Página Principal
Actualidad
Crónica Parlamentaria
Artículos
Viajes, Encuentros y Política Exterior
Semblanzas
De Aquí y De Allá
Cartas
Historia
Fotografías
Conferencias
Libros
La Situación de Venezuela
Documentos
Preguntas al Gobierno
Artículos Publicados en DEIA
Agenda
Vínculos de Interés
Correo electrónico
 
 
 

 
 

EL REY, POR LO MENOS, DEBERÍA PEDIR PERDÓN

23 de Noviembre de 2005
 

Franco murió hace treinta años. Quiere decir que los menores de cuarenta y cinco no tienen ni idea sobre quién fue éste general que sojuzgó al país durante cuarenta.

En este aniversario poco se ha dicho de la represión franquista, de los gulags de aquella dictadura, de la falta absoluta de libertad de expresión, del culto ridículo a una personalidad banal, del aislamiento internacional, de sus padres putativos Hitler y Mussolini, de su mediocridad, de los robos de las grandes familias cuyos apellidos siguen diciéndonos lo que hay que hacer, de las persecución preferencial al euskera, gallego y catalán, de la pérdida de los Conciertos para Gipuzkoa y Bizkaia por haber sido “provincias traidoras” al Movimiento, de una Jerarquía Eclesiástica que bendijo todo aquello como una Cruzada donde valía todo, de los partes radiales, de la incautación de los Batzokis y Casas de Pueblo, así como de haberlo dejado “atado y bien atado” por un heredero que estaba junto a él en todos los actos de exaltación a su dictadura. Ahora es “símbolo de la unidad y permanencia de España”.

En toda esta sopa espesa, una voz se ha levantado y le ha pedido al rey Juan Carlos que pida perdón en nombre del Estado por los crímenes del franquismo. Se trata del presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Catalunya, Manuel Perona. Ha hecho muy bien. Todavía Gernika espera algún tipo de explicación que la Alemania democrática ya se la ha dado.

¿No hemos quedado que aquí no hubo ruptura sino reforma?. Pues bien. Si este estado es la continuación de aquel y de hecho la Jefatura de Estado la ostenta quien fue designado por el Caudillo de España por la Gracia de Dios, algo debería hacer este hombre además de hablar de los nietos.

Franco fue el super malo. Juan Carlos I es hoy el super bueno. Esa es la tónica de todos los programas especiales que se están haciendo en el treinta aniversario del fallecimiento del dictador, así como de los treinta de la entronización del rey.

Pero, ¿ante quién juró los Principios Fundamentales del Movimiento recordando a su mentor cada dos párrafos?. Pues ante unos Procuradores en Cortes elegidos de forma digital. Juan Carlos I fue elegido rey ante unas Cortes franquistas. Eso es lo que se celebra y recuerda como algo sublime. Alejandro Rodríguez de Valcarce, presidente de aquellas Cortes antidemocráticas, tras la jura del rey, dio aquel famoso grito: “Señores Procuradores, desde la emoción en recuerdo a Franco, ¡Viva el Rey!”.

Esto, en un estado democrático, ¿es para celebrarlo?. ¿No es mejor pasar un tupido velo ante semejante vergüenza?. Pues no. Venga incienso.

La monarquía no fue sometida a consideración de los ciudadanos de forma exenta. El pacto de la transición fue ese. Carrillo y González aceptaron la monarquía propuesta por el dictador a diferencia de lo ocurrido en Bélgica y en Italia tras la segunda guerra mundial. En Bélgica ganó el “sí”. En Italia ganó el “no”. En España ni se sabe. Nos metieron la monarquía de matute en el referéndum constitucional y ahí está y, para más escarnio, se celebra el treinta aniversario de la entronización ante aquellas Cortes que se habían pasado cuarenta años aplaudiendo al dictador y justificando sus excesos y atropellos. Esa es la ejemplar transición española de la dictadura a la democracia.

Es normal que en éste clima de exaltación acrítica y patriótico propio de una sociedad blanda y sin valores claros, Manuel Fraga, el presidente de honor del PP, haya dicho que el juicio que le hará la historia a Franco será positivo. Lo dice él que fue ministro con el general avalando el fusilamiento de Julián Grimau. Para justificarlo lo ha hecho con esta aguda reflexión: “el régimen no era fascista ni totalitario, sino solo autoritario”. Con este criterio justifica una sublevación militar contra un gobierno legítimo, una represión brutal, fusilamientos a mansalva, exilios, represión continua y la entrada bajo palio en las iglesias. Y es que, al parecer, aquel régimen no era fascista sino tan solo autoritario. Lo dice Fraga. El presidente de honor del PP.

Al ser preguntado por las ejecuciones durante la dictadura, Fraga afirmó que “en el juicio de Burgos fueron procesados algunos terroristas y Franco pensaba que los que ponían bombas merecían la pena de muerte”. Se olvida decir que el clamor internacional paró aquellas ejecuciones no entendibles en un mundo civilizado pero que no logró hacerlo en las de octubre de 1975, porque aquel dictador murió matando. A su lado, en la Plaza de Oriente recibiendo los vítores de todo el facherío ante aquella aberración, ¿quién estaba?. El Príncipe Juan Carlos. La persona que hoy debería pedir perdón.

Fraga se queja de que Zapatero no esté respetando el “pacto del olvido”, así lo llama, firmado por la izquierda y la derecha, no por el PNV, durante la transición. Pero ese fue una pacto entre Carrillo y González, que a nosotros no nos obliga porque ese si que fue un pacto espúreo. Recuerdo cómo en la Asamblea del PNV de Iruña en 1977, Julio Jáuregui verbalizó nuestra postura: “aquí el único delito de sangre es el de Franco y los franquistas y son ellos los que deben pedir perdón”.

Fraga concluyó sus declaraciones hechas en Roma diciendo que “Zapatero guía una mayoría anómala, que nació de las bombas de Al Queda y de una alianza con los separatistas catalanes y vascos y que está negociando con ETA y se enfrenta a la Iglesia”. Como se ve, Franco en estado puro.

El domingo pasado, aniversario de la muerte del general, el diario El Mundo publicaba una encuesta sobre la Monarquía. Decía que recibía un notable, lógico, cuando no se informa de sus excesos y corruptelas, cacerías de osos, vacaciones y amoríos, pero decía también, y eso le honra, que un 38% de jóvenes prefiere la República. En Euzkadi sería el doble. De todas maneras, un 40%, es mucho, sobre todo cuando alrededor de esta figura y su familia no hay más que incienso.

En la encuesta se dice que su nivel de aceptación ha caído ocho puntos en los últimos cinco años y se dispara hasta un 68% , 23 puntos más que hace un lustro el porcentaje de quienes opinan que la Monarquía resulta cara para las arcas del estado. Y eso que no se sabe lo que gastan ya que no hay forma humana ni de control parlamentario de saberlo. Y, lo mejor del caso, es que por primera vez en un sondeo, hay ya un segmento de la población –los que tienen de 18 a 29 años- que se sienten más republicanos que monárquicos. Datos objetivos.

Esta es pues la realidad que se nos trata de ocultar mientras se habla de privilegios autonómicos. Aquí los únicos privilegios de verdad son los de esta Casa Real que viven sin dar cuenta parlamentaria, y no la dan ante nadie en ésta democracia de baja calidad.
Vuelvo al principio.

Franco murió en la cama. ETA nació contra Franco y su régimen. Mató a Carrero Blanco que era su primer ministro. Los demócratas lo celebraron. Queda seguir estudiando el franquismo frente a los Fraga y los Aznar, que no quieren que se hurgue en pasado tan vergonzoso.
Pero el rey Juan Carlos, designado por el dictador, vive y celebra su entronización ante unas Cortes elegidas por el dictador.

¿No quedan demócratas en España, con una jerarquía de valores bien puesta, para levantar la voz? ¿No creen ustedes que el rey debería pedir perdón y no celebrar semejante farsa?