En el pleno del Senado del
miércoles se echó abajo aquella iniciativa del PP de cambiar
artículos del Código Penal (genial idea de Astarloa) para
encarcelar al Lehendakari si a éste se le ocurría convocar
un referéndum. El ardor patriótico y guerrero utilizado
en su defensa por un senador de Valladolid con el fin de que se mantuviera
la reforma de marras nos recordaron los viejos tiempos de Aznar y su persecución
contra el nacionalismo por tierra, mar y aire. El mismo furor de cruzada,
la misma argumentación maniquea, los mismos miedos y las mismas
amenazas. En el calor de ese debate, un representante del PP me dijo:
“Aquí hace falta un partido de la verdadera derecha española”.
“Estoy de acuerdo”, le contesté, “porque todo
esto es propio de la ultra derecha, no de una derecha aseada y europea”.
Y es que el PP está super alborotado. En Madrid tenemos a todo
el facherío de uñas y en pie de guerra. Como síntoma
he de decir que en una semana me han organizado en la calle ya dos pollos
llamándome terrorista. Y no deja de ser algo indicativo que tras
la manifestación manipulando a las Víctimas, la próxima
marcha contra el matrimonio de los homosexuales el 18, la protesta de
Salamanca a cuenta de los papeles robados y la bronca tras el cierre de
la Comisión del 11-M se ve que la oposición del PP va por
la confrontación pura y dura, sin tregua ni cuartel, utilizando
toda la artillería pesada con la que cuentan y que la basan en
la manipulación de sentimientos muy primarios: terrorismo, víctimas,
unidad de España, agravios, etc. Ante este estado de cosas sólo
se le bajarán algo los humos al PP si en Galicia a Fraga le sacan
del Palacio los mismos gaiteiros que le llevaron hace cinco elecciones,
porque si Fraga se mantiene, que Zapatero se ate los machos.
De ahí que el petardo en una Casa del Pueblo en Abadiño
y la escasa visión del PSE haciendo política cortoplacista
cuando existe una oportunidad de oro para ir encauzando las cosas nos
indica que hay mucha gente que quiere vivir instalada en la bronca. No
creo que Zapatero tenga el bálsamo de Fierabrás para abordar
el fin de ETA sino más bien que una gran dosis de ingenuidad es
lo que está guiando sus pasos, pero de todas maneras es preferible
verle al PSOE en eso y no en plataformas antinacionalistas y lerruxistas
como la que ha surgido en Barcelona contra Maragall y el PSC, que no tendrán
larga vida pero que contribuyen a poner al caldo espeso y morado. Estas
cosas no son más que síntomas del temor de todos esos paniaguados
que no toleran surjan otros poderes que ellos no controlan y que al socaire
de la etiqueta de “intelectuales” de bolsillo y con el estómago
siempre presto, harán lo imposible por no perder pie. No hay que
olvidar que muchos de ellos viven muy bien de la defensa de la unidad
de España contra los infieles. Y si no que aprendan de Savater
y de Rosa Díez que por si acaso no fueron a la manifestación
de las Víctimas en Madrid. Por no haber ido en su día a
una manifestación similarmente sectaria en Donosti a Odón
Elorza y a todo el nacionalismo casi nos condenan a galeras los mismos
que ahora no han ido.
De ahí que cuando los del PSOE nos dicen que los del PP están
inaguantables y que Aznar desde FAES es quien los gobierna, así
como que son unos impresentables les decimos que ese Frankestein lo crearon
ellos durante cuatro años riéndoles las gracias a Aznar,
Acebes, Mayor Oreja, Michavila y compañía y que eso no se
cambia de la noche a la mañana. Por cierto, ¿qué
ha sido de Aldaketa? ¿Qué ha sido de Peces Barba?.
Está pues todo cogido con alfileres. En Euzkadi, en Catalunya,
en Galicia, en Madrid. El chino sigue en el circo moviendo los platos
en equilibrio inestable. Veremos cuánto aguanta el invento que
tiene una fecha clave: si Fraga gana o si este gran dinosaurio, el gran
símbolo del PP, se va a su casa. El 19 lo sabremos.
ES LA POLÍTICA, IMBECIL
En la campaña de Clinton contra Bush padre, en la oficina del
candidato pusieron ese letrero. La clave de aquella campaña fue
la economía. Habría que haber puesto un letrero parecido
en el referéndum europeo: “Es la política imbécil”.
Ya se está viendo. Blair se va a Washington a celebrar el NO francés
y holandés mientras anuncia que no convocará un referendum,
los del PP europeo piden se paralice todo y en Italia quieren salir del
euro. Cuando nosotros dijimos que era más importante, con sus notables
imperfecciones, seguir avanzando en la construcción política
europea que pararse a discutir la posibilidad de otro texto mejor, con
el que siempre estaremos de acuerdo, dijimos que el ideal europeo tenía
demasiados enemigos para darles argumentos a todos los que se quieren
cargar el invento. Hoy Europa es más débil, está
desconcertada, internacionalmente está tocada y los estados-nación
vuelven por sus fueros. Como dijimos, era la política.
Esta semana nos ha venido a visitar el presidente de Lituania. Si alguien
está aterrado con lo que está ocurriendo en Europa son los
dirigentes de los países bálticos que quieren una Europa
fuerte que les proteja. Lo malo es que cuando vienen a Madrid nos sepultan
bajo toneladas de palabras de un españolismo subido. “España
es el ejemplo inspirador”, nos decía el presidente lituano
en el acto oficial. Y sin embargo, la concurrencia ante sus palabras estaba
formada por los miembros de las Mesas, algún portavoz despistado
y funcionarios cogidos a lazo en los pasillos para llenar las sillas y
para que aquello no fuera el desierto del Kalahari. Los lituanos haciendo
bochornosamente la pelota a los españoles y los españoles
pasando olímpicamente de los lituanos.
Nosotros siempre estuvimos con las repúblicas bálticas
en su desigual lucha contra la Unión Soviética. En Madrid
nadie les hizo ni caso. Hoy España “es ejemplo inspirador”.
Me da la impresión de que cuando el Sahara sea dueño de
sus destinos pasará otro tanto. Pero nosotros seguiremos siendo
Quijotes hasta el fin, porque “todas las libertades son solidarias”
Nada nuevo.
Como nada nuevo ha sido que un joven nacido en Zumárraga, de nombre
Iñaki y de apellido Urdangarin, de padre nacionalista y viviendo
en Barcelona, de los cuatro hijos que ha tenido, Juan, Pablo, Miguel e
Irene, no le ha puesto a ninguno nombre euskeriko, ni catalán.
A la última la llamarán Irene.
Cada quien es muy libre de ponerle a su hijo el nombre que más
le guste. Pero luego no se puede andar por la vida con discursos “integradores”,
plurales y demás monsergas de estado. Esta monarquía española
es una monarquía castellana, pero que chupa del bote de todos los
demás, vive del erario público, y carece de la menor sensibilidad.
Algo parecido a la prima de Cristina de Borbón, la hija del que
se hace pasar por rey de Grecia, que le pusieron como nombre a su hija
Arrieta e inmediatamente convocaron una rueda de prensa para dejar claro
que Arrieta es el nombre de un pueblo de Canarias y que se lo habían
puesto porque les gustaba, pero no porque fuera un nombre vasco. Que quedara
claro. No se cómo Anson no le cambia el sabiniano nombre a Iñaki
Urdangarin y se lo traduce a Ignacio. Estaría todo más en
consonancia con esta monarquía castellana, carpetovetónica
y del PP. Los grandes de España son así.
FALLECIMIENTOS
Falleció este viernes Pere Esteve. Tuvimos muchísima relación
con él en tiempos de la Declaración de Barcelona. Era todo
un tipo. Sólo diré que si CiU le hubiera hecho caso y en
los cuatro últimos años de Aznar no hubiera hecho tantísimo
seguidismo del PP, hoy CiU gobernaría Catalunya. En su día
lo dijimos y escribimos. G.B.
El 20 de noviembre de 1989, como ahora, todo se cifraba en que HB iba
a hacer política en Madrid. Los diputados electos ese día
por la mañana habían presentado sus credenciales. Durante
toda la semana los que todo lo saben, afirmaban que en los pasillos del
Congreso, y en el Salón de los Pasos Perdidos, HB y PSOE iban a
hablar y, la solución política a la violencia, se tocaba
con los dedos. HB tenía cuatro diputados y tres senadores.
Esa noche cenaba yo con Eduardo Vallejo y un diputado del gobierno, cuando
pasadas la once nos llamaron urgentemente: “han matado a Josu Muguruza
y herido a Iñaki Esnaola, os pedimos que cambiéis de habitación
en el hotel esta noche. La situación es muy confusa”. “No
me da la gana”, respondí. Y no cambié de habitación.
