En Madrid hace unos años
había varios frontones. Hoy solo existe uno y está en la
Carrera de San Jerónimo. Se llama Congreso de los Diputados y se
encuentra resguardado por dos leones de hierro y 313 diputados de granito,
donde, al parecer, reside la soberanía única del pueblo
español. En ese frontón, todas las pelotas vascas rebotan
con fuerza, porque tiene una pared dura y gris.
El lehendakari Ibarretxe y toda la ciudadanía vasca pudo comprobarlo
el pasado uno de febrero. La pelota de la propuesta del Parlamento Vasco,
defendida por Ibarretxe, rebotó hasta Euzkadi donde el pueblo vasco,
con sus votos, el 17 de abril, tiene la oportunidad de recogerla, para
que vuelva a rebotar en la cancha de San Jerónimo.
Era de verle a Ibarretxe subir las escalerillas del estrado al bajar
desde un escaño rodeado de diputados del PP. Me acordé del
diputado Aguirre cuando el 1 de octubre de 1936 subía aquellas
mismas escaleras para , en plena guerra, tomar postura ante el estatuto
y una sublevación militar de los “constitucionalistas”
de la época. Otra persona y otro asunto, pero la misma matraca
de siempre. “¿Quién es usted para proponer semejante
desafío al conjunto de los españoles que son los que tiene
que decidir por los vascos?”.
El Lehendakari estuvo sensacional: valiente, sereno, respetuoso y pidiendo
allí, con dos narices “una relación amable con España”
mientras el parque jurásico se revolvía en sus escaños
con unas ganas inmensas de abroncarle o ponerse de pie y cantar el “Cara
al Sol”. Pero habían recibido órdenes de estar tranquilos
ya que eso lo haría verbalmente su líder Rajoy vinculando
la propuesta a ETA y a la “Alternativa Kas” y pidiéndole,
en aquel hemiciclo lleno de letreros dedicados a Padilla, Bravo y Maldonado,
Daoiz y Velarde, los tiros de Tejero así como bajo las inmensas
estatuas de los Reyes Católicos, que los nacionalistas nos dejemos
de antiguallas y de planteamientos tribales porque la soberanía
reside en el pueblo español “patria única e indivisible
de todos los españoles”. La víspera, su gran jefe
Aznar, en la Universidad de Georgetown, se había negado a condenar
el franquismo y la semana anterior, el rey Juan Carlos volvía de
una de sus cacerías por Austria, como en el siglo XV, aunque esta
vez en avión. Para que luego nos hablen de mitomanías y
de antiguallas los de Perejil, los de Gibraltar, los de Ceuta y Melilla,
los de la monarquía borbónica, reverencia incluida.
En las tribunas se producía el hecho inédito e insólito
de la presencia aplaudiente del EBB, el Gobierno Vasco, los Diputados
Generales, los parlamentarios vascos, los junteros, burukides y un sinnúmero
de colaboradores que tomaron prácticamente aquel Congreso que tuvo
que oir las verdades del barquero y un axioma que como tal no necesita
demostración: el llamado problema vasco es un conflicto histórico,
de origen y naturaleza política. Por ahí fue Josu Erkoreka
castigando el hígado a un PSOE que se niega a admitir que en el
Estatuto de Gernika se habla del pueblo vaso y de la no renuncia a los
derechos históricos que en virtud de nuestra historia nos corresponden
o que lo de la mayoría absoluta para la reforma estatutaria se
debe a que UCD y el PSE no querían, en caso de haberse aprobado
la futura reforma con dos tercios, la posibilidad de hacerlo ellos sin
el PNV. Y sin embargo se han puesto las botas estos días criticándonos
lo de la reforma con sólo mayoría absoluta, mientras en
el catalán se necesitan los dos tercios. Y fue propuesta de ellos.
“Venceréis pero no convenceréis” le dijo Unamuno
a Millán Astrain en Salamanca el 12 de octubre de 1936 en el paraninfo
de su Universidad. “Venceréis porque tenéis sobrada
fuerza bruta pero no convenceréis. Para convencer hace falta persuadir
y para ello razón y fe en la lucha. Me parece inútil deciros
que penséis en España”.
