El título no es mío.
Es el de un libro editado por el IVAP (Instituto Vasco de Administración
Pública) escrito por el profesor Joxeramon Bengoetxea. Vale la
pena. Lo recomiendo. Es un texto muy interesante que trata del síndrome
de Peter Pan de una Unión Europea a la que le da miedo crecer y
que tiene además a su capitán Garfio con sus egoísmos
estatales, su insolidaridad y su defensa a ultranza de diversos intereses
inconfesables. Hace una apuesta a fondo por el ciudadano europeo con sus
identidades concéntricas. Una ciudadanía con una clara potencialidad
de protagonismo ya que esa ciudadanía se erige en la razón
de ser del propio proyecto político europeo, por encima de los
estados miembros y de otros operadores económicos y en la fuente
de legitimidad del sistema político europeo. Ha llegado el momento
de que Europa se construya ahora a través de la ciudadanía,
compensando y contrapesando el protagonismo de los estados miembros.
De todo esto hablamos el miércoles cuando Zapatero se presentó
en el Senado solicitando la aprobación, tras el referéndum
del 20 de febrero, del Tratado para la Constitución europea, referéndum
que no logró entusiasmar más que a muy pocos. Al día
siguiente de la consulta todo el mundo se olvidó de ella.
Se podía haber decidido no haber apostado por convocar un referéndum,
como ha ocurrido en el Bundestag alemán o en el Parlamento austriaco
la semana pasada que han aprobado el Tratado por aplastante mayoría.
Pero sería llevar la profesionalización de la política
a sus últimas consecuencias y tratar al ciudadano como menor de
edad. Nosotros, que creemos en los referendums y en las consultas, participamos
solicitando el SI conscientes de que estábamos a dos meses de unas
elecciones autonómicas y sabiendo de antemano la gran abstención
que se iba a producir.
Pero nuestra trayectoria de partido europeísta, con su política
gradual que sabe que esto es una etapa, pero no la meta y ante los avances
que supone el nuevo Tratado, nos hizo saludar un texto que no es precisamente
el nuestro. La experiencia demuestra que los ciudadanos europeos, mimados
por la fortuna, viviendo en una sociedad cada vez más blanda y
sin valores, adopta muy distintas actitudes en las variadas clases de
votaciones.
En las elecciones municipales impera el sentido práctico y de
cercanía. En las del Parlamento vasco, el voto ideológico
y, en las europeas, los ciudadanos hacen experimentos con champán.
Ven al Parlamento europeo muy lejos y se piensa que votar, abstenerse
o hacer juegos malabares no tiene la menor importancia. Nada más
lejos de la realidad, pero así es la percepción.
De estas cosas hablamos en el pleno recordándole entre otras cosas
a Zapatero que en París, donde nació el Consejo Federal
del Estado español del Movimiento Europeo en 1949, sede de la Delegación
Vasca, trabaja hoy de forma indebida el Instituto Cervantes en virtud
de que el edificio fue incautado por la Gestapo primero y por la policía
franquista después. Para nuestra sorpresa nos contestó lo
siguiente:
«Ha recordado cuál es el origen de la sede del Instituto
Cervantes, aunque ha sido de pasada, lo ha dicho de manera colateral en
el discurso; yo lo tengo presente, y sabe que siempre cuido con esmero
que las cosas discurran en el futuro con la mayor justicia para la historia.
Por tanto, lo tengo presente, aunque algún día podremos
hablar sobre esa cuestión».
Buena noticia. Al subir al escaño, le regalamos el libro de la
‘‘Europa Peter Pan’’. Nos dijo que recibía
del IVAP sus publicaciones y que las consideraba muy interesantes. Lo
dicho. El texto de Joxeramon Bengoetxea, es un gran trabajo. El Tratado
se aprobó en el Senado por casi unanimidad. Pero no era noticia.
Nadie se enteró. Y eso que se trata de Europa. ¿Dónde
está Campanilla?
PNV A LA OPOSICIÓN
Siempre hemos dicho que para algunos militantes de HB somos el espejo
de su fracaso. La constatación de esta afirmación la volvimos
a tener este martes tras la lectura de un artículo escrito en ‘‘Gara‘‘
por Joxemari Olarra. ‘‘PNV a la oposición: hipótesis
de trabajo, o ¿tal vez más?’’. Este era su sugerente
título.
Para Olarra no hay tanta diferencia entre un batzoki y un cortijo y por
eso se preguntaba que ha hecho el PNV por la solución del conflicto
en estos años. ‘‘¿El PNV instalado en su política
de gestión es de verdad ‘clave’ para este país?
¿Si? ¿Por qué?’’ Olarra no dice lo que
han hecho él y los suyos por una Euzkadi que a pesar de ellos se
encuentra en uno de sus mejores momentos. Pero el hombre va más
lejos y afirma: ‘‘... ¿cargar más la fiscalidad
sobre los trabajadores y las trabajadoras, entregar mansamente nuestro
dinero a España para mantener la Guardia Civil y demás fuerzas
de ocupación, doblar la rodilla ante la monarquía y detener
ciudadanos vascos para ponerlos en manos de la judicatura especial de
Madrid y hacer cumplir así la ley?’’. Todo esto lo
llama ‘‘colaboracionismo descarado’’. No dice
la alternativa. Sólo se intuye: la violencia.
A mí que milito en un partido fundado en 1895 y que he nacido
en el exilio de mis aitas me hizo gracia leer que ‘‘los antecedentes
más lejanos nos muestran el constante esfuerzo del PNV por negar
la existencia del conflicto mismo, para ocultarlo bajo el manto de una
simple disputa interna entre vascos, eso sí, con esa magistral
definición de los contendientes que se llamó ‘demócratas’
contra ‘violentos’’.
No es nada extraño que este hombre, y aquéllos con los
que ha consultado para publicar este artículo, nos quieran enviar
a la oposición sobre todo cuando se atreve a decir que ‘‘era
suficiente una aparición de Aznar, con su discurso patriotero,
para ofrecer una imagen abertzale, estadista, de Ibarretxe’’.
‘‘Mirando a los hechos ¿quién ha hecho más
contra la izquierda abertzale?’’ Con todas estas reflexiones
Olarra se pregunta ‘‘¿quién puede hacer más
por la solución del conflicto?’’, y se responde ‘‘¿un
PNV en la oposición o un PNV que mantiene su gestión intacta?
¿Quién haría más, el que mendiga con Madrid
o quien dispone de línea directa con el Gobierno español?’’
Al parecer, Olarra y sus amigos la tendrían. ¿Con apoyo
del PSE-PSOE? No está nada mal. Como dato y como apuesta. ¿A
cambio de qué?
Olarra, como si fuera Acebes o Astarloa, nos recuerda lo que somos: ‘‘El
PNV pinta lo que pinta. Son 22 escaños en Gasteiz, no más.
El resto son palabras y maneras venidas a menos que no pueden ni deben
perdurar’’. Como se ve, Olarra le quita a la coalición
siete escaños, y nos dice que somos una birria. Ahora bien, si
22 escaños le parece poco, ¿qué tiene que decir de
los nueve del Partido Comunista? ¿Con nueve puede gobernar Euzkadi
y solucionar ‘‘el conflicto’’? ¿Y con 29
no?
Y termina este artículo, que parece más bien obra de un
importante colectivo, diciendo que están dispuestos a hablar con
todos ‘‘pero eso no incluye que todas las hipótesis
son posibles, al menos como hipótesis de trabajo. Que ningún
vértice se crea el centro del triángulo. Y que nadie confunda
nuestro sentido de la responsabilidad con dependencia alguna. Y esto es
solo una hipótesis. ¿O no?’’ Pues no. Eso es
algo que lo venís madurando hace muchísimo tiempo. El problema
es que no decís con quién queréis hacerlo. ¿Con
ERC? ¿Con el PSE? ¿Con el PP? Falta ese dato para que el
artículo no sea un ejercicio de política ficción.
Pero es bueno saberlo. ¿Estáis pensando así de cara
a la investidura de Ibarretxe? Decirlo claramente. La gente tiene que
saber a las claras quién es quién en este país y
si el fin, mandar al PNV a la oposición, justifica cualquier tipo
de medio. ¿Os acordáis de Mario Onaindia, el superabertzale
de EE? Comenzó diciendo estas cosas y acabó en el Foro de
Ermua.
En verdad, un artículo muy interesante. E ilustrativo. Sobretodo
por quien lo ha escrito y por lo que encierran sus preguntas. Las mismas
de aquella EE.
CONTUMACIA
El lunes pasado fui al Parlamento vasco. En buena lógica, los
parlamentarios de forma mayoritaria hubieran votado a Juan M. Atutxa como
su presidente. No fue así. El empate a 33 con Buen lo impidió.
De haber hecho nosotros algo así en el Senado, Rojo no sería
presidente y Marín tendría más de un dolor de cabeza.
Pero el PSE rompió la cortesía parlamentaria y quiso enviarnos
un mensaje, junto al Partido Comunista que nada puede hacerse sin ellos.
Luego el ataque fue al PNV por su contumacia. Sin embargo, Atutxa sólo
ha cumplido con su deber. Cuando fue el consejero de Interior, ejerció
como tal, y como presidente del Parlamento defendió la Institución.
Éste debe ser su gran delito, culpa, por otra parte que le honra.
Para mayor contradicción, en el debate de la semana pasada, Zapatero
dijo a Rajoy que no admitía vetos personales hacia los socialistas
que él mandaba a hablar con el PP.
Por otra parte, al entrar en el Parlamento había cinco manifestaciones
distintas, todas ordenadas con su pancarta y reivindicación. Una
de ellas de antiguos gudaris y represaliados. Víctimas del franquismo.
Siempre he pensado que al inicio de la transición hicimos algo
rematadamente mal. Si en Madrid pasaron por alto todo esto, nosotros deberíamos
haber creado en Euzkadi, al día siguiente de la muerte de Franco,
una plataforma de reivindicación de todos los represaliados de
una guerra injusta, inmoral y cruel. De una represión salvaje y
sin alma. De una persecución preferente contra lo vasco. Debíamos
además haber recogido el testimonio oral y escrito de lo que había
pasado para, transcurrido el tiempo, los descendientes de aquellos sátrapas
no acusaran a la víctima de verdugo. Pero no se hizo. Y hoy son
‘‘víctimas’’ sólo las de ETA. Absolutamente
respetables, pero no son todas. Al parecer no son ni las del GAL, ni las
de aquel franquismo corrupto y asesino que salió de rositas de
todo aquello mientras hoy el franquismo sociológico nos da lecciones
sobre todo, Rajoy habla de que Zapatero «traiciona a los muertos»
sólo por tratar de buscar una solución a lo que ellos promovieron
y los antiguos gudaris y represaliados han de coger una pancarta para
decir que allí están y que se acuerden de ellos. Lamentable.
Otro de los asuntos se centra en los ataques que recibe Zapatero de todos
aquellos que durante la etapa de Aznar tanto le jaleaban. Foro de Ermua,
¡Basta Ya!, AVT, Rosa Díez y Savater, el filósofo
de la pancarta, junto a unos medios que amplifican las descalificaciones
del PP hacia un Zapatero que dicen no condenó los últimos
atentados del domingo pasado llegando a poner en duda su rechazo al terrorismo.
Peridis lo resumía en su viñeta. Ante un Rajoy y Acebes
enrocados y acorazados, Zapatero exclamaba: «Señor, ¡qué
cáliz de oposición!»
Es la misma medicina que nos dieron a los demás y que ahora ellos
sufren en carne propia. Una oposición facha y de trinchera que
convierte al adversario en enemigo y va a por él, llegando a poner
en duda hasta su honorabilidad. De eso los demás sabemos algo.
El empate en el Parlamento, el artículo de Olarra, la mala bilis
del PP, anuncian una legislatura complicada. Ideas claras, mucha tila,
buena información, mejores sentimientos, y defensa democrática
de un programa siguen siendo los componentes de nuestra hoja de ruta.
No hay alternativa. Tranquilidad y buenos alimentos.
|