Al día siguiente tuve una trifulca de campeonato. Reivindiqué
la representatividad de Muguruza como diputado, aunque no hubiera jurado,
ni prometido por “imperativo legal” la Constitución.
Me dijeron que ni los servicios de la Cámara, ni el presidente,
ni nadie en su representación harían nada.
Recuerdo que les dije de todo. Muguruza era un diputado vasco asesinado
en Madrid y merecía el respeto debido a su representación.
Me dijeron que no. Y le trataron como a una perro. Esa era y es la vara
de medir española. ¿Quién era el Letrado Mayor de
aquella casa?
El mismo que hoy se rasga las vestiduras y hace análisis sobre
la manifestación de las víctimas de ETA. El mismo que con
su cara de espabilado, salía el sábado detrás de
Basagoiti con la ikurriña y Angel Acebes: Ignacio Astarloa, el
vasco del PP.
En aquel clima, Jon Idígoras prometió la Constitución
española por “imperativo legal”. Su soledad en aquel
hemiciclo, sobre todo tras haber vivido aquella experiencia tan terrible,
nos sobrecogió. Pero él, que era un tipo valiente, se portó
como un torero en la plaza. No se amilanó. Y sólo por eso
le cogí simpatía, aunque no tuviera con él el menor
punto de afinidad política. Mucho menos en relación a su
opinión sobre ETA y la violencia.
Nos lo decía Iñigo Cavero, preboste de UCD: “este
tipo con pinta de cuatrero tiene una capacidad de comunicación
increíble. Utiliza un lenguaje que el más tonto lo entiende”.
Sin embargo, este referente indudable, este pasado viernes 3, falleció.
Al inicio de la semana pasada Josu Jon Imaz e Iñigo Urkullu y la
víspera de su fallecimiento, Luis M. Retolaza, Xabier Arzalluz
y Gorka Aguirre fueron a visitarle a la clínica para darle el último
adiós a un hombre peculiar, abertzale, y que en su juventud había
sido miembro de EGI.
Hasta aquí, todo correcto. Pero todo lo ocurrido posteriormente
me mueve a una reflexión. Y no contra Idígoras, a quien
a su muerte hay que respetar, ni contra Batasuna, que a fin de cuentas
se aprovechan de una sobredosis informativa que para si quisieran otros.
No estoy en contra de que a Idígoras informativamente se la haya
tratado como si el fallecido hubiera sido el Lehendakari. Viernes, sábado,
domingo y lunes, actos, y semblanzas amables destacando solo aquello que
humanamente fue más simpático y políticamente más
coherente. Me refiero a la evidente desproporción ante este tratamiento
y el que se da a gente incluso políticamente más relevante
que Idígoras. Falleció Gonzalo Nárdiz, el último
consejero de ANV y hombre del primer gobierno vasco del 36. Nada. Falleció
Juanjo Aspuru, senador y hombre bueno que trabajó discretamente
por esta sociedad. Nada. Falleció Javier García Egotxeaga,
ex vicelehendakari y hombre clave en la recuperación industrial
y energética de este país. Nada. Falleció José
Luís Irisarri, ex delegado el Gobierno Vasco en México.
Nada. Falleció hace unas semanas Delia Lauroba, mujer imprescindible
para estudiar el papel de la mujer en la resistencia al franquismo. Nada.
Falleció Ramón Rubial, presidente del PSOE y ex presidente
del Consejo General Vasco. Casi nada. Falleció José Antonio
Durañona, secretario privado del Lehendakari Aguirre. Nada. Acaba
de fallecer Primi Abad, presidente de edad de las primeras Juntas Generales,
fundador de Euzko Naia, ex presidente del Consejo Consultivo del Gobierno
Vasco. Casi nada. Y no sigo, ni nombro referentes culturales y sociales
que desde luego no tienen ni de lejos el tratamiento de Lola Flores.
¿Por qué esta diferencia?
Repito. No pongo en duda que Idígoras fuera un referente y una
personalidad política de primera, digna de un adecuado tratamiento
informativo pero su manera de hacer política y resistencia no es
el paradigma de la mayoría de esta sociedad. Los paradigmas mayoritarios
son los otros. Y esos otros, políticos, sociales y culturales mueren
y son sepultados casi siempre en el silencio más absoluto. Idígoras
merece respeto en lo personal, pero desde luego, no es mi referente político
ni quisiera que la mayoría de la juventud de este país,
ante estos ejemplos, viera en la forma de hacer política de Idígoras,
la búsqueda de soluciones de convivencia en esta sociedad. Lo siento
mucho.
|