Algo así, cambiando algunas palabras, se les podía haber
dicho aquella noche a los diputados socialistas, a los del PP, de IU y
de Coalición Canaria. Vencieron pero no convencieron al no admitir
a trámite una propuesta democrática de un parlamento tan
legítimo como el de ellos. Su fuerza bruta hizo que la iniciativa
no pasase a la comisión Constitucional para ser discutida. Pasó
lo contrario de lo que ocurrió en 1979 cuando a pesar de que Chus
Viana nos había dicho “os espero en la Carrera de San Jerónimo”,
fue Suarez quien se empleó a fondo y sacó adelante un proyecto
que los de UCD y AP decían era de máximos y no de mínimos.
Zapatero, el de las palabras medidas, no tuvo el martes el mismo coraje
de un Suarez que cogió el toro por los cuernos. Sólo demostró,
como dijo Rajoy, que el llamado modelo territorial están en manos
del PP. Es el PPSOE. El Frente Nacional español defendiendo las
esencias de la Madre Patria.
“Ibarretxe debe demostrar que cree en la democracia “bramaba
la víspera del debate Pepiño Blanco. “Ibarretxe será
un cobarde si no viene a Madrid” insultaba Rajoy. “El Lehendakari
es un iluminado” describía así Patxi López,
el lehendakari txiki de los socialistas. “Se está centrifugando
el estado” advertía Felipe González. “Todo el
proyecto es algo disparatado” declaraba el ministro de Justicia.
Todo era así, junto a la resolución del Tribunal Constitucional
(¿quién elige a los magistrados?) diciendo, por unanimidad,
que la propuesta del Parlamento Vasco debía ir a la apisonadora
del pleno y no a la comisión constitucional para su debate , negociación,
discusión y aprobación.
Tras el histórico pleno, que ha hecho mover el discurso de todos
los partidos, la pregunta más repetida que nos han hecho ha sido
esta: “¿Y ahora qué?”. Un socialista asturiano
nos dio la respuesta tras contarnos una entrevista que tuvo en su día
con Olof Palmer. Le preguntó eso de “¿y ahora qué?”.
Y Palmer le respondió: “¿Ahora? Más democracia”.
Pues eso.
TODO UN PUNTAZO
Ayer y hoy se reúne en Bilbao el recién nacido Partido
Demócrata Europeo. Surge de quienes no estamos de acuerdo con la
berlusconización y aznarización de la democracia cristiana.
Es una vuelta a los orígenes de aquel planteamiento federal y humanista
de los pioneros de la construcción europea donde estuvieron nuestros
Aguirre, Irujo, Landaburu, Rezola, Lasarte, Leizaola, Jáuregui
y demás europeístas de la primera hornada. Dejamos el derechoso
PPE, ya que perdimos la fe en sus planteamientos, pero conservamos las
categorías de aquellos Nuevos Equipos Internacionales.
El hecho de que la primera reunión de esta nueva plataforma europea
se celebre en Bilbao, es todo un puntazo y toda una sugestiva apuesta
europea de un PNV que se encuadra en esta nueva familia progresista abocada
a ser en breve bisagra y mayoría de muchas cosas. Hoy en Gernika
y con el Lehendakari retomamos el hilo de la historia como el martes lo
hizo Ibarretxe en el Congreso. Un joven partido de 110 años que
apuesta por una Europa fuerte donde los pueblos sean reconocidos.
CONFERENCIAS Y LIBROS
En Madrid o das una conferencia o te la dan. O presentas un libro o te
lo presentan. Esta semana hemos hecho las dos cosas.
El miércoles, tras el debate, Artur Mas estuvo en el Casino de
Madrid dando cuenta de sus aspiraciones políticas. La víspera
había seguido el Debate del pleno del Congreso desde la tribuna.
Se mostró solidario con la postura vasca y con el Lehendakari mientras
anunciaba su criterio ante la reforma del estatuto catalán: “no
vamos a poner las cosas fáciles”. Los de CiU tienen la llave
aritmética para una reforma en la que solicitan una Comisión
Mixta Bilateral y Paritaria de relaciones con el estado, una Agencia Tributaria
propia, financiación adecuada y solo pagar los impuestos pactados
con ellos.
