El pasado martes 21 de septiembre
se cumplieron treinta años del fusilamiento de Txiki y de Angel
Otaegi. Un Franco, moribundo, acababa su vida como la había empezado:
asesinando. En la Plaza de Oriente, llena a rebosar de fanáticos
que le aclamaban, estaba junto a él una persona a la que llamaban
“Príncipe de España”, es decir D. Juan Carlos
de Borbón. Hace treinta años.
Asimismo hace treinta años Euzkadi avizoraba un porvenir y el
país, en carne viva, se movilizaba. El viejo PNV, "recuerdo
del pasado", trataba de organizarse y los pri¬meros pasos los
dábamos editando una hojita en la que recordábamos lo que
Txiki había dicho: "Mañana cuando yo muera, no me vengáis
a llorar. Nunca estaré bajo tierra. Soy viento de libertad".
El aparato que editaba aquella hojita cayó el 1 de abril de 1976,
víspera del Aberri Eguna. La policía nos descubrió
y el trabajo semanal se interrumpió. Pero un partido democrático
que tenía urgentemente que salir de la clandestinidad y llegar
a quienes simpatizaban con él necesitaba un medio de expresión.
En tiempos de la República, la “Sociedad Tipográfica
General”, había editado "Euzkadi", "La Tarde"
y el diario deportivo “Excelsior”. Todo un emporio que fue
requisado por el franquismo. Cuarenta años después se veía
difícil repetir aquel modelo. Pero había que hacer algo.
Y se hizo.
Ajuriaguerra, Arzalluz, Retolaza, Zubiri, Unzueta, Elorriaga... comenzaron
a dar sablazos en el restaurant-cafetería “Balliak"
con objeto de iniciar una nueva aventura periodística cuando ya
tocaba la puerta el nacimiento de “Egin”. Recuerdo la reu¬nión
en la que planteamos el nombre de nuestro nuevo periódico. Tengo
en casa la lista de los que se pusieron sobre la mesa escritos con la
letra puntiaguda de Juanjo Pujana. Entre ellos el que propuse: “Euzko
Deya”. Órgano de las delegaciones de París, México,
Buenos Aires, Caracas. Pero el nombre lo había registrado ya el
editor Martín Retana. Se habló con su familiar, Marcos Vizcaya,
que hizo la gestión para que tuviéramos la denominación
y el nombre fué cedido. Quedó en “Deia” que
salió justo justo, poco antes de las elecciones de junio de 1977.
Previamente habíamos hablado con Mirentxu Purroy e Iñaki
Iriarte para ocupar el Cargo de director.
El periódico no nació para ser órgano del PNV, pero
nadie en su sano juicio ignora que son los afiliados del PNV quienes compran
y mantienen "Deia" y, además, son sus accionistas. Más
de un 80% de ellos en Bizkaia y, si buena es la pluralidad, Deia lo ha
demostrado, no es menos sensato conocer el grueso del tronco vital del
periódico, quien lo mantiene y con que criterio nació. Desconocerlo
es llevar al periódico al abismo porque nunca podrá competir
con el ideologizado “GARA”, que no tiene complejo alguno en
defender lo propio, o con el potentísimo Grupo Vocento, que lo
tiene todo, y no tiene complejo de nada.
Toda esta introducción trata de situar la explicación del
por que del título de este último artículo que escribo
en “Deia”.
Hace una semana, previo al “Alderdi Eguna” y con la colaboración
semanal a punto de ser enviada, el director Iñaki González
me llamó para decirme que en virtud de la reestructuración
del periódico ese domingo no se publicaría mi colaboración
quedando pendiente una explicación. No puedo ocultar que la forma
tan drástica e inesperada de proceder, me sorprendió. Pero
no dije nada.
El lunes 26 de septiembre, hablé con el Director en un almuerzo
donde me confirmó lo dicho telefónicamente. Legítimamente
pretende dar al periódico otro sesgo y que en las páginas
de opinión vaya simplemente la opinión y en las políticas,
la política. No veo el por que de la disociación, pero un
director es como el capitán de un barco. Manda y ordena, no trata
de convencer.
Me dijo que en dichos cambios se pretende dar entrada a otras opiniones
tanto del Parlamento Vasco, como de otros partidos, iniciativa que, siempre
es loable y acertada y, ojalá prospere, pero que ya ha sido ensayada
aunque se corre el riesgo de que ciertos políticos encarguen a
sus gabinetes de prensa sus colaboraciones y el resultado final podrá
ser más plural, pero también más ilegible por ya
sabido y por su lenguaje de plástico. No es fácil hoy en
día escribir sin arriesgarse, denunciar, poner nombres, defender
al PNV y sus gentes, esperar reproches y tratar de colocar las cosas en
perspectiva. Eso se hace muy poco. No solo aquí, sino en todas
partes. El cronista parlamentario no existe.
