Con este llamativo título
se presentó el martes en el Senado el informe 2004 sobre la pena
de muerte en el mundo. Todavía hoy en día hay 62 países
que mantienen la pena de muerte, entre ellos los Estados Unidos que fríamente
practican este tipo de asesinato legal. Mientras Bush se paseaba por Bruselas
repartiendo sonrisas, en los corredores de la muerte de su estado, Tejas,
decenas de “caínes” esperaban la ejecución de
su sentencia. De ahí viene el contundente título del informe,
porque a pesar de que haya seres humanos que sean “caínes”,
los llamados “abeles”, no pueden hacer lo mismo que ellos.
Esta defensa es propia del ámbito de los derechos humanos y no
pertenece a la potestad de los estados.
A mí, este acto, presentado por Elisabeta Zamparutti y la donostiarra
Begoña Antigüedad me volvió a reconfortar con un PNV
aludido en esta presentación ya que fue el senador Imanol Bolinaga
quien en su día tomó la iniciativa para que se aboliese
del Código de Justicia Militar la posibilidad de la pena de muerte
logrando que todos los Grupos Parlamentarios apoyaran su iniciativa. Su
mención en este acto fue muy aplaudida.
Y es que desde un nacionalismo ético y de valores es inadmisible
que se siga practicando en el siglo XXI esta auténtica aberración.
Ya me gustaría que todos estos señores de Batasuna que se
la pasan organizando actos de todo tipo, tuvieran un rasgo moral y organizaran
un acto solicitando, como Batasuna, la abolición de la pena de
muerte, tanto en los Estados Unidos, como de las guerras y de ETA. ¿Por
qué no lo hacen? ¿Qué ideología es esa que
es incapaz de conmoverse ante la destrucción de un ser humano?
Le preguntaron a un filósofo qué era para él Europa.
Y contestó: “Un lugar en el mundo donde no existe la pena
de muerte”. Magnífica definición. Lástima que
acto tan potente y tan pedagógico no tuviera cubrimiento de medios.
SEMILLA DE FUTURO
El viernes, en la Casa de Juntas de Gernika tuvo lugar la plantación
del nuevo Árbol de Gernika. Ante este acto tan simbólico
me acordé de cómo en 1979 y con Ramón Rubial como
presidente del Consejo General Vasco y Karmelo Intxausti luchando con
aquel cepellón aéreo tuvo lugar la primera plantación
tras el templete del actual Árbol en ceremonia menos solemne que
la de este viernes, que trajo a mi memoria, al leer el lema de la invitación
“Semilla de Futuro”, la forma como finalizó el corresponsal
inglés del The Times, George Steer, su libro “El Árbol
de Gernika” tras la guerra. Steer, que mostró una viva simpatía
por aquel Gobierno Vasco que tuvo que exiliarse, concluía su narración
diciendo que algún día los nuevos legisladores vascos se
reunirían bajo un nuevo Roble cargado de savia para volver a dar
vida a la democracia más antigua de Europa. “Su nombre y
su símbolo serán el Árbol de Gernika”. Acertó.
Él no pudo verlo, pero tras las borrascas de la historia se ha
logrado que la foto del viernes retomara aquella premonición para
ser de verdad “semilla de futuro”.
Ese día llegaba de un Madrid nevado y con aspecto de postal a
pesar de que de lo único que se habla en la Villa y Corte es del
dinero negro del edificio “Windsor”, de la caradura del informe
de unos supuestos sabios que para arreglar los desaguisados de RTVE no
se les ocurre mejor cosas que decir que la deuda la tiene que pagar el
contribuyente, o de la liberalización de la televisión por
cable del “Canal Plus” de Jesús de Polanco, de cómo
un azul como Martín Villa, miembro del PP, servidor de dictaduras
varias, clausurador de la comisión de investigación del
caso GAL en el Senado en 1995, es ahora la cara visible y servidora de
los intereses de un Grupo mediático en guerra abierta contra el
PP, con lo que se demuestra que ésta gente lo mismo está
con Franco, que con Suárez, que con Aznar, que con Polanco, y que
a eso lo llaman “servicio al estado”. De lo que ya apenas
se habla es del referéndum del domingo. Salió el SI y se
vuelve al silencio sobre una vieja Europa que seguirá careciendo
de fuerza ante Estados Unidos mientras sus ciudadanos no sepan para qué
sirve. ¡Ya nos gustaría que el buen trabajo de la Delegación
del Gobierno Vasco en Bruselas, fuera asimismo todos los días noticia
por algo positivo y no sólo cuando hay algún conflicto!.
De esta manera, el ciudadano vasco sabría que sus instituciones,
ante una Europa cuya legislación y decisiones nos afectan cada
día más, le defiende y representa como toda una embajada.
¿CUÁNTO NOS CUESTAN FELIPE Y
LETIZIA?
Los tertulianos de la salsa rosa y los políticos españoles
son muy graciosos. A Carlos de Inglaterra y a Camilla Parker les llaman
los príncipes de Cornu-alles. A él le describen como “orejudo
metepatas, conservador vetusto de escasas luces y un tanto cobardica”.
De ella dicen que no es Einstein y que son dos feos innegables llenos
de contradicciones y miserias. No hay tertulia donde no les pongan a bajar
de un burro, mientras dedican un recuerdo a la afición de la Reina
Madre fallecida al gin-tonic. La Casa Real inglesa lo aguanta. ¡Qué
remedio!
Sin embargo, la trampa y la explicación sobre cuánto le
quieren los españoles a su rey y a su familia está en la
censura. ¿Se imaginan que les trataran como a Carlos y Camilla
a los llamados príncipes de Asturias? Divorciada de padres divorciados,
nieta de una taxista, colaboradora directa del facha Urdaci en TVE y trepa
donde las haya… Todos estos datos que son verdad y que tampoco algunos
de ellos son un desdoro, sin embargo no sólo se silencian, sino
que se subliman.
Por eso tenemos que seguir tratando de quitar el velo a esta gran farsa
que, de matute, nos mete la idea de la intangible unidad de la patria
por todos los poros porque mientras en el Parlamento británico
un comité interroga por primera vez a los administradores de la
realeza sobre lo que gasta y cómo lo hace la Casa Real inglesa,
por aquí nadie sabe cuánto nos cuesta la parejita, los viajes
de la caza del oso del rey, las vacaciones en Mallorca, o los modelitos
del Marichalar. Y esto no es propio de un país democrático,
serio y que lleva de forma democrática el control transparente
de sus cuentas públicas. Seguiremos.
¿QUIÉNES SON LOS NACIONALISTAS?
En la campaña realizada para el referéndum europeo del
pasado veinte de febrero, Cándido Méndez, Secretario General
de la UGT, agradeció a alemanes, austriacos y holandeses que hayan
pagado de sus bolsillos cuatro de cada diez kilómetros de autovías
que se han construido en España. Aplausos. ¡Y los kilómetros
de autovías que hemos pagado los catalanes y los vascos mientras
el gobierno español no los quiere ni calcular! ¡No digamos
ya agradecérnoslo, como hace Méndez con los europeos! Y
mientras nosotros pagamos las autopistas, ellos andan por autovía.
¡Y encima somos insolidarios!
Pero de estas cosas, como de la Familia Real, no se puede ni hablar,
como tampoco de lo extraordinario que será que el Comité
Olímpico Internacional elija Madrid como sede olímpica para
el 2012.
Lógicamente Gallardón, Doña Esperanza, Zapatero,
Rajoy y toda la corte celestial trabajan en ello. Y eso está muy
bien, aunque no deja de ser la misma estrategia que Ibarretxe quiere para
Euzkadi. Es decir, lo mejor para todo el mundo, incluso para nosotros.
Pero eso no está bien visto si el Lehendakari lo dice abiertamente
en el hemiciclo del Congreso. Aquello que afirmó que, más
autogobierno es mayor bienestar para los vascos, fue lo que sacó
de quicio a Bono, Ibarra, Chávez y compañía.
Por su parte, el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, anda vendiendo
los beneficios olímpicos de la operación, mientras se reúne
con el PSOE e IU para propiciar una ley de capitalidad para Madrid y decir
“urbi et orbi” que los Juegos generarían en su ciudad
nada menos que 174.000 puestos de trabajo y otros 43.000 en la región
madrileña. Todo esto le generaría además un beneficio
de 7.562 millones de euros de los que 6.050 serían íntegros
para la capital. Desde luego a Euzkadi no vendría ni una migaja
pues las subsedes olímpicas estarían en Córdoba,
Barcelona, Málaga, Alicante y Palma de Mallorca.
Hace dos semanas salió a la opinión pública el director
del a Cámara de Comercio gipuzkoana, Félix Iraola, quejándose
de la falta de inversión estatal en su territorio. Lo mismo podían,
y creo deberían hacer, los de las otras tres Cámaras restantes
y todos juntos, aunque si se reivindica y denuncia esto se nos tilda de
inmediato de insolidarios. Sin embargo hay que coger esta bandera y machacar
y machacar y volver a machacar para que el ciudadano vasco y el español
se den cuenta de lo falso del discurso existente. La realidad es la que
pinta Gallardón para un Madrid que él quiere como una auténtica
ciudad-estado de diez millones de habitantes y con estatus de ley de capitalidad,
y no la “insolidaridad” vasca pagando autopistas, sin recibir
un euro de inversión para nada, y sin los miles de funcionarios
madrileños gastando en esta supuesta capital olímpica.
Lo recordaba D. Manuel de Irujo con aquella coplilla de la Ribera:
“Si pacto me llaman tonto
y si no pacto, egoísta.
Si cedo soy un buen chico.
Y si no, separatista”.
DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS
Lo grave de todo esto es que tras la muerte de Franco solo existían
dos demandas y media de autogobierno y hubo toda una estrategia de unificación
por abajo creando demandas donde no existían. Catalunya, Euzkadi
y un galleguismo muy minoritario solicitaban se les devolviera lo que
Franco les había quitado a sangre y fuego. Hablando de esto con
ex-munícipe madrileño me decía. “Tamames y
yo éramos concejales del ayuntamiento de Madrid y nos enteramos
que se iban a reunir en Toledo una serie de representantes castellanos
que comenzaba a reivindicar un estatuto para Castilla habida cuenta de
vuestras demandas. Por eso, en representación de Madrid, nos fuimos
a ese hotel de Toledo, pero no nos dejaron entrar. “Iros –nos
dijeron desde la puerta- Si se mete Madrid en la demanda, Madrid se va
a quedar con todo, de forma que haced vosotros vuestro estatuto”.
Y no les dejaron entrar. Fue entonces cuando los madrileños, presentaron
su proyecto de estatuto y Leguina le encargó a un crítico
de arte, Santiago Amón, que diseñara la bandera y encargara
un himno. Y así surgió la bandera madrileña, roja
con estrellas blancas, que parece la del Viet Kong y un himno al que hubo
que quitarle esta estrofa: “!Anacleto, Anacleto! ¡La de vueltas
que da el mundo si no te estás quieto!”
Así surgió la autonomía madrileña que fue
recordada por otra vivencia. Resulta que Felix Pons, en su época
de diputado de a pie se sentaba al lado del llamado “Viejo Profesor”,
Enrique Tierno Galván. Un día llegó éste con
el pleno comenzado y al sentarse le preguntó a Pons: “Joven,
¿en qué estamos?”. Pons le dijo que en la discusión,
para su aprobación, del Estatuto de La Rioja. Y el “Viejo
Profesor” respondió: “¿No me estará usted
hablando en serio, verdad?”.
Y es que ese fue el proceso. Había que embridar a vascos y catalanes
y de ahí vino la homogeneización autonómica. De aquellos
polvos, estos lodos.
Nota: El jueves, en la sección de “Cartas al Director”,
apareció una carta del Comité de Redacción de El
País contra mi persona sin que se dijera el motivo de tal malestar.
Sólo se me acusaba de insultar al Sr. Gómez Damborenea.
Pues bien, me ratifico en lo escrito en defensa de la verdad manipulada
por este señor en relación a que D. J.M. Vizcaíno
había sido tratado de manera inadecuada por las Instituciones Vascas,
cuando había sido exactamente todo lo contrario. Lo que si me llama
la atención es la piel tan fina que tiene este señor y la
defensa tan corporativa que han hecho de él cuando objetivamente
mintió y atacó sin ninguna base y en información
para todo el estado a las Instituciones Vascas.
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