Rechaza el criterio de Maragall de pagar por renta y cobrar por población
anunciándole al presidente de la Generalitá que eso no va
a salir mientras le decía a Piqué que no toleraría
sus tijeras. Como el estatuto catalán requiere de dos tercios para
su aprobación, al final se hará lo que ellos digan aunque
son conscientes que apretarán lo que puedan sin ahogar al tripartito.
Veremos cómo casa todo esto con ERC y las posibilidades de un PSC
sometido a la lupa del PP.
Me llamó la atención la contundencia del “no vamos
a poner las cosas fáciles”. Ojalá sea esto así,
sobre todo porque el debate del martes del Lehendakari a muchísimos
catalanes les ha dejado un gran poso. “Todos ahora tenemos que ser
vascos”. “Hay que ficharle a Ibarretxe”. “Éste
si que tiene lo que hay que tener”. “Qué aplomo el
tío”… y así hasta cuarenta mensajes, todos con
este sentido, fueron los que recibió un diputado de Convergencia
que me los fue enseñando en el Pleno. Veremos.
Lo del libro se trata de uno titulado “PNV-ETA. Historia de una
Relación Imposible” de la profesora Sagrario Morán.
Es una publicación que aporta muchos datos, sobre todo de la última
época de Aznar y de la tregua y tiene el valor de ser un interesante
libro de consulta aunque en la bibliografía utilizada, de cuarenta
y cuatro de ellos, cuarenta lo sean de títulos antinacionalistas.
Y es que apenas hay libros vascos equilibrados sobre el nacionalismo vasco.
El libro se presentó en la Asociación de la Prensa y allí
estuvimos asombrados por la inmensa cantidad de tópicos existentes
y sobre todo por la oceánica incultura histórica sobre la
historia vasca.
LOS VASCOS DE SHANGAI
En el último viaje parlamentario de la legislatura anterior la
presidenta del Congreso decidió aceptar la invitación oficial
de las autoridades chinas. Por esta razón allí nos fuimos,
acompañándole, los portavoces parlamentarios.
Tras la visita oficial a la capital china nos desplazamos a Shangai donde
me encontré con una increíble realidad económica
que crecía a velocidad de vértigo y con dos representaciones
distintas. Un cónsul español, vasco, pero absoluta y militantemente
facha, miembro de “Basta Ya”, y una oficina de representación
del Gobierno Vasco, en el centro de Shangai, en la que trabajaban tres
personas. Dos jóvenes chinos y un joven ejecutivo abertzale llamado
Juan Ignacio Motiloa, que me pareció un tipo de primera.
Motiloa trabajaba con entusiasmo desde su pequeña delegación
tratando de convertir su oficina en toda una embajada hasta el punto que
había hecho algo aparentemente imposible: aprender chino, que deben
ser como hacerlo de tres idiomas en uno solo. Y cuando se hace eso y uno
se acerca al mundo chino no sólo con el inglés sino con
su propio idioma, es preciso descubrirse.
Ahora, Motiloa y un grupo de 23 vascos han dado un paso más. El
pasado 22 de febrero van a constituir en Shangai la primera “Euskal
Etxea” en China con el nombre de “Shangai’ko Euskal
Etxea”. De momento son 24 aunque esperan muchos más pues
la presencia vasca en China crece de manera constante. Son socios de todas
partes de China: Shangai, Pekín, Hong Kong, Guanzhou, Ningbo, y
son vascos que trabajan en empresas de Euzkadi con implantación
en China, aunque también hay estudiantes de chino en la universidad.
A Motiloa le han elegido presidente. Aciertan.
De misioneros, marinos y pelotaris en el pasado a empresarios en la actualidad,
la presencia vasca en China comienza a hacerse de forma organizada y eso
está muy bien. Zorionak! a este grupo entusiasta cuyo dato damos
para dejar constancia de que a pesar de las críticas de aldeanismo,
los vascos trabajamos en la dirección donde está yendo el
crecimiento económico del mundo.
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