Página Principal
Actualidad
Crónica Parlamentaria
Artículos
Viajes, Encuentros y Política Exterior
Semblanzas
De Aquí y De Allá
Cartas
Historia
Fotografías
Conferencias
Libros
La Situación de Venezuela
Documentos
Preguntas al Gobierno
Artículos Publicados en DEIA
Agenda
Vínculos de Interés
Correo electrónico
 
 
 

 
  CONFERENCIA CON MOTIVO DEL CENTENARIO DEL LEHENDAKARI: 2005
EL PROYECTO CULTURAL DE AGUIRRE.
 

Agradezco la invitación que me ha hecho una persona sensible e inquieta hacia el mundo de la diáspora y de la cultura vasca en general como el profesor Azcunce con objeto de hacer una reflexión sobre la sensibilidad del primer presidente de los vascos en relación con el mundo de la cultura, entendiendo por ésta como el conjunto de elementos materiales e inmateriales (lengua, ciencias, técnica, costumbres, tradiciones, valores y modelos de comportamiento) que socialmente transmitidos y asimilados, caracterizan a un determinado grupo humano con respecto a los otros.

Por ello pretendo, en primer lugar, fijarme personalmente en el propio Lehendakari como exponente de una manera de expresar esas modificaciones de nuestro pueblo. En segundo lugar, abordo su acción de gobierno en los pocos meses que pudo tener el Diario Oficial del País Vasco con capacidad de transcribir leyes y normas de actuación. Dicho esto, pasaremos al Aguirre inquieto por la cultura pero impedido por el exilio de crear las condiciones para su desarrollo, mientras señalaba caminos en el Congreso Mundial Vasco. Finalmente, termino con un trabajo del historiador Ildefonso de Gurrutxaga sobre la inquietud del Lehendakari sobre la necesidad de contar con una historia vasca hecha por los propios vascos.

AGUIRRE FUTBOLISTA Y SENSIBLE A LA MÚSICA

Es difícil encontrar a alguien que haya conocido a José Antonio de Aguirre jugando al fútbol en el Athletic de Bilbao. Ya han pasado más de setenta y cinco años y a pesar de que hemos llamado a Ibaigane para que nos den el nombre del socio más antiguo de este club, al carecer todavía de éste dato, he preferido irme a mis notas que son ya un tesoro.

Resulta que mi aita tuvo relación de amistad con el hermano de Aguirre de nombre Juan Mari. Por esta razón, en uno de los viajes que realicé a Bruselas con su hijo Gorka y ante el interés que me suscitaba la figura del primer Lehendakari y por lo poco que se había escrito sobre él, le pedí una opinión sobre este aspecto en relación con la personalidad de un joven que apuntaba todo para ser primer presidente de los vascos. Había nacido en Bilbao, estudiado en Orduña y en la Universidad de Deusto, era abogado, presidente de los Luises y de la Acción Católica y además jugaba a fútbol en el equipo símbolo de los vascos, con todo el respeto hacia los demás. Si a esto se le añadía su entusiasmo, su oratoria, sus cualidades para la relación humana y su simpatía, ¡así cualquiera!

Pues bien. José Antonio siguió el paso de aquellos jóvenes deportistas que salían del Colegio de los Jesuitas de Orduña que ingresaban fácilmente en los equipos no profesionales de aquélla época. Por eso entró en la plantilla del Athletic con toda facilidad. En aquel tiempo jugaban en dicho club varios jóvenes que estudiaban en el colegio de Orduña como Laka, Billabaso, Antón y Nacho Allende, José Legarreta, etc.

Jugó bastantes partidos en el primer equipo del Athletic. Su juego era técnico, un poco lento y con gran toque de balón, como generalmente ocurría con los ex-alumnos del colegio de Orduña, en donde se practicaba el juego contra la pared o frontón con pelotones de un diámetro de medio metro o más. Abandonó el fútbol una vez terminada su carrera de Derecho.

En la temporada 1923-24, José Antonio comenzó a jugar en el Athletic Club de Bilbao. Era el Athletic de los Vidal, Sesúmaga, Lazarra, Rousse, Acebo...

“Es muy difícil señor Aguirre, saltar desde la línea delantera del Athletic Club a la línea delantera de ese equipo vasco-navarro que a su Señoría le toca capitanear”. De esta forma un tanto incisiva se refería el líder socialista Indalecio Prieto a José Antonio Aguirre en las Cortes Constituyentes de 1931. Años más tarde, el propio Prieto rectificaría esta afirmación tan desafortunada, ya que Aguirre había conseguido dar el salto y lo había hecho airosamente.

He aquí una de las múltiples anécdotas que reseñan el paso del primer Lehendakari de Euzkadi por el Athletic de Bilbao, una de sus facetas más desconocidas.

Aguirre obtuvo la licencia de federado de la Regional Vizcaína el 19 de junio de 1921 y estuvo vinculado al club rojiblanco durante las temporadas 1924-25 y 1925-26.

José Antonio jugó en el puesto de interior, formando ala con otro Aguirre, conocido como “Aguirre-Begoña”. También durante su estancia en el equipo vasco compartió filas con el hijo de Prieto, lo que hizo que el socialista bilbaíno tuviera por él un especial afecto.

Durante su trayectoria futbolística, el Athletic de Bilbao se vio sumido en una transición, ya que no conseguiría ningún título hasta 1930 –el anterior lo había alcanzado en 1923-. No obstante, en esta época aparecerían nuevos valores, tales como “Travieso”, Carmelo Goyenechea, Félix Sesúmaga,... que sustituirían a los hermanos Hurtado, hermanos Belausteguigoitia y al fallecido Rafael Moreno “Pichichi”.

El historiador Hugh Thomas señaló en sus escritos que “José Antonio procedía de una familia carlista de clase media y debía buena parte de su fama a su agradable aspecto y a sus promesas como jugador del Athletic de Bilbao”.

Tras su activa participación en el fútbol, Aguirre continuó siendo gran animador del Athletic de Bilbao. En 1933, siendo diputado, acudió al partido que el club vasco disputó en Madrid correspondiente al campeonato de liga e, incluso, pasó unas horas en el hotel donde se alojaba el equipo rojiblanco, pues el portero, Gregorio Blanco, resultó lesionado de gravedad.

Durante la guerra, el lehendakari fue uno de los principales impulsores de la selección de Euzkadi de fútbol que lució los colores de la Ikurriña por los terrenos de juego de Europa y América. Este equipo consiguió el segundo puesto en el campeonato mexicano, siendo los fondos recogidos por la selección destinados a los niños vascos refugiados en Europa.

Abandonó el fútbol una vez terminada su carrera de Derecho. Durante algunos meses estuvo de “pasante” en el bufete de Don Esteban Bilbao y, después de esta práctica, abrió su propio bufete, en donde tuvo a Julián Ruiz de Aguirre.

Durante esta época, en Algorta, participó en el Orfeón que allí se organizó. José Antonio tenía gran afición musical, conocía bien la música –no en balde participó en la Banda de música del Colegio de Orduña, en donde tocaba el fiscornio-, tocaba un poco el piano y dio lecciones de violín con un profesor italiano melenudo que iba a su casa y se llamaba Dino Dini..., con el que reía mucho. En el Orfeón de Algorta cantó de barítono y fue solista.

Todo esto, que es cultura, respecto a esta doble faceta del Lehendakari en su aspecto personal.

EL GOBIERNO VASCO DEL 36 Y LA CULTURA

En el Departamento de Cultura, además de la designación del consejero se creó la Secretaría General de Cultura con tres condiciones generales, a saber: Dirección de Enseñanza 2ª Elemental, Dirección de Enseñanza Media y Superior y Dirección de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas.

Además de estas direcciones generales, había distintas secciones: Sección de Lengua y Literatura, Sección de Publicaciones, Sección de Educación Físico-escolar, Sección de la Colección Histórica de la guerra y Sección de Estadística escolar.

En cada dirección general se iban formando distintos negociados, según las necesidades. Así la Enseñanza 2ª Elemental contaba ya con el Negociado de Enseñanza primaria y el de Fundaciones benéfico docentes; la de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas con el de Museos y Archivos y Bibliotecas; la de Enseñanza Media y Superior con el de Enseñanza grado medio, el de Enseñanza grado superior y el de Enseñanza técnica.

El Departamento contaba con un organismo consultivo llamado Consejo de Cultura de Euzkadi, dividido en secciones, a saber: Sección de Enseñanza Elemental, Sección de Enseñanza Media y Superior, Sección de Enseñanza Técnica, Sección de Lengua y Literatura, y Sección de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas.

UNIVERSIDAD VASCA

Constituido el Gobierno provisional de Euskadi, el día 7 de octubre de 1936 y habiendo sido designado D. Jesús María de Leizaola para consejero de Justicia y Cultura, comienza éste su labor al frente del Departamento de Cultura por hacer llegar a ser una realidad lo que hasta entonces había sido tan sólo un deseo de nuestro pueblo: la UNIVERSIDAD VASCA.

Hecho sintomático, el propio consejero designado para encauzar y dar vida a los Organismos y entidades rectoras de la educación y cultura vascas, fue quien con ocasión de la celebración del Tercer Congreso de Estudios Vascos celebrado en Gernika el año de 1922, época de la monarquía, fue detenido y conducido a pie por carreteras de Bizkaia, por el solo hecho de propugnar por la creación de la UNIVERSIDAD VASCA.

Para llegar a la creación del Organismo Superior de Cultura, constituye la comisión encargada de estudiar las bases, dictándose con la fecha 9 de octubre de 1936 un decreto por virtud del cual se designaban las personas que habían de entender en tal trabajo, estableciéndose al mismo tiempo las dos secciones que se estimaban más necesarias y urgentes, dadas las circunstancias del momento: la Sección Central y la Sección de Medicina.
Después de laboriosas reuniones celebradas por las dos secciones, conjunta y separadamente, se llegó a la elaboración de un anteproyecto presentado a la aprobación del consejero. El decreto de creación de la UNIVERSIDAD VASCA y de su primer organismo la Facultad de Medicina fue dictado el 17 de noviembre de 1936.

En él aparecen admirablemente reflejadas "las aspiraciones culturales del pueblo vasco, y las trágicas circunstancias del momento".

Frase propicia para recordarla en nuestros centros docentes para estímulo de las generaciones venideras, en el ejemplo de los que dieron su vida por defender la libertad.
Publicado el decreto de referencia, se procedió a la apertura de un concurso para proveer las plazas de profesores de la naciente Facultad de Medicina, con el carácter de interinidad que aconsejaban las circunstancias de guerra por la que atravesaba nuestro pueblo, concurso cuyas condiciones fueron fijadas por Orden del 21 de noviembre de 1936, estableciéndose al mismo tiempo las materias de que habían de constar los estudios.

Simultáneamente se creó el curso preparatorio para distintas facultades, señalándose las disciplinas que había de abarcar.

Entre estas materias aparece la asignatura designada con el nombre "Euzkera médico", primera vez que la lengua del vasco aparece oficialmente reconocida en un centro docente con carácter de obligatoriedad, siguiéndose así la idea que había de presidir la actuación futura del Departamento, en cuanto a la enseñanza en relación con el euskera. Así el presidente del Gobierno de Euskadi, en su discurso pronunciado ante el micrófono de Radio Euzkadi, el día 22 de diciembre de 1936, recogía el hecho con las siguientes palabras: "Cumpliendo un deber de pueblo, y llenando así mismo el programa del Gobierno, el euskera, nuestro viejo idioma, tiene asiento en la universidad, y su uso se irá regulando en los centros docentes, siguiendo en esta acción los métodos hoy vigentes en los pueblos cultos que compaginan los idiomas vernáculos con aquellos otros idiomas de civilización que son precisos para las relaciones con todos los pueblos. Conducta que contrasta con la terrible obstinación de los tiempos monárquicos y dictatoriales, en los que se persiguió todo vestigio de la personalidad vasca, con persecución a su idioma, a su cultura, a sus componentes espirituales".

Celebrado el concurso y habiendo emitido su fallo el tribunal designado al efecto y con arreglo a la orden antedicha, fue presentada la propuesta a la junta especialmente nombrada y presidida por el consejero, procediéndose por la misma al nombramiento del claustro interino de la Facultad de Medicina y de conformidad con la referida propuesta.

El día 1 de diciembre de 1936 tuvo lugar el acto de apertura de la Facultad de Medicina en el salón de actos del Hospital Civil de Bilbao (Basurto), siendo presidido por el presidente del Gobierno vasco, asistiendo los consejeros de Justicia y Cultura, Sanidad y Comercio y Abastecimientos, presidentes de las corporaciones vascas, cuerpo consular y altos cargos de los distintos departamentos.

Organizadas las clases en el Hospital Civil de Basurto, comenzó el curso, previa matrícula abierta.

Para que el trabajo a desarrollar en la Facultad fuera todo lo eficiente posible, se construyó en el recinto del edificio un pabellón Doker para laboratorio de anatomía y tisiología con arreglo a normas modernas, pabellón al que se dió el nombre de “Doctor Atxukarro” en memoria del famoso histólogo vasco.

La situación creada por la guerra a muchos estudiantes de medicina, de no poder normalizar la situación académica, en el mes de septiembre del curso 1935-36, hizo necesaria la organización de los exámenes extraordinarios correspondientes al referido mes y curso, teniendo en cuenta las facultades que el Lendakari Aguirre delegó en el consejero de Justicia y Cultura.

DIRECCIÓN DE BELLAS ARTES, ARCHIVOS Y BIBLIOTECAS

Creada esta dirección en el Departamento de Cultura, sus primeros trabajos fueron los referentes a la conservación de todo cuanto constituía el patrimonio artístico de Euskadi, amenazado principalmente por los bombardeos aéreos y de artillería.

El decreto del Departamento de Cultura del 12 de octubre de 1936 (cuatro días después de constituido) disponía en efecto la adopción de cuantas medidas se creyeran oportunas y procedentes para la protección, depósito y catalogación de las obras de arte, bibliotecas y toda clase de documentos de archivos, con el exclusivo fin de preservarlos de los peligros inherentes a la guerra.

Encargada de ello la Dirección General de referencia, puede decirse que esta labor absorbió por entero su actividad durante los meses de guerra en Euzkadi.

Las disposiciones reguladoras de estos trabajos comenzaron a dictarse inmediatamente y así aparece con fecha 18 de noviembre una orden por la que todas las corporaciones e instituciones radicadas en el País Vasco habían de enviar relación completa de los objetos de arte e interés científico y pedagógico, prohibiéndose el traslado de los mismos sin conocimiento y autorización de la Dirección de Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas.

Día tras día, expuestas muchas veces a serios peligros, las personas, encargadas de la recogida, iban retirando de los pueblos de la zona de guerra, acaso los que encerraron mayor riqueza artística, todo aquello que pudiera tener algún valor artístico, cultural e histórico y que forzosamente había que defender por tratarse de precioso material para la cultura del pueblo.

Las obras salvadas de la zona de guerra eran llevadas a Bilbao cuando era posible, pues algunas veces había que disponer su defensa en los mismos lugares donde se encontraban.
Las demandas de las corporaciones, así como las de los particulares eran incesantes y el Departamento se desvivía por atender a todos llegándose en unos meses de tenaz y constante trabajo a depositarse en el Depósito Central para Bibliotecas y Archivos cerca de 70.000 volúmenes salvados de bombardeos e incendios por los mismos provocados.

Los objetos recogidos, algunos de inestimable valor artístico y tradicional, eran depositados en lugares que los técnicos señalaban como los más indicados al efecto y debidamente acondicionados, donde al mismo tiempo se procedía a la catalogación de aquellos; mediante fichas en las que además de las indicaciones usuales se hacían constar las de origen y propiedad.

Pero no eran sólo los objetos de orden artístico lo que preocupaba a nuestra Dirección de Bellas Artes conservar; lo eran asimismo los edificios y monumentos de importancia arquitectónica y tradicional y a este efecto el Decreto del 12 de diciembre de 1936 establecía la prohibición del derribo de toda obra de carácter civil o religioso, sin conocimiento y autorización previa de aquella.

Un caso que pone de manifiesto la diligencia e interés del Gobierno Vasco en la función que le fue encomendada fue la recogida de la famosa cruz de Durango.

Bombardeada esta localidad, con la crueldad de todos conocida, por los aviadores mercenarios al servicio de Franco, el día 30 de marzo de 1937, aparecía en pie en su lugar de emplazamiento la famosa cruz de Tabira, sobre los cadáveres, escombros y ruinas del pueblo destrozado. Uno sólo de los brazos le faltaba.

Con exposición de su vida, varios funcionarios del Departamento van a salvar aquel monumento tan querido del pueblo vasco. Después de ímprobos trabajos, dirigidos por un técnico, la cruz es salvada, y entre los escombros, aparece el trozo que la metralla fascista había arrancado.

Análogamente fueron salvadas tres de las cinco cruces que formaban el famoso calvario de Elorrio.

Cuando las excavaciones, para la obra de atrincheramiento se intensificaron en zonas donde, por su situación y por su pasado histórico se pudiese pensar en la posibilidad de hallazgos de objetos o restos de monumentos antiguos, se dictó una disposición especial para llegado el caso de aparecer algún vestigio de la cultura y civilización anteriores.

En estudio tenía la Dirección de Bellas Artes la organización de una escuela donde con jóvenes con probada aptitud y vocación, pudieran aprender y practicar la pintura, escultura, talla, decoración, cerámica... En ella se iba a prestar especial interés al cultivo de las artes dichas populares, entre las que las propias de la mujer habían de ocupar lugar preeminente.
En el último semestre de aquel año de derrotas el Gobierno Vasco trabajó en la preparación de la aportación del Gobierno de Euskadi a la Exposición Internacional de París del año 1937.

