Txalupa, "Jon de Igeldo".

SUS CARTAS

Un buen día de este año 2001, en el que se acumulaban las noticias del cierre de "Radio Liberty", fallecimiento de Mendezona, e inquietud de los historiadores por una transición con amnesia y mientras trabajaba en un proyecto sobre "Radio Euzkadi" y Rezola, me topé con una vieja carpeta que contenía las cartas de "Jon de Igeldo" al Grupo EGI de Caracas para la Txalupa.

No eran muchas pero describían desde dentro toda una época de persecución del régimen franquista al nacionalismo vasco. Su estilo directo, la calidad de las descripciones sobre las ikastolas, los gobernadores, las multas, los Aberri Eguna, las persecuciones, las llegadas de Franco a Donostia, las tensiones en la Diputación de Gipuzkoa, el comienzo de la rotura de las costuras del régimen, los curas encarcelados, el juicio de Burgos, la Homilía de Añoveros, la primera ETA,... En definitiva, describía un ambiente irrespirable como el que vivíamos en momentos en los que, tras la ruptura de la tregua de ETA en 1999, se acosaba al nacionalismo de manera especial. Aquello me hizo volver la vista atrás y comprobar que no había nada nuevo. Otros tiempos y otras formas, pero el mismo espíritu y, en medio, un hombre como Bujanda, fijo, una roca en un mar agitado aguantando el temporal y sabiendo que aquello no era más que una contingencia en el camino.

Tras superar el Debate del Estado de la Nación en el Congreso de los Diputados pensé que esto tenía que ser conocido para los futuros historiadores y para una juventud sin demasiadas referencias. Estas son cartas sinceras, desde dentro, al calor de unos acontecimientos, y de una parte de la historia reciente hoy olvidada.

Respeté la grafía, le pedí permiso, y éste es el resultado. De ahí que, como escribí al inicio, aquel día de marzo de 1977, me hubiera gustado coger el micrófono y decir con entonación:

"Aquí Radio Euzkadi, la Voz de la Resistencia Vasca. En su último programa desde la generosa Venezuela y tras doce años de diario trabajo, vamos a agradecer a nuestros colaboradores en la sombra. Entre ellos a "Jon de Igeldo", de quien nos place decir que se trata del burukide Gerardo Bujanda. Para que conste".

Y para que conste, aquí van sus cartas.

lñaki Anasagasti.