No se si usted ha ido alguna
vez al Senado. Si lo hace verá a su entrada dos anomalías.
Una, que la placita donde está se llama “de la Marina Española”.
En pleno centro de Madrid, a trescientos y pico kilómetros de la
costa, prima más la Marina por lo de Española que el nombre
del Senado. En reunión de la Mesa propusimos ponerle el nombre
de “Plaza del Senado” y dejar el nombre de Marina Española
para la calle adyacente. Gallardón dijo no, y nuestro aguerrido
presidente, Rojo, dijo amén.
La otra es una inmensa estatua de Antonio Cánovas del Castillo,
presidente del gobierno español asesinado en 1897 por un anarquista
en Santa Agueda (Gipuzkoa), quien desde su minarete vigila que no se cambie
una coma de la Constitución. Si Sabino Arana se las tuvo que ver
con semejante personaje del conservadurismo hispano, nosotros andamos
todos los días a vueltas con su espíritu.
A esa plaza llegará dentro de poco el Lehendakari a la segunda
reunión de presidentes para hablar de la financiación de
la sanidad. Si es que va. Si lo hace se va a encontrar con un lobby de
once autonomías que no están por la labor de que la segunda
reunión sea tan de guante blanco y sonrisas melcochadas como la
primera.
Por otra parte, ustedes saben que ERC pactó en Catalunya con el
PSC e ICV, no con los nacionalistas de CiU, que habían ganado las
elecciones. Primó más en ellos un falso discurso de izquierda
que uno nacional catalán. ¿Y qué hacen para contrarrestar
su flanco débil nacionalista? Muy sencillo. Cada cierto tiempo
montan un numerito. Uno de ellos el de las lenguas.
En los plenos del Congreso, baja el diputado Joan Tardá y habla
en catalán. El presidente Marín, le expulsa de la tribuna.
El hecho tiene amplia cobertura y, una vez realizado, a seguir tragando
carros y carretas y todo lo que el PSOE les eche para aprobar. Lo van
a hacer con los papeles de Salamanca. Sólo serán devueltos
los de los catalanes cuando el PNV devolvió a la Generalitá
los que tenía de ellos. A eso se le llama solidaridad vasco catalana.
¡Y pensar que nuestros diputados se fueron del Parlamento en 1934
por solidaridad con Catalunya!
Pero como no se puede engañar a toda la gente todo el tiempo,
el PSOE y el PP decidieron que eso de hablar en euskera, catalán
y gallego era algo propio del Senado. Y al Senado nos vinieron creando
un ponencia ridícula que incluso llegó a cuantificar económicamente
lo que costaría una sesión de traducción simultánea.
De verdad, daría el cuello por escucharle al Lehendakari hablar
en euskera en el Senado ante un Rodríguez Ibarra y un Bono con
los auriculares puestos. Estoy seguro de que Cánovas del Castillo
bajaba del pirulí y la emprendería contra estos malos españoles
que han permitido semejante desafuero.
El caso es que, ante la birria que nos planteaban, así como que
la montaña había parido un ratoncito, dijimos que no firmábamos
aquel bodrio y presentamos nuestras enmiendas donde solicitábamos
que si las lenguas eran constitucionales a todos los efectos y no estaban
territorializadas, se pudiera hablar en las cuatro lenguas en pleno y
en comisiones. Si el gobierno español estaba pidiendo eso en Europa,
¿por qué diablos no íbamos a pedir lo mismo sobre
todo cuando desde el rey al último vasallo del PSOE se les llena
la boca hablando de estado plurilingüe y pluricultural?
¡En mala hora!. Llanto y crujir de dientes. “Pero, ¿estos
pelmazos no saben castellano? Pues que lo hablen y no incordien”.
“Si es así, hablemos en chino o en inglés que son
más”. “Pero la sociedad no está madura para
eso de los auriculares y eso de la traducción simultánea
es muy duro e incomprensible”, bla, bla, bla.
El portavoz del PP, ¿saben lo que nos dijo?: “Señores
del PNV. Háganle caso a Confucio, que decía que más
valía encender una vela que maldecir la oscuridad.” Lógicamente
le contestamos que Thomas Alba Edison había inventado ya la electricidad
y que el senador del PP no quería encender una vela, sino dejarnos
a dos velas.
Y la reforma quedó en que en la Comisión General de Comunidades
Autónomas se puedan utilizar los cuatro idiomas. Sano regionalismo
de coros y danzas. No se asume la pluralidad. Bélgica queda lejos.
ERC avala el desaguisado conceptual con un discurso propio del PP.
Fue lo más doloroso. En el Congreso a número semanal. En
el Senado con los pantalones bajados y un discurso de mínimos diciendo
que un pasito es un pasito. El Tío Tom y su cabaña del Senado.