LENGUA Y LITERATURA

El solo título de la sección creada para con todo cuanto al euskera hiciera referencia, nos da a entender la importancia de la labor a ella encomendada.

Muchos fueron los trabajos realizados en el breve transcurso de su vida, y muchos los que estaban en preparación y ya dispuestos para una pronta realización. Sin embargo, destacaremos los más salientes.

La importancia que el uso de nuestra lengua había de tener en lo sucesivo, por ser reconocida su cooficialidad con el castellano en la Carta autonómica del pueblo vasco, y asimismo la facultad reconocida al país autónomo en el apartado f) del artículo 7 del Estatuto, de poder exigir el conocimiento del euskera a todos los funcionarios que trabajasen en territorio de lengua vasca, hizo pensar en la pronta organización de la enseñanza de ésta, para su aplicación en todos los órdenes de la vida.

Para ello se creyó conveniente contar con un buen cuadro de profesores especializados en la enseñanza de referencia y al efecto, después de laboriosas reuniones, celebradas por iniciativa del Departamento, entre los más destacados y competentes euskerólogos, se llegó a ultimar la formación del "Colegio Oficial de Profesores de Euskera", quedando éste creado.
Simultáneamente se dirigió la Sección a todos los Departamentos del Gobierno vasco, para ir formando la estadística de los funcionarios que deseaban aprender el euskera, con objeto de ir inmediatamente a la apertura de clases especiales para los mismos. El resultado de esta encuesta fue del todo consolador, pues la casi totalidad pedía su inscripción para los cursos en las referidas clases.

En preparación estaba la formación del mapa lingüístico de Euskadi con la correspondiente delimitación de zonas idiomáticas; trabajo muy interesante no sólo bajo el punto de vista de aplicación del Estatuto en cuanto a la lengua se refiere, sino principalmente de cuanto con la distribución y evolución dialectal vasca está relacionado.

La introducción del euskera en la enseñanza llevaba consigo el problema de los textos redactados en aquella lengua; a resolver esto dedicó la Sección de Lengua y Literatura gran parte de sus actividades y, en efecto, tras escrupulosos trabajos realizados por especialistas en diversas materias se llegó a la publicación de algunos para las "Escuelas de Euskadi", quedando otros en prensa o en preparación.

Una campaña, amoldada a las circunstancias del momento, se llevó en pro de la lengua de nuestro pueblo y su uso se fue intensificando en los centros oficiales.

La catalogación de cuantas obras en euskera se habían publicado, fue asimismo labor que la Sección estaba realizando. La reedición de algunas clásicas ya agotadas y la publicación de otras, escritas y consideradas como esenciales para la vida y desarrollo de nuestra lengua, estaba en proyecto de rápida realización.

Aitzol y Lauaxeta, fusilados por los rebeldes, son los dos hombres que aquel incipiente Gobierno Vasco no pudo olvidar.

COLECCIÓN HISTÓRICA DE LA GUERRA

Creada la sección correspondiente en el mes de marzo de 1937, con la finalidad de coleccionar cuanto con la guerra estaba relacionado, como labor preparatoria de un futuro museo histórico de la misma, orientó sus actividades en la recogida de insignias, uniformes, banderas, periódicos, revistas, libros...

De cada objeto coleccionado se iba haciendo una ficha, en la que se hacía constar todo lo referente a lugar, tiempo, origen y significación del mismo.

PUBLICACIONES

Atendía esta sección a todo lo referente a ediciones de texto, folletos y revistas propias de las actividades del Departamento.

En relación directamente la Dirección General de Enseñanza Ele- mental, con la de Bellas Artes y la de Lengua y Literatura, preparó como quedó indicado ya la edición de unos carteles alfabéticos euskéricos ilustrados, así como la de dos textos en euskera, con destino para las escuelas de Euskadi.

AL INICIO DEL EXILIO

Como hemos dicho, el gobierno vasco formado en Gernika duró desde el 7 de octubre de 1936 al 19 de junio de 1937. No llegó a durar ni un año. Caído Bilbao, se inicia para Aguirre un largo exilio que culmina con su fallecimiento en París en 1960.

Con el ejército vasco derrotado, Aguirre se da cuenta que tiene que llamar la atención del mundo civilizado diciendo que el pueblo vasco era un pueblo de bien que buscaba la paz y que lo que se había hecho con él era una arbitrariedad. Y lo hace a través de la cultura.

En su descargo de gestión ante el Congreso Mundial Vasco de 1956 el Lehendakari Aguirre dice lo siguiente:

“Sobre nuestra tierra habíamos terminado la guerra, pero no por eso nuestro espíritu se había muerto para el mundo. Quisimos mostrar en el extranjero cómo vibraba aquella alma vasca que había sido sacrificada en aras del totalitarismo que amenazaba invadir la humanidad, y organizamos periódicos, revistas y espectáculos teatrales. Estando yo en Santander, tres días antes de su caída, olvidé por un momento las amarguras que estábamos viviendo, y llamando a un notable músico vasco, le hablé así: “es posible que nosotros no podamos salir de aquí. Pero por eso no ha de concluir la lucha, que quiero sea llevada también al campo artístico. Le encargo a usted salga inmediatamente para Francia y forme entre nuestros refugiados el coro más selecto posible, que lleve por el mundo a través de nuestras melodías el recuerdo de un pueblo que muere por la libertad, porque todavía no saben en el extranjero que se lucha por ella. Si caemos nos dedican un recuerdo y sigan cantando”.

Salió el director en El Negus, y el coro que se llamó Eresoinka cantó en las principales ciudades de Francia, Bélgica, Holanda e Inglaterra, esparciendo nuestro arte al mismo tiempo que iba cambiando la opinión. Propaganda, sí, propaganda por la libertad, porque cantando solamente pueden desparramarse semillas espirituales. Y cantando, los vascos anunciaban al mundo que la misma fuerza bruta que había desterrado de Euzkadi aquellas bellísimas canciones, era capaz de sellar los labios de los pueblos que se creían más seguros. Desgraciadamente el mensaje de nuestros artistas fue oído pero no entendido por muchos de aquellos que iban a ser las futuras víctimas de los nuevos invasores”.

EL LLAMAMIENTO DEL CONGRESO MUNDIAL VASCO

La década de los cincuenta hasta su fallecimiento en París en 1960 fue una década de plomo, de ostracismo, de languidez. Franco había sido reconocido por los aliados, el Vaticano había firmado el Concordato con el régimen, y habían pasado veinte años de una guerra que los había convertido en perdedores y habitantes de un exilio donde todo estaba acolchado y donde lo institucional era muy difícil de llevar a cabo mientras el señuelo de la violencia comenzaba a llamar a la puerta de una generación que empezaba a mirarse en Argelia y en Cuba.

¿Qué podía hacer un Gobierno en el exilio, sin medios y sin altavoces? Poco, pero ese poco lo quiso llevar a la práctica el Lehendakari Aguirre y a tal efecto convocó en septiembre de 1956, el año de la desaparición de Galindez en Nueva York, el primer Congreso Mundial Vasco de la historia.

En dicho Congreso se discutieron los problemas del país, una nación sojuzgada, que no tenía instrumentos para luchar contra aquella espesa dictadura por eso José Antonio de Aguirre, a falta de Parlamento, hizo el descargo de su gestión como Presidente de esos veinte años transcurridos. Pero hizo más. Analizar y hacer un diagnóstico de los problemas que vivía Euzkadi y entre ellos dos de máximo interés desde el punto de vista cultural: la pérdida por persecución de la lengua vasca y la carencia de una Universidad.

La Sección de Cultura del Congreso Mundial estuvo presidida por el ex-diputado Javier de Landaburu. En ella se recibieron 44 comunicaciones durante el Congreso y dos más al finalizar el mismo. De las 44, hubo 29 que se referían a antropología y etnología, otras a historia y a geografía, a psicología, a derecho, medicina, turismo, arte y deportes. Los trabajos en general fueron excelentes, las iniciativas abundantísimas y el nivel de participación muy notable. Y tras las jornadas se aprobó una resolución a propuesta de la Sección Cultural que decía:

“La Sección Cultural del CONGRESO MUNDIAL VASCO, considerando la actual situación de la cultura vasca y teniendo en cuenta el principio de que sin libertad política es inexistente la autonomía cultural de cualquier pueblo, felicita al Gobierno de Euzkadi por sus esfuerzos por la conservación de aquel patrimonio del espíritu vasco que es, al mismo tiempo, valor inestimable de la humanidad entera, y le hace un cordial y respetuoso llamamiento para que se intensifique, en la medida de sus posibilidades, la defensa y el desarrollo de la cultura vasca, reunión de signos característicos de nuestra personalidad.

