O presidente, o delegado.
O Lehendakari, o gobernador. O director de fábrica, o jefe de sucursal.
O la España descentralizada, o la Euzkadi dueña de sus destinos.
Este es el meollo de lo que nos jugamos el día de hoy. Cuatro años
básicos para seguir avanzando o quedarnos en la estacada, y tan
quietos como la Y de Don Patxi.
EGI lo resumía así en un cartel que le sirvió a
Patxi López para romperlo en un mitin el domingo pasado: “¿Queréis
un Lehendakari español?” Y éste contestaba: “¡Claro
que me considero español, pero ni Ibarretxe ni nadie va a quitarme
el orgullo de ser vasco!” gritaba Don Patxi visiblemente enfadado,
dando la razón a EGI que tan solo describía lo que es, lo
que siente y lo que piensa hacer el candidato socialista que le dice a
Ibarretxe que la ikurriña no es del PNV, pero él apoya su
eliminación en Nabarra, o que el euskera es tan suyo como de los
nacionalistas, pero permite su persecución en el viejo reino, o
que está harto de que el nacionalismo patrimonialice señas
de identidad y él, a diferencia de los catalanes, jamás
ha hecho nada por reivindicar ni tan siquiera los catorce años
que gobernaron con el Lehendakari Ardanza, sin mentar los gobiernos de
Aguirre y Leizaola de cuyas conmemoraciones han estado ausentes.
Por otra parte no le he visto a Don Patxi esta semana sentirse mínimamente
incómodo por el tratamiento que le ha dado Iñaki Gabilondo
en sus entrevistas de fin de campaña. El lunes éste entrevistó
a Gaspar Llamazares, no a Madrazo. El martes a Mariano Rajoy, no a María
San Gil. El miércoles a Josu Jon Imaz. Lógico. Y el jueves
a José Luís Rodríguez Zapatero, no a Patxi López.
¿Por qué Zapatero era el último en ser entrevistado
si el PSE es el tercer partido en Euzkadi y Patxi su candidato? Pues porque
el jefe es Zapatero y Patxi el gerente de la sucursal. Pero luego se cabrea
con el PNV.
Por eso la indignación de D. Patxi, rompiendo teatralmente el
cartel y sacando el suyo, en un campo de fútbol en el que se le
ve como al número uno (Ibarretxe), lo describen como número
dos y lo sacan del campo de juego con tarjeta roja, nada menos que Patxi
López con la camiseta de la selección vasca. Este cartel
ha sido infinitamente más agresivo, más excluyente y más
antidemocrático que el editado por unos jóvenes que solo
describen una situación de sumisión a un mal llamado interés
general español, como es lo que ha hecho, hace y seguirá
haciendo el dirigente del PSE.
De ahí que lo que ocurra hoy no es cuestión menor, sino
algo demasiado importante para dejarlo en manos de gentes que funcionan
activados por el mando a distancia.
A LA CHITA CALLANDO
Mientras en toda la campaña los del PSOE la han centrado en el
“cambio”, a la chita callando siguen con las mismas prácticas
que el PP. Ahí está la aprobación en reunión
del Consejo de Ministros de la Ley de la Defensa Nacional, consensuada
entre Bono y Rajoy, como en su día lo que fue el pacto antiterrorista,
o el Pacto para la Justicia, donde se le otorga al ejército funciones
policiales, el CNI adquiere una mayor preponderancia y el Rey sigue presidiendo
la nada.
Este proyecto de ley orgánica en su artículo 28 señala
que “el Centro Nacional de Inteligencia contribuirá con sus
recursos, como sistema de información especializado, en la obtención,
evaluación e interpretación de la información necesaria
para prevenir y evitar cualquier riesgo o amenaza que afecte a la independencia
e integridad de España, a los intereses nacionales y a la estabilidad
del Estado de Derecho y a sus instituciones”.
A nadie se le oculta que con este articulito el concepto de “riesgo
que afecte a la integridad de España” es tan ambiguo que
abre la puerta a la posibilidad de que una iniciativa democrática
aprobada en el Parlamento Vasco como lo fue el llamado “Plan Ibarretxe”,
pueda considerarse objetivo informativo del servicio secreto español.
Esto simplemente daría cobertura legal a lo que en la actualidad
ya se está haciendo. Y, si no, que se lo pregunten a Carod Rovira
y a tantos nacionalistas del PNV cuyas solas ideas, ya, en Madrid, constituyen
un delito de pensamiento.
Y luego nos llaman nacionalistas. Nuestro nacionalismo es un nacionalismo
de tercera. El verdadero nacionalismo de primera es éste, el español,
y sino fíjense ustedes cómo les preocupa la unidad y la
independencia de España... patria única e indivisible.
ESCRITO CON PUS
Una de las mayores suciedades que se han perpetrado en ésta campaña
electoral fue lo que hicieron una serie de gentes al publicar, a página
completa y en “El País”, y en “El Correo”,
una sarta de falsas acusaciones realizadas contra el Gobierno Vasco en
general y contra el nacionalismo vasco en particular.
Bajo el título “Sí, tenemos que decidir” argumentaban
que el Gobierno Vasco se aprovechaba del clima político producido
por ETA al presentar un Plan que agudizaba la división y creaba
un “aparheid” para los que no comulgaban con sus proyectos.