Radio Euzkadi se hizo eco del debate. No así ETB. Pero sí
TV-3. Aunque la prensa catalana lo silenció. Les conviene una ERC
sumisa y desnortada, ciscándose en los principios.
¿Euskera, catalán y gallego? ¡Al corralito de la
Comisión de las Comunidades Autónomas!
Vamos a ver. Las Lenguas que no coinciden con territorios porque es el
estado en conjunto el que es plurilingüe, ¿no creen ustedes
que ello debería reflejarse también en las Cortes Generales
en cuanto representa a una ciudadanía lingüísticamente
plural?. El insuficiente reconocimiento del pluralismo lingüístico
¿no constituye un déficit tanto liberal (de protección
de las minorías) como democrático (de participación
desde las características culturales propias) del actual modelo
constitucional? Pues sí. Pero os aguantáis. Somos más
y nos apoya ERC que ha votado en contra de vuestras enmiendas. ¡Hala!
Cánovas del Castillo, puede seguir encima del pedestal. Como Jomeini,
defensor de la fe y de los santos lugares, puede seguir tranquilo. ERC
sostiene la estatua. Carod Rovira, a través de su portavoz Carles
Bonet, avanza retrocediendo. Como los cangrejos. Lo sentimos.
LA FAMILIA DE CARLOS IV EN SINGAPUR
Cuelga en el Museo del Prado un cuadro de Goya fantástico. Lo
pintó para la familia del rey Carlos IV y allí aparecen
tan singular y poco egregias gentes con todas sus obsesiones reflejados
en su semblante. Algo así parecían los ilustres expedicionarios
españoles a Singapur tras la elección de Londres y tratando
de vendernos la idea de que Madrid podía haber sido capital Olímpica
frente a Nueva York, París, Londres y Moscú. Allí
se plantaron (menudo pastón) con la Infanta Pilar, presidenta de
la Federación Internacional de Hípica, la que dijo que las
selecciones autonómicas atentaban contra el deporte nacional, el
ínclito, por facha, Juan Antonio Samaranch, quien en octubre de
1975 estaba en el Palacio Real y asomaba su cabecita junto a un Franco
moribundo que había tomado la decisión de cumplir con aquellas
penas de muerte, y un largo etc. Si todo ese esfuerzo, Zapatero, Rajoy,
Aguirre, y Gallardón lo hubieran empleado en febrero en la campaña
Europea, quizás no hubiera habido tanta abstención con lo
que eso significa. Dígase lo que se diga, prima lo local, frente
a lo general.
Les confieso que no me voy a tirar desde el Monte Igueldo porque no haya
salido la candidatura olímpica de Madrid. Confieso asimismo que
nunca me puse la pulserita rojiza que todos los buenos españoles
llevaban. Sólo confieso, como mal menor, porque ellos jamás
hubieran aprobado algo parecido para una ciudad vasca, que dimos nuestro
visto bueno para una declaración institucional apoyando la candidatura
pero, eso sí, ninguno de nosotros aplaudió.
Confieso también que me regocijé de lo lindo cuando le
vi a David Beckham y su mujer Victoria haciendo campaña por Londres.
¿Dónde queda la esencia de la raza en el Real Madrid? El
buen tipo cobra en Madrid pero trabaja para Londres. ¿Y ese es
el buque insignia de la españolidad. También me pareció
chusco y batido como un suflé el trabajo de la señora Sofía
de Grecia en Singapur, mientras su marido se la pasaba en grande regateando
en El Bribón, que es lo que le gusta. Confieso también que
mi caduco nacionalismo vasco quedó tocado al ver tanto nacionalista
español trabajando para un Madrid donde se crearían puestos
de trabajo y se invertirían miles de millones de euros. Pero ya
lo que me dejó flipado fue lo que me dijo un buen madrileño:
“Madrid merece esta candidatura olímpica porque es la capital
de España. Lo de Barcelona no fue representativo de la españolidad”.
Pues eso. ¡Qué triste estoy!
SEÑORA, YO NO SOY NACIONALISTA
Por el Senado apareció un diputado francés del Maine-et-Loire
que con un cuestionario en ristre quería conocer respuestas en
relación con la autonomía española. Preguntaba prudentemente
sobre la descentralización administrativa y la comarcalización
de los municipios. Ninguna mención a posibles apuestas federales
o confederales. Los franceses son fundamentalmente jacobinos y creen que
Dios, al crear el mundo, lo hizo en primer lugar con Francia. Por no reconocer
no reconocen más idioma que el francés. Los demás
no existen. Ahí está el ejemplo de las ikastolas en Iparralde.
La reunión con el diputado francés en el salón de
Tapices del Senado era un estanque de cisnes. El modelo español
es una maravilla, las cosas funcionan, tenemos el estado más descentralizado
de Europa, etc. etc. Me incorporé, viniendo de otra reunión,
donde la citada comisión llevaba su plácida existencia.
Llegué tarde a aquel concurso de sonrisas. Los del PP estaban explicando
el maravilloso funcionamiento del Tribunal Constitucional, como pieza
clave a la hora de dirimir la posible conflictividad entre la Administración
central y la autonómica.
Cuando llegó mi turno le dije: “¿Quiere usted saber
la verdad o que sigamos bailando el rigodón?”, le espeté
ante el evidente sobresalto de los allí presentes. “Tout
la verité”, me contestó el diputado francés.
Me despaché a gusto. Le hablé de la forma de elegir a los
magistrados del Constitucional, recordé a Jiménez de Parga
que decía que no existían las Comunidades Históricas,
hablé de lo que es una instancia llena de centralistas a manera
de un club de árbitros elegidos todos por el Real Madrid; de cómo
dicen que el estatuto vasco no se puede cumplir y que no hacen nada para
que no se aprueben leyes de bases que laminan el estatuto, etc.
Y como cogí carrerilla, una señora senadora muy digna me
interrumpió para decirle al diputado francés con gesto de
conmiseración: “El Senador Anasagasti es nacionalista, con
eso está dicho todo”. El diputado francés asintió
complacido.
Ahí estaba la explicación. Yo era una especie de chiflado
al que no hay que tener mucho en cuenta porque era nacionalista.
“Evidentemente lo soy, pero no más que usted señora”,
le dije. “Yo no soy nacionalista, yo soy española”,
me replicó con contundencia, la senadora.
“Mire usted. Aquí somos nacionalistas todos y si se descuida
el que más nuestro amigo el diputado francés, pero vamos
a convenir una cosa. Yo no soy nacionalista si ustedes me dejan ser simplemente
vasco, como usted no es nacionalista, porque como dice es sólo
española”, traté de argumentar.
Pero la cosa se estaba poniendo color hormiga y los faunos de los tapices
empezaban a afilar el tridente.
Y en eso quedó la explicación de cómo funciona el
Tribunal Constitucional en España.
TXURRUKA Y UN MUSEO NACIONAL DE HISTORIA
Nuestra cultura histórica es de Cine de Barrio. Como mucha gente
en este país y a pesar de que mi ama nació en Mutriku, tenía
una idea muy lejana en relación con la figura de Cosme Damián
de Txurruka. De ahí que tuve curiosidad por saber del personaje
aprovechando los actos organizados con motivo del bicentenario de la batalla
de Trafalgar en Madrid y en Mutriku, celebrado asimismo por los ingleses
echando la casa por la ventana. Aquella victoria naval dio inicio al poderío
británico en los mares y al declive del español.
De Txurruka sabía que mandaba el San Juan Nepomuceno y que murió
en aquella singular batalla, así como que frente a la iglesia de
Mutriku tenía una estatua. Desconocía que era euskaldun,
que había sido alcalde de su villa natal, y que la había
regido como si de una fragata se tratara pero sobre todo que había
sido un ilustrado personaje que si no hubiera muerto en Trafalgar habría
pasado asimismo a la historia por sus expediciones transoceánicas
en labores de investigación, cartográficas y levantamiento
de planos. En París, el cónsul Napoleón le regaló
a Txurruka un estuche con dos pistolas que están expuestas en la
exposición mutrikuarra. De vuelta a Brest escribió “Método
geométrico para determinar todas las inflexiones de la quilla del
buque quebrantado”. Cosas así.
El caso es que para este verano y si estas cosas del mar le gustan, un
toque en Mutriku para ver esta interesante exposición sobre Txurruka
y su tiempo, no le defraudará. Está expuesta en la Casa
de Cultura del Palacio Zabiel y si usted la ve con calma se dará
cuenta de la oceánica incultura que tenemos sobre nuestras grandes
personalidades históricas. Lo mismo me ocurrió hace poco
con Legazpi y Urdaneta. Toda esta gente está en el montón
de cenizas de la historia bien mezcladitas para que no tengan perfil propio.
Cuando se afirma hasta la extenuación que la “Memoria es
la Identidad” y que un pueblo que se precie debe rendir el culto
imprescindible a sus gestas y a la acción de sus hombres y mujeres,
se da uno cuenta que veinticinco años de autonomía no han
servido para que nadie abordara en serio la creación del Museo
Nacional Vasco de Historia como lo tienen los catalanes. ¿Será
porque a algunos les preocupa que tras la visión concatenada de
un trabajo así y tras el pase por las distintas salas de ese hipotético
Museo, cualquier espíritu sensible lo único que podría
exclamar sería: ¡Gora Euzkadi Askatuta! Hagan la prueba y
déjense algunos de marear la perdiz.
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