En esta reorganización, mi “sábana” semanal,
mi “homilía” semanal, para unos larga, para otros corta,
no tiene cabida. Sospecho que le da mucho toque PNV al medio y quizás
por eso una colaboración de casi dieciocho años, semana
a semana, sin faltar una sola y sin cobrar lógicamente un duro,
quedó el domingo 20 de septiembre interrumpida.
Profesionalmente puedo entender la medida aunque con cierta prevención.
Personalmente no. Le dije que la columna era una tienda de ultramarinos
con numerosísima clientela, muchísimos jóvenes y
muchísima gente que cada semana en el correo electrónico
me comentaba los artículos, pedía cosas, aclaraba extremos,
ensalzaba y criticaba conceptos, pero que no dejaba indiferente a sus
lectores porque lo que se vendía era pescado fresco. Le dije también
que con dos palabras cerraba una voz del PNV que hablaba no solo a la
gente del PNV. Me contestó que el símil de la tienda de
ultramarinos podía ser correcto pero que legítimamente deseaba
montar un Centro Comercial. Daba a entender que en ese Centro Comercial,
en esa gran superficie, no cabe un chiringuito doméstico. Son los
nuevos tiempos. Una falsa modernez alejada de la realidad.
Si he de reconocer que me han dolido dos cosas. La forma drástica
de interrumpir un trabajo de 18 años, como si éste fuera
algo personal y aislado desconociendo lo que hay debajo del iceberg, para
luego censurarlo, así como el que no se haya hecho un estudio en
serio sobre lo que quiere el fiel lector de Deia, ese que va al “Alderdi
Eguna” y que no te deja de saludar y comentar lo que has escrito,
porque una cosa es cierta, y perdonen la inmodestia, la sábana
se leía. Y mucho.
Tras trabajar a satisfacción con Anton Egia y Juanjo Baños,
es legítimo que, en Deia, corran nuevos aires. Un Deia al que deseo
éxito y acierto en este complicado futuro. Yo, disciplinadamente
y con el recuerdo del espíritu fundacional de aquel DEIA de 1977,
que no nació para ser un producto comercial, sino una oferta política
del nacionalismo democrático y del PNV, desparezco de éstas
páginas agradeciendo la oportunidad de haber podido trabajar en
esta aventura y de haber podido conectar con miles de gentes de todo tipo.
Lo único que lamento es que en la Casa Real abran una botella de
champán.
Pero no desaparezco. Ya estoy en la página Web del EAJ-PNV www.eaj-pnv.com
los domingos y en www.ianasagasti.com todos los días, ya que la
electrónica lo aguanta todo y donde daré cuenta, aun de
forma más extensa, no solo de lo que pasa en Madrid sino de las
mil vivencias que la representación que me ha dado el ciudadano
vasco y mi partido me permite conocer. Contarlas es casi una obligación
ya que no son mías sino de quienes tan generosamente han confiado
en mi. En eso, y lo he demostrado con tozudez, soy inasequible al desaliento.
Deseaba despedirme de mis lectores en papel y decirles con éste
¡agur! que me encontrarán en esa nueva trinchera cibernética.
Hasta siempre.
Nota: Tras 18 años acudiendo semanalmente a la cita dominical,
esta despedida obligada, no fue publicada en Deia. El señor director
consideró que la alusión que yo hacía a su débil
argumentación no permitía su edición. Y lo censuró.
Curiosamente desde ese día, el Sr. González escribe una
columna, diariamente, en su Deia. Los lectores cautivos de Deia pueden
saber qué opina el Sr. Director. Un electo democráticamente
en las listas del PNV, es censurado e impedido de despedirse de sus lectores,
tras 18 años, mientras este buen señor, que nada tuvo que
ver con la fundación de Deia, aunque lo dirija, se permite estas
libertades, llamadas profesionales.
He querido contar mi verdad en este “Agur” y, a partir de
ahora, a sufrir la censura del Sr. González, como ocurrió
esta misma semana con mi pregunta sobre la situación del joven
Paco Larrañaga en el corredor de la muerte. Deia publicó
la respuesta del ministro Moratinos. No mi pregunta ni mi argumentación.
Finalmente. El Sr. Director me habló maravillas en relación
a los planes que tiene en relación con el aniversario de Deia.
Lo más importantes será el concierto de “Loquillo”.
Con este dato creo está dicho todo. ¡Si Juan Ajuriaguerra
levantara la cabeza!
|