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El lunes 7 de noviembre estuve por la noche en el informativo nocturno
de Tele Madrid. Lo dirige Germán Yanke y la última vez que
le había visto en la recepción anual de la embajada china
me insistió en que fuera. Y ese día tocaba. Por cierto,
al entrar, a las doce de la noche, coincidí con un grupo de unos
cinco jóvenes que al pasar a mi lado se pusieron a gritar ¡Viva
España! No desaproveché el “susedido” para contarlo
en antena.
Al día siguiente seguía el segundo día del Debate
en el Senado sobre el estado Autonómico. Haciendo tiempo había
varios presidentes y se me acercó Esperanza Aguirre, presidenta
de la Comunidad de Madrid, quien me dijo que me había visto en
“Tele-Espe”. La suya. Con Esperanza Aguirre, ex ministra de
Educación y Cultura con Aznar y ex presidenta del Senado, siempre
hemos tenido un trato cordial envuelto en algún navajazo que otro.
Siempre se nos queja que ya no puede veranear en Zarautz, que es lo que
le gusta y ha hecho toda la vida, pues algún imbécil le
había marcado en el green que se fuera de allí y ahora tiene
que ir a Asturias.
En el saludo del que hablo me dijo que nos tenía que invitar a
comer para hablar con gente del PNV porque habla con todo el mundo menos
con nosotros y le apetecía. “Cuando quieras-le dije- pues
nosotros por una buena comida lo que sea”. Efectivamente, al día
siguiente llamó su secretaria para convocarnos en su despacho de
la Puerta del Sol para el miércoles 16 de noviembre. Y allí
fui con Joseba Zubia.
El guardia civil de la puerta no salía de su asombro cuando nos
vio llegar y le dijimos que íbamos a estar con la presidenta. Inmediatamente
bajó una persona de protocolo que nos llevó a una sala que
daba a la Puerta del Sol. Era la sala que tiene el balcón desde
donde se había proclamado la República. Este edificio tiene
historia. Había sido en tiempos de Franco la Dirección General
de Seguridad y lugar donde habían estado tantos nacionalistas entre
ellos Uzturre y un familiar de Zubia, entre otros.
Y llegó Esperanza de un acto de presentación de una obra
de Els Goglars, “En un lugar de Manhattan”, una reflexión
de Boadella sobre la desaparición de los valores quijotescos. Boadella,
de unos años a esta parte, se ha convertido en un ariete contra
el nacionalismo y promociona con otros un partido españolista en
Catalunya pues se siente traicionado por el PSC y por Maragall.
A pesar de que Esperanza Aguirre se declara liberal es de un españolismo
puro, duro y reconcentrado que no le impide soltar tacos, poner las cosas
en perspectiva, reírse de si y de los suyos y atacar con fiereza
cuanto se le ponen por delante. A Ruiz Gallardón se lo había
merendado en un pis pas cuando osó disputarle la presidencia madrileña
del PP, y fue evidente que en el cuerpo a cuerpo que había tenido
en el Debate en el Senado con Jose Luis Rodríguez Zapatero se había
llevado el gato al agua. Es irónica, correosa, habla bien y defiende
lo suyo con contundencia. Ha pasado de ser un personaje de cómic
del que se reían en el programa “Caiga quien Caiga”,
a, siendo la misma, ser la Tatcher del PP y un valor en alza a sus 53
años. Llevaba una pulsera con la bandera española.
Nos dijo que frente a Gallardón que tenía una señora
que se ocupaba de la cocina, ella trabaja con todos los restaurants madrileños
a los que contrataba para cada comida con el fin de que haya una sana
rivalidad y para que no se enfeude solo uno con la casa cayendo en la
rutina. Ese día le tocaba al restaurant “Cococha” del
que no teníamos noticia, pero que demostró que tiene una
cocina muy aceptable.
Lógicamente hablamos del debate habido en el Senado, de las posibilidades
de esta Cámara, del Estatut catalán, de su amistad con Maragall
y del acto en el que había participado la víspera en la
inauguración de la línea de Alta Velocidad, Madrid-Toledo.
Acababa de estar hablando con Álvarez Cascos, de quien es amiga
ya que había denunciado el sectarismo de la ministra Magdalena
Álvarez al no haber invitado al ex ministro que fue quien planificó,
presupuestó e hizo todo aquel trabajo previo a la inauguración.
Álvarez Cascos ahora se dedica al arte aunque dentro de su partido
parece que le animan a que de el salto de nuevo a la política y
se presente a las elecciones para la presidencia del principado de Asturias
cuando toque. Al parecer Cascos invirtió en su feudo en infraestructuras
la intemerata, y debe tener buena prensa por aquellos lares.
De lo que si hablamos es de la torpeza que fue haber homogeneizado el
proceso autonómico en 1980. En 1979 solo se quería apostar
por dos autonomías políticas, la catalana y la vasca y el
proyecto era traer a Tarradellas de Perpiñán y a Leizaola
de París, haber convalidado aquellos dos estatutos de la república
y haber dado a los demás unas competentes diputaciones con cierto
poder pero sin cariz político. Esa era la fórmula constitucional
de las nacionalidades y regiones.
“Pero eso lo rompió el PSOE en Andalucía –nos
decía Esperanza Aguirre- e hizo de aquel referéndum, y de
la batalla de Escuredo y compañía con un ministro Clavero
Arévalo que reivindicaba el café para todos y había
sido profesor de Felipe González y con aquella finta en Almería
donde no salió el referéndum en aquella provincia y el Tribunal
Constitucional hizo aquel “ajuste fino” y de ahí vino
todo lo demás. Si Andalucía es un territorio histórico
también lo eran Valencia, Castilla y el resto, entre ellas Madrid
que jamás se lo había planteado”.
Este comentario es el resumen de lo que hora está pasando y atribuible
al PSOE.
“Un ministro manda, pero poco, pero quien manda de verdad, tiene
presupuesto y se mueve es un presidente de Comunidad y eso hoy no lo para
nadie y todos estamos atentos por ver que tiene o consigue cualquier autonomía
para reivindicarlo”, nos decía Esperanza Aguirre dándonos
a entender que lo del estatut, si sale saldrá aguachinado porque
el PP dará la gran batalla en ello. Creía que había
un pacto secreto. A los catalanes la energía y a los vascos devolvernos
el BBVA, como si fuera nuestro. Se lo desmentimos
Nosotros le comentamos que si han organizado semejante bronca con el
estatut ¿qué no harán si se plantea el final dialogado
con ETA? Desde la Puerta del Sol es imaginable la respuesta.
Salvando las discrepancias políticas es de reconocer que Esperanza
Aguirre es una buena anfitriona que tras regalarnos una corbata, nos enseñó
su despacho, sus fotografías, sólo una con Gallardón,
casi en el suelo, y nos presentó a la jefa de su gabinete, la mujer
del diputado Gustavo Arístegui. Nos mostró el patio de la
gran casona y nos dijo que le encantaría organizarle allí
un Forum al Lehendakari para que explicara sus propuestas como lo iba
a hacer en breve con el presidente de la Comunidad Canaria.
En el edificio sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid, totalmente
remozado, han dejado intocados los calabozos en los sótanos.
Nos acompañó hasta la calle ante el mero asombro de los
guardias civiles. Hacía una semana allí mismo el Foro de
Ermua había convocado una concentración en favor de la Unidad
de España. La vida y la política es así.
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