El viernes 11 de noviembre
Iñaki Gabilondo llevaba cuatro días dando la cara en su
nuevo programa en los informativos de la televisión del Grupo Prisa,
”La Cuatro”. Había dejado en agosto su consagrado programa
mañanero en la Ser “Hoy por Hoy” en la cresta de la
ola. Tiene 63 años, había trabajado en Radio San Sebastian,
Radio Sevilla, en TVE el día del golpe de estado del 23 F y durante
los últimos l8 años en ese programa puntero vinculado al
mundo socialista. De repente le ofrecieron meterse en la aventura de dirigir
la edición de la noche de Noticias Cuatro y aceptó. Y de
eso quería hablar sin guión previo en el desayuno que en
el hotel Ritz organizó José Luis Rodriguez, Presidente de
Nueva Economía Forum dentro del ciclo “Los Medios de Comunicación”.
El formato tiene su interés. El invitado habla durante veinte
minutos, los allí presentes tienen delante un surtido desayuno
y tras la disertación se abre un coloquio que dura unos 45 minutos.
A las 10:30, todo el mundo puede estar ya en lo suyo y los medios repicando
lo que se ha dicho. Ese formato se ha comido en Madrid a las conferencias
nocturnas.
Como ese viernes estaba en esta capital, decidí acudir a escucharle
a Gabilondo algo que había dicho y me había sonado bien.
”Voy a ver si consigo que la política de nuestro informativo
no esté llena de declaraciones”. Aquello me pareció
novedoso ya que los informativos en Euzkadi están llenos de bustos
parlantes, que hablan por estricto cupo, siempre los mismos y con una
información muy acartonada y poco periodística y profesional.
Me colocaron en la mesa redonda entre Enrique Barón y el rector
Berzosa. El primero ,antiguo presidente del Parlamento Europeo, me habló
de la impresión que le había causado haber estado en el
barrio de St.Denis de Paris lugar de todas las revueltas de quema de coches
y lugar también donde están enterrados en su iglesia todos
los reyes franceses. Aquello le parecía algo surealista. Berzosa
me hablaba sobre como no se destacaban las cosas positivas que produce
el mundo académico.
Saludé a Martín Villa, el eterno sobreviviente, ahora autoridad
en el imperio de Polanco. También lo hice con Nativel Preciado,
colaboradora de Iñaki pero sin ánimo de trabajar con él
ya que éste debe ser una máquina y ella no está para
esos trotes. Hablé con Carmen Gurrutxaga a la que le debe unir
algún tipo de amistad con el donostiarra, siendo ella zarauztarra.
El sobrino de Polanco me saludó de lejos y el escribidor de los
discursos de Zapatero, Enrique Guerrero,a quien llamamos Julen ,me comentó
que estaba muy contento de la primera intervención de Zapatero
el lunes pasado en el Senado. Como que la había escrito él.
Un profesional concernido
Iñaki fue a pelo y habló en tono coloquial. Frente a los
que le critican por un informativo para minorías y todavía
sin ritmo dijo que iba a por todas y que buscaba la informalidad de un
noticiero de autor concernido en lo que pasa. No entendía como
un locutor fríamente puede informar sobre la quema de tres niños
en un incendio o de la cosecha de la remolacha en Burgos sin la menor
mueca, sin esquirlas, sin comentario alguno como si la información
fuera hecha por autómatas y dirigido a seres inanimados.
Comentaba como en la patria del “Habeas Corpus”, Inglaterra,
la noticia había sido que Blair no había conseguido el permiso
de tres meses de reclusión condicional a los presuntos acusados
de terrorismo y había sido considerado un éxito un mes cuando,
en España son tres días de detención preventiva.
Creía que la lógica del gerente no se podía imponer
en los medios de comunicación y aunque a él no se le ha
ocurrido nunca hacer una campaña contra la editorial Santillana
de Polanco, tampoco eso quiere decir que está a las órdenes
irrestrictas de este señor y su gente como no lo está Jiménez
Los Santos de la Conferencia Episcopal. ”Llamamos libertad de expresión
a muchas cosas que no lo son. La basura es basura en todas partes y ahora
se está imponiendo en la información la lógica del
espectáculo, que no me gusta” añadió.
En el turno de preguntas le recordaron que él había cambiado
los hábitos horarios de varias generaciones, que empezaron a levantarse,
con él, a las seis de la mañana “una hora en la que
ya empezábamos a pensar”. Le preguntaron sobre el tono que
dijo que tenía su informativo. “¿Usted cree que a
las nueve de la noche les va a quedar energía a los españoles
para ponerse a pensar?”.
Gabilondo explicó su salto de la radio a la televisión
como consecuencia de su idea de trabajo en equipo: “Formo parte
de une empresa en la que somos solistas”. El reto le produce “emoción,
incertidumbre, inquietud”. “Es un chutazo de adrenalina”
que inyecta miedo. Lo asume intentando un “telediario de autor”
en el que procurará no leer las noticias. La gente está
acostumbrada a vivir durante el día la comunicación de las
cosas de un modo, “hasta que llega la noche y le cuentan las noticias
como si ya no fueran personas, sino robots que se sientan a mirar”.
Reflexiones políticas
El director de la edición de noche de Noticias Cuatro llenó
su intervención de reflexiones políticas. Considera que
el periodista está demasiado impaciente con la situación,
anunciando - como el PP- desplomes y catástrofes a cada momento.
Cree que Zapatero debe tener buenos argumentos para reclamar tranquilidad,
y lo considera capaz de “retomar el rumbo”. Advirtió
que el tono de Mariano Rajoy, al frente de la oposición, “se
ha escorado en exceso a la derecha y está perdiendo el terreno
centrado”. En algún momento, en cualquier caso, los partidos
tendrán que encontrarse, porque todo esto se les está saliendo
de madre. Y así no se puede hacer futuro”. Citó el
Estatut y la (nueva) situación vasca como elementos de realidad;
mostró sus reticencias sobre cómo se ha llevado el asunto
catalán y expresó la incertidumbre de su esperanza con relación
a lo que pasará en Euzkadi.
Como ya no está en una cadena de radio, Gabilondo se siente libre
para criticar, el trabajo de los otros. Y fue muy explícito con
respecto a la cadena de la Iglesia. La Conferencia Episcopal suele mostrarse
ajena a lo que se dice en sus ondas, y esa distancia no se la cree nadie.
Criticó los excesos que se están produciendo en la antena
y reclamó sensatez y calma a la hora de reflejar la vida en este
país. “Me parece inexplicable que los mayores se comporten
como críos”, dijo.
EL COLOQUIO
El moderador le invitó a Enrique Barón a tomar la palabra.
Este se puso de pie y le preguntó por el tipo de informativo que
iba a hacer. Otro habló de la necesidad de la información
europea. Y, como me temía, me invitaron a hacer una pregunta. Me
puse de pie, le felicité por su nueva aventura y le pregunté
si la máxima periodística de que son solo noticias las malas
noticias, el hombre mordiendo al perro, iba a ser su guión de trabajo
ya que, por ejemplo, Euzkadi había desaparecido del mapa informativo
al no haber atentados ni, de momento, ningún plan Ibarretxe en
el horizonte. Y, la segunda, si iba a basar su información en los
treinta segundos donde solo se pueden dar meras informaciones o iba a
profundizar algo más en las noticias como lo que acabábamos
de vivir con dos debates distintos en una semana, en el Congreso y en
el Senado, bien tratado el primero, pésimamente el segundo, y,
sin embargo, con más enjundia informativa el del Senado donde se
dieron argumentos muy consistentes en ambos lados de la bancada.
A lo primero se centró mucho en Euzkadi diciendo que había
un verdadero empacho sobre el asunto vasco que él había
tratado de ir adelgazando en la radio y que debíamos entender que
lo vasco ha saturado al personal y que sabía que era injusto que
lo positivo de lo vasco no fuera noticia pero las cosas eran así.
Y, a lo segundo, me dijo que era muy difícil explicar la complejidad
y que el tiempo que tenía en la radio era todo el del mundo, pero
en la televisión es un valor demasiado escaso.
Siguió el coloquio y terminó con una frase de Mafalda.
”Si no fuera por todos, nadie seria nada”. Es verdad. Y una
buena cura de humildad.
Luis Atienza, quien fuera consejero de agricultura en uno de los gobiernos
Ardanza, cerró el coloquio y tras las oportunas despedidas, todos
los mochuelos se fueron a su olivo, y Gabilondo a tratar de montar un
informativo que se haga un hueco en ese competido mundo de la información.
Ojalá alguien hiciera algo parecido con el mismo criterio pero
desde el punto de vista nacionalista. Nos está haciendo falta ante
la información virtual que estamos viviendo
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