Conviene que quede para la historia pues la gente que firmaba este panfleto
calumnioso no se paraba en barras e insultaba de la siguiente manera:
“Decidir para garantizar que los derechos y libertades reconocidos
en la Constitución española, amparen a nuestros ciudadanos
en el País Vasco que por mantenerse críticos ante el régimen
nacionalista dominante son amenazados, padeciendo la injuria, el asesinato
y el exilio. En un clima de impunidad moral propiciado desde el gobierno
vasco y la jerarquía católica vasca.
Decidir para acabar con la atmósfera totalitaria, similar a la
del franquismo, que ha generado más de 200.000 exiliados, en la
que amplios sectores de la población tiene miedo a expresar sus
ideas políticas en público y en la que las víctimas
se ven sometidas al olvido y el desprecio por gran parte de las autoridades
gobernantes locales.
Decidir para poner fin a un sistema de educación etnicista que
fomenta el odio a España, y que se difunde desde los medios de
comunicación públicos, siendo caldo de cultivo para que
se reproduzca el fascismo étnico y los ataques a las libertades.
Y por todo esto decidimos:
Exigir al gobierno vasco, principal responsable de estos gravísimos
hechos, que garantice para todos las libertades democráticas que
disfrutamos el resto de los españoles.
Reclamar un periodo de normalización democrática que permita
el retorno de los exiliados. Sólo podrá decidirse en libertad
sobre el futuro de los vascos y su relación con el resto de España
cuando se haya dado fin al terror de ETA, y a la amenaza y el chantaje
de los que son víctimas los que no comparten las ideas del nacionalismo
gobernante.
Oponernos a los intentos de fragmentación de España, sea
por cualquier vía (Yugoslavia o Checoslovaquia). Proyectos que
se amparan hoy en la perversión que identifica la defensa de la
unidad de España con el franquismo. Esto no sólo es una
falacia, sino que constituye una traición a la memoria de millones
de demócratas, librepensadores, republicanos, socialistas, comunistas,
anarquistas y nacionalistas democráticos que estuvieron dispuestos
a dejar su vida por la defensa de la libertad y la construcción
de un proyecto común para todos los ciudadanos españoles.
Y defender la libre y solidaria unidad del conjunto de nacionalidades
y regiones de España, desde el respeto a su pluralidad y autogobierno,
como el mejor medio para aumentar el progreso y la libertad de cada uno
de los territorios y ciudadanos. Debilitar su cohesión, fomentar
la fragmentación o conciliar con ello, no beneficia a la “Europa
de los pueblos” sino a la de las grandes potencias que aumentan
su poder a costa de la desarticulación o la división de
los países.
Por la Libertad y la Democracia
¡No al plan Ibarretxe!”
Este sucio alegato, calumnioso, injurioso, mentiroso y delictivo financiado
por cada uno de los firmantes, venía firmado entre otros por: Carmen
Iglesias, Charles Powell, Fernando Savater, Gustavo Bueno, Antonio López
(pintor), José Ibarrola, Luís Gordillo, Rafael Canogar,
Iñaki Ezquerra, José Luís Martín Virgil, Juan
Goytisolo, Luís A. de Villena, Raúl del Pozo, Rosa Montero,
Raúl Guerra Garrido, Agustín Díaz Yanes, Andrés
Linares, Antonio Jiménez Rico, Daniel Calparsoro, Elías
Querejeta, Fernando Trueba, Gil Parrondo, Miguel Bardem, Miguel Hermoso,
Amparo Baró, Fernando Guillén, Gemma Cuervo, Héctor
Alterio, Javier Bardem, José Luís Coll, José Miguel
Monzón (Gran Wyoming), Luís Merlo, María Botto, Marisa
Paredes, Nuria Espert, Pedro Osinaga, Pepe Villuela, Pilar Bardem, Toni
Cantó, Luís Eduardo Aute, El Lebrijano, Pedro Altares, Teo
Uriarte, Nicolás Redondo Urbieta, Marcelino Camacho, José
Ramón Recalde, Maite Pagazaurtundua, Tomás Tueros, Nicolás
Redondo Terreros, Mikel Buesa e Iñaki Iriarte entre otros.
Lo más irónico del caso es que esta cochinada venía
ilustrada por una reproducción del “Gernika” de Picasso.
Como todo el mundo sabe, el 26 de abril de 1937, Gernika, la Villa símbolo
de los vascos era destruida por la Legión Condor al servicio de
la España de Franco. Producido el genocidio, los franquistas atribuyeron
tal destrucción a los nacionalistas vascos. Lo mismo que éste
sucio panfleto.
Esta vez el engendro ha ido más allá de lo permisible y
ha entrado en el ámbito sombrío de la delincuencia. Para
mí, ésta gente, lo tiene claro. Si sale en televisión
cambio de canal y si hay que pagar entrada, que se la pague su padre.
Ante este abuso de poder sólo queda practicar la resistencia activa
contra este tipo de gentuza.
Que quede ésta página para el museo de la ignominia, un
papelucho para la historia, de lo que fue la campaña “limpia”
de los amigos de Patxi y María.
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