Recordando las persecuciones constantes que, desde la cuna al cementerio, ha realizado y sigue realizando contra nuestra cultura la dictadura franquista, persecuciones que han llegado en lo personal al asesinato de defensores de esa cultura y, en lo colectivo, a todas las formas de atropello y, entre otras, a ignorar la Universidad vasca fundada por el Gobierno de Euzkadi, la Sección Cultural de C.M.V. protesta enérgicamente contra esa especie de genocidio monstruoso.

Al considerar la situación crítica que la vida del Euskera atraviesa en la propia Euzkadi debida en parte a la desidia de quienes más interés debieran tener en conservarla y, dándose cuenta de lo urgente de la preparación de un plan de defensa rapidísima de nuestra lengua, la Sección Cultural recomienda la inmediata constitución de una comisión que, reuniendo las iniciativas expuestas en este Congreso, organice dentro del cuadro general del fomento de la cultura vasca, con carácter de prioridad, un programa efectivo para la salvación de la lengua vasca. Esta omisión, una vez formada, debe tener vida autónoma en razón exclusiva de su mayor eficacia”.

Cuando se finalizó el Congreso celebrado entre el 23 de septiembre y el 1 de octubre de 1956 en el Palacio D’Orsay de París el Lehendakari consideró que había logrado la meta que se había propuesto en su llamamiento para una consulta con los agentes más inquietos de la sociedad vasca del momento, algunos actuando en cerrada clandestinidad, para que el Gobierno Vasco, responsable de la política vasca, sacara provecho para su labor futura.

LA HISTORIA VASCA QUE ESTABA ESCRIBIENDO

Ningún historiador mejor que Ildefonso Gurrutxaga para hacer un trabajo conjunto con el Lehendakari dedicado a conocer y divulgar la historia vasca. Gurrutxaga que fue Fiscal del Gobierno Vasco pero que por sobre todo fue uno de los mejores historiadores que ha dado Euzkadi siguió desde el exilio colaborando con el Lehendakari.

Tras el fallecimiento de Aguirre en 1960 escribió una reflexión sobre esta faceta cultural del Lehendakari de la que nos resistimos a dejar de reseñarla por su importancia. Escribió así Gurrutxaga:

“Entre las muchas labores que realizó José Antonio de Aguirre hay una que le llevó muchas horas y que sin embargo es poco conocida: es la Historia del pueblo vasco que estaba escribiendo y quedó a medio hacer cuando le sorprendió la muerte.

Un libro de historia vasca escrita con criterio moderno y no muy extenso es una necesidad sentida desde hace tiempo y que nadie la ha satisfecho hasta ahora. Aguirre a causa de su entrega a la resolución de los problemas del país captaba como pocos esa necesidad. Sabía que el conocimiento de la historia propia desarrolla en los pueblos la conciencia de su ser y da asimismo al dirigente político una perspectiva de lo que pasa al presente y cierta previsión del futuro. Las circunstancias le hicieron concebir al Lehendakari la idea de que fuese él quien escribiese la obra esperada, cuando en el año 1941, después de escapado de Berlín y llegado a Nueva York, fue nombrado profesor de la Universidad de Columbia y encargado de una cátedra de cultura e historia vascas. Entonces adquirió con una editorial norteamericana el compromiso de escribir en un plazo corto un libro de historia vasca, que no debería exceder de las trescientas páginas, Aguirre acometió el trabajo con su peculiar empeño; pidió colaboración a algunos amigos, pero el peso mayor cargó sobre sus espaldas.

Al abandonar Nueva York y regresar a Europa en 1945 tenía ya una primera redacción de la obra, desde la prehistoria hasta el siglo XIII; pero su probidad científica le hizo no conformarse con lo hecho y volvió a rehacerlo. Los años siguientes fueron de gran actividad política, y por lo tanto poco favorables para las labores como las de historiador y que requieren sosiego y absorben muchas horas. Sin embargo siguió Aguirre dedicando a la historia el mayor tiempo que pudo y la obra fue avanzando aunque penosamente. Dio una segunda redacción al trabajo y lo amplió hasta fines de la Edad Media. Vino luego una tercera redacción de varios capítulos y aún un cuarto retoque de algunas páginas. En este estado le sorprendió la muerte el 22 de marzo de 1960.

Del trabajo realizado nos quedan ahora en limpio quinientas veinte cuartillas escritas a máquina a doble espacio. Pero, como decimos, la obra estaba en plena elaboración y transformación. Así se ve por las tiras de papel escritas a mano que aparecen intercaladas entre dichas cuartillas, en las que se dice que se vuelva a revisar, a quitar rotundidad a algunos pasajes, a intercalar páginas o a investigar de nuevo algunos hechos por conversaciones tenidas con el autor sabemos también que lo escrito no lo consideraba definitivo.

Hemos creído que el fruto de tan penoso esfuerzo hecho, aunque inacabado, no podría quedar en el olvido, ni destinado a ser un triste atado de papeles en la sección de manuscritos de una biblioteca. Por eso en la Editorial EKIN de la Argentina publicamos un capítulo de la obra, el que a nuestro parecer era el más maduro y el que reflejaba mejor la personalidad del autor y las preocupaciones que vivió los últimos años; es el dedicado al reinado de Sancho el Fuerte y al fin de la Dinastía Pirenaica.

Decimos que es el capítulo de más sello personal del autor, en donde se reflejan las preocupaciones que tenía al momento de escribirlo; esto no quiere decir que éste escrito tendenciosamente, hoy está reconocido por todos que la historia no puede separarse del historiador, lo cual no rebaja el valor de la Historia en relación a las otras ciencias exactas y físico naturales. Junto al elemento objetivo que lo da la realidad, está el subjetivo que pone el científico y que no es posible eliminarlo totalmente. Al leerse pues el capítulo publicado, unas 65 páginas, podemos ver a Aguirre y su tiempo.

Hay cierto paralelismo entre las vicisitudes del reinado de Sancho el Fuerte y los años que le cupo en suerte a Aguirre como dirigente del pueblo vasco. Entonces, como recientemente, se desataron en Europa grandes huracanes bélicos que arrasaron muchas estructuras sociales y políticas: y el pequeño pero duro pueblo vasco, lucha a brazo partido para no desaparecer. En uno y otro caso lo internacional tiene en muchos momentos un papel preponderante, la suerte de los vascos se juega muy lejos de su tierra; pero también, actos y hechos que ocurren en el país tienen resonancia internacional. Por otra parte los hechos ocurridos entonces, están pesando todavía hoy, por ejemplo, la separación de Guipúzcoa y Alaba de Nabarra, así como la de Bizkaia, que si bien se segregó en el reinado anterior, consolidó la separación de ésta durante éste. Todo ello hace que Aguirre estudie dicho reinado con cariño especial dándole una extensión excepcional, en relación a otros reinados, y que se fija casi exclusivamente en el aspecto internacional.

Son interesantes y no dejan de tener belleza artística los distintos cuadros que presentan de las fuerzas internacionales en juego y las reacciones en cadena que se producen: güelfos y gibelinos; papales e imperiales; angevinos, capetos, y Hohenstaufen; ingleses y franceses; cristianos y musulmanes; cruzados, albigenses y turcos; en lo interno, la pugna de Bizkaias y Guevaras. De trascendencia internacional a la tenaz resistencia de la ciudad de Vitoria a las armas de Alfonso VIII, de Castilla, aunque al fin la rinden el año 1200, pues inmovilizó largo tiempo a los sitiadores que no pueden marchar camino de Francia a ayudar a sus aliados. En cambio, de gran importancia en el porvenir de los vascos a la batalla de Bouvines, que se dio en el Norte de Francia en año 1214. ¿Quién no ve ciertas afinidades entre todas estas marañas y la embrollada vida nacional e internacional que le tocó vivir a Aguirre?

En las melancólicas reflexiones que hace al final del capítulo, cuando escribe que Sancho el Fuerte ayudó a los reyes vecinos y aún no vecinos, como el emperador de Marruecos, a mantener sus dominios y coronas y él en cambio se encontró a la postre con su reino territorialmente disminuido por usurpación de uno de los reyes beneficiarios de su ayuda: ¿Quién no ve un paralelismo de ánimo? El Lehendakari, aparentemente optimista, se veía en los últimos años como el buen rey vasco del siglo XIII, con un fondo de amargura, al ver que Euzkadi, leal a la República española, a los aliados de la Gran Guerra y a la Iglesia, estaba olvidada de todos. Podemos aplicarles las palabras que él escribe de Sancho el Fuerte: “Representaba ciertamente el destino de sus pueblos en aquéllos trágicos días”.

Aguirre llevaba camino de político-historiador, del que hay tantos ejemplos en la historia desde la Antigüedad hasta Churchill. Así como el estudio del pasado ayuda a explicar el presente, el conocimiento del presente ayuda a comprender el pasado. De ahí que el político gran conocedor del presente que vive, se halla en condiciones óptimas para ser historiador moderno del pueblo vasco. Pero al azar, tan poco amigo de los vascos, nos jugó una vez más una mala partida, privándonos de él prematuramente.