• ENTRE CHILE Y CHÁVEZ
• DISPENDIO FUERA, RUINA DENTRO
Lo que son las cosas. No fue Batasuna, ni IU, ni el Sandinismo, ni el
PC coreano, ni Fidel Castro, ni los rusos quienes ayudaron a Hugo Chávez
a llegar al poder sino el mismísimo Emilio Ibarra, gran preboste
del BBVA en sus años de oligarca quien le dio una ayudita al revolucionario
bolivariano para llegar al poder.
Nos lo dice que ha pedido dos años de cárcel par el ex
presidente del banco BBVA Emilio Ibarra, y otros tres para el ex consejero
delegado Pedro Luis Uriarte por un “delito continuado de falseamiento
de cuentas anuales” en el denominado caso de las “cuentas
secretas” de la entidad.
En el escrito de acusación del Ministerio Fiscal se solicitan también
tres años de cárcel para los antiguos vicepresidentes del
banco Gervasio Collar y Domingo Ampuero, por ese mismo delito, y otros
dos años y diez meses de prisión par el ex director financiero,
Luis Bastida, como cooperador necesario.
El denominado caso de las “cuentas secretas” analiza la gestión
de fondos extracontables del antiguo BBV (Banco Bilbao Vizcaya) por unos
270 millones de dólares, entre ellos el pago de 1,5 millones de
dólares para la campaña de Hugo Chávez en Venezuela.
Estos fondos salieron a la luz tras la fusión del BBV y Argentaria,
que dio origen al actual Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA).
En su relato de los hechos, por los que el BBVA ha declinado reclamar,
el fiscal habla de que estos fondos “sirvieron par realizar determinados
pagos sin rastro en la contabilidad oficial del banco y a resguardo de
todo control institucional sobre la procedencia, conveniencia y, en su
caso, legalidad de los mismos”.
Entre ellos, se cita el pago de 1,5 millones de dólares a , radicada
en Curazao (Antillas Holandesas), con destino, al parecer, a la campaña
de Hugo Chávez a la Presidencia de Venezuela, según el Ministerio
Fiscal.
Pese a la realización de estas operaciones, “sin rastro
en la contabilidad oficial” los acusados firmaron en el plazo oportuno
las cuentas anuales del BBV de 1998 y 1999.
ENTRE CHILE Y CHAVEZ
A pesar de la gravedad de este asunto no he escuchado en Radio Euzkadi
el menor análisis de Jesús Torquemada al respecto. Sin embargo
si he leído un análisis de quien fuera presidente de Uruguay,
Luis Alberto La Calle, sobre lo que está suponiendo la presidencia
de Chávez en Venezuela. Nada que ver con la chilena. Dice así:
“Ocupa un lugar destacado la “revolución bolivariana”,
llevada por la ola de petróleo a precios sin precedente y el activismo
del presidente Chávez. Las características de este movimiento
son las tradicionales en Iberioamérica. Un antinorteamericanismo
que no distingue entre esa gran nación y su criticable política
exterior, la búsqueda de “culpables” para explicar
los errores y defectos propios y la generalización de los fenómenos
políticos locales que son, por definición y desde la raíz,
distintos según el país de que se trate. Aquí la
opción es la diametralmente opuesta a la de Chile. En lugar de
atender a las obligaciones del mandato recibido, que es el de gobernar,
Venezuela que en mucha necesidad está de progresar, se practica
la intromisión en la casa ajena, la uniformización de la
imaginería en detrimento del realismo a que nos llaman las cosas
cuando de ejercer el poder se trata. Todo ello sin perjuicio de mantener
fortísimas relaciones económicas con los EE.UU., gozando
de un “alca” propio y penetrando en el mercado doméstico
norteamericano con 7.000 gasolineras”.
No es pues un análisis basado en la descalificación sino
en los datos y en la observación. Lo mismo está ocurriendo
en una Venezuela que ve perpleja cómo Chávez se dedica a
dilapidar los frutos del petróleo, que no son suyos, sin el menor
control, mientras en Venezuela está aislada de su aeropuerto internacional
porque por la negligencia se les cayó el Viaducto que unía
la ciudad con el litoral.
DISPENDIO FUERA, RUINA DENTRO
Hugo Chávez se molesta y acusa de una campaña mediática
promovida por el Imperio, cuando la prensa le recuerda que la solidaridad
con otros países ya le está constando a Venezuela $25,8
millardos (un millardo= mil millones).
La prensa sólo hace un recuento de los anuncios hechos por él
en sus diferentes intervenciones.
Por ejemplo: un fondo de 10 millardo de dólares para combatir la
pobreza en Latinoamérica, 10 millones para el Hospital de clínicas
en Uruguay, 20 millones para la electrificación de La Habana, 5
millones para damnificados en Estados Unidos, 10 millones para subsidiar
combustible de calefacción en EE.UU., 156 millones para infraestructura
en República Dominicana, 5,14 millardos en la factura anual (rebaja
del precio del mercado –MR M…) entregados por PDVSA a 13 países
del Caribe y a 4 de Suramérica (todos son votos en la OEA-Mr. M
…), 3,4 millardos en bonos de la deuda argentina (la deuda pública
interna y externa de Venezuela terminó el año pasado con
un incremento de 13% según cifras del Ministerio de Finanzas. Nada
se pierde todo se transforma, la deuda de Venezuela paga la de otros países,
Evo Morales recibió 30 millones, etc. (Tomado de El Nacional, 05-02-06)
Esto es parte de sus planes faraónicos. Esos problemas que existen
en el exterior, están multiplicados en Venezuela. Esto sin hacer
un recuento del dinero invertido en material para Inversiones no productivas
e innecesarias como la de la compra de un millón de fusiles AK-47
para armar a un millón de reservistas, no con el fin de cuidarse
de una invasión extrajera y sí para la represión
de un pueblo que pueda tener la mala idea de acabar con una revolución
que llegó para quedarse, es decir, “patria o muerte”
o como dice la canción “No volverán”:
Y es que si intentan volver / verán un pueblo en la calle, / verán
un grito que estalