Con motivo de la fiesta del 12 de octubre, creo fui uno de los primeros
en salir denunciando cómo es posible que para tal efemérides
haya que hacer una demostración de fuerza, un desfile militar,
cabra incluida, presididos por un Jefe de Estado con el uniforme puesto.
Pasado el día y habiendo visto aquel desfile jaleado en TVE,
como si de una corrida de toros se tratara, a la vieja usanza de Matías
Prats y con todas las explicaciones que un Blas Piñar o un Acebes
nos pudieran haber hecho, cabe volver a considerar para qué le
sirve hoy a España tener un ejército cuando, afortunadamente,
no puede hacer uso de él en un hecho de invasión de sus
fronteras por gente hambrienta.
¿No será que viene bien mantener todo ese tinglado para
decirles a los nacionalistas que el artículo 8 de la sacralizada
Constitución está ahí para algo?. ¿A qué
viene que el rey en la Academia Militar de Zaragoza y el Jefe del Ejército
en Madrid nos recuerden ahora lo importante que es la unidad de España?.
Por otra parte, el ministro Bono no hace más que amenazarnos
con su ejército y en los presupuestos generales del estado nos
encontramos con que el gasto en Defensa sube un 5,4%, situándose
en los 7.123 millones de euros.
Mejor estaría este presupuesto destinado a educación,
cultura, investigación o ayuda al desarrollo porque si se utiliza
sólo para asustar a los nacionalistas o para desfilar el día
de la Hispanidad, la cosa sale un poco cara. ¿No es verdad?.
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