Página Principal
Actualidad
Crónica Parlamentaria
Artículos
Viajes, Encuentros y Política Exterior
Semblanzas
De Aquí y De Allá
Cartas
Historia
Fotografías
Conferencias
Libros
La Situación de Venezuela
Documentos
Preguntas al Gobierno
Artículos Publicados en DEIA
Agenda
Vínculos de Interés
Correo electrónico
 
 
 

 
 

OTRO PREMIO ESPASA POR COMBATIR EL NACIONALISMO

 

Si alguien dentro de treinta años quiere estudiar lo que pasaba en estos tiempos sólo se encontrará con libros financiados y premiados por quienes de forma beligerante tratan de destruir cualquier tipo de argumentación que reivindique lo propio.

Digo esto porque ese club cerrado de gentes que se premian entre sí a todas horas acaba de otorgar cinco millones de pesetas, treinta mil euros, a Irene Lozano, que ha ganado el premio Espasa de Ensayo con un libro perfectamente prescindible: “Lenguas en guerra”. El jurado estaba compuesto por inefables amigos: Fernando Fernández Savater, Jon Juaristi, Amando de Miguel y Vicente Verdú.

La tesis de Irene Lozano es que no tiene sentido sostener que a partir de una diferencia ligüística se pueda hablar de nacionalidades o que “la hegemonía del castellano dista mucho de ser el resultadote la imposición imperialista castellana que los partidos nacionalistas suelen aducir como parte de su campaña de autovictimización con fines políticos”.
Al parecer, aquí no hubo una dictadura que persiguió al euskera hasta de las tumbas, ni que se prohibió pronunciar un sermón o una palabra en la calle en euskera. Eso debe explicar esa palabra tan bonita como lo de autovictimización.

Conocí a Fernando Fernández Savater en Donosti. Su padre era notario. De Donosti se fue a Madrid. Era una familia típica de aves de paso. Él, ahora, se dice vasco, pero no sabe una sola palabra en euskera, adversa al “vascuence” y premia a quien descubre la victimización que hacemos los “nacionalistas periféricos” y nos denuncia cuando hablamos de lengua propia que al parecer es una idea que da alas a los nacionalismos para eclipsar al castellano.
Toda esta gente está en campaña permanente. El problema es que nosotros no lo estamos.