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CON ESPERANZA AGUIRRE EN LA PUERTA DEL SOL

18 de Noviembre de 2005

El lunes 7 de noviembre estuve por la noche en el informativo nocturno de Tele Madrid. Lo dirige Germán Yanke y la última vez que le había visto en la recepción anual de la embajada china me insistió en que fuera. Y ese día tocaba. Por cierto, al entrar, a las doce de la noche, coincidí con un grupo de unos cinco jóvenes que al pasar a mi lado se pusieron a gritar ¡Viva España! No desaproveché el “susedido” para contarlo en antena.

Al día siguiente seguía el segundo día del Debate en el Senado sobre el estado Autonómico. Haciendo tiempo había varios presidentes y se me acercó Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien me dijo que me había visto en “Tele-Espe”. La suya. Con Esperanza Aguirre, ex ministra de Educación y Cultura con Aznar y ex presidenta del Senado, siempre hemos tenido un trato cordial envuelto en algún navajazo que otro. Siempre se nos queja que ya no puede veranear en Zarautz, que es lo que le gusta y ha hecho toda la vida, pues algún imbécil le había marcado en el green que se fuera de allí y ahora tiene que ir a Asturias.

En el saludo del que hablo me dijo que nos tenía que invitar a comer para hablar con gente del PNV porque habla con todo el mundo menos con nosotros y le apetecía. “Cuando quieras-le dije- pues nosotros por una buena comida lo que sea”. Efectivamente, al día siguiente llamó su secretaria para convocarnos en su despacho de la Puerta del Sol para el miércoles 16 de noviembre. Y allí fui con Joseba Zubia.

El guardia civil de la puerta no salía de su asombro cuando nos vio llegar y le dijimos que íbamos a estar con la presidenta. Inmediatamente bajó una persona de protocolo que nos llevó a una sala que daba a la Puerta del Sol. Era la sala que tiene el balcón desde donde se había proclamado la República. Este edificio tiene historia. Había sido en tiempos de Franco la Dirección General de Seguridad y lugar donde habían estado tantos nacionalistas entre ellos Uzturre y un familiar de Zubia, entre otros.

Y llegó Esperanza de un acto de presentación de una obra de Els Goglars, “En un lugar de Manhattan”, una reflexión de Boadella sobre la desaparición de los valores quijotescos. Boadella, de unos años a esta parte, se ha convertido en un ariete contra el nacionalismo y promociona con otros un partido españolista en Catalunya pues se siente traicionado por el PSC y por Maragall.

A pesar de que Esperanza Aguirre se declara liberal es de un españolismo puro, duro y reconcentrado que no le impide soltar tacos, poner las cosas en perspectiva, reírse de si y de los suyos y atacar con fiereza cuanto se le ponen por delante. A Ruiz Gallardón se lo había merendado en un pis pas cuando osó disputarle la presidencia madrileña del PP, y fue evidente que en el cuerpo a cuerpo que había tenido en el Debate en el Senado con Jose Luis Rodríguez Zapatero se había llevado el gato al agua. Es irónica, correosa, habla bien y defiende lo suyo con contundencia. Ha pasado de ser un personaje de cómic del que se reían en el programa “Caiga quien Caiga”, a, siendo la misma, ser la Tatcher del PP y un valor en alza a sus 53 años. Llevaba una pulsera con la bandera española.

Nos dijo que frente a Gallardón que tenía una señora que se ocupaba de la cocina, ella trabaja con todos los restaurants madrileños a los que contrataba para cada comida con el fin de que haya una sana rivalidad y para que no se enfeude solo uno con la casa cayendo en la rutina. Ese día le tocaba al restaurant “Cococha” del que no teníamos noticia, pero que demostró que tiene una cocina muy aceptable.

Lógicamente hablamos del debate habido en el Senado, de las posibilidades de esta Cámara, del Estatut catalán, de su amistad con Maragall y del acto en el que había participado la víspera en la inauguración de la línea de Alta Velocidad, Madrid-Toledo. Acababa de estar hablando con Álvarez Cascos, de quien es amiga ya que había denunciado el sectarismo de la ministra Magdalena Álvarez al no haber invitado al ex ministro que fue quien planificó, presupuestó e hizo todo aquel trabajo previo a la inauguración. Álvarez Cascos ahora se dedica al arte aunque dentro de su partido parece que le animan a que de el salto de nuevo a la política y se presente a las elecciones para la presidencia del principado de Asturias cuando toque. Al parecer Cascos invirtió en su feudo en infraestructuras la intemerata, y debe tener buena prensa por aquellos lares.

De lo que si hablamos es de la torpeza que fue haber homogeneizado el proceso autonómico en 1980. En 1979 solo se quería apostar por dos autonomías políticas, la catalana y la vasca y el proyecto era traer a Tarradellas de Perpiñán y a Leizaola de París, haber convalidado aquellos dos estatutos de la república y haber dado a los demás unas competentes diputaciones con cierto poder pero sin cariz político. Esa era la fórmula constitucional de las nacionalidades y regiones.

“Pero eso lo rompió el PSOE en Andalucía –nos decía Esperanza Aguirre- e hizo de aquel referéndum, y de la batalla de Escuredo y compañía con un ministro Clavero Arévalo que reivindicaba el café para todos y había sido profesor de Felipe González y con aquella finta en Almería donde no salió el referéndum en aquella provincia y el Tribunal Constitucional hizo aquel “ajuste fino” y de ahí vino todo lo demás. Si Andalucía es un territorio histórico también lo eran Valencia, Castilla y el resto, entre ellas Madrid que jamás se lo había planteado”.

Este comentario es el resumen de lo que hora está pasando y atribuible al PSOE.

“Un ministro manda, pero poco, pero quien manda de verdad, tiene presupuesto y se mueve es un presidente de Comunidad y eso hoy no lo para nadie y todos estamos atentos por ver que tiene o consigue cualquier autonomía para reivindicarlo”, nos decía Esperanza Aguirre dándonos a entender que lo del estatut, si sale saldrá aguachinado porque el PP dará la gran batalla en ello. Creía que había un pacto secreto. A los catalanes la energía y a los vascos devolvernos el BBVA, como si fuera nuestro. Se lo desmentimos

Nosotros le comentamos que si han organizado semejante bronca con el estatut ¿qué no harán si se plantea el final dialogado con ETA? Desde la Puerta del Sol es imaginable la respuesta.

Salvando las discrepancias políticas es de reconocer que Esperanza Aguirre es una buena anfitriona que tras regalarnos una corbata, nos enseñó su despacho, sus fotografías, sólo una con Gallardón, casi en el suelo, y nos presentó a la jefa de su gabinete, la mujer del diputado Gustavo Arístegui. Nos mostró el patio de la gran casona y nos dijo que le encantaría organizarle allí un Forum al Lehendakari para que explicara sus propuestas como lo iba a hacer en breve con el presidente de la Comunidad Canaria.

En el edificio sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, totalmente remozado, han dejado intocados los calabozos en los sótanos.

Nos acompañó hasta la calle ante el mero asombro de los guardias civiles. Hacía una semana allí mismo el Foro de Ermua había convocado una concentración en favor de la Unidad de España. La vida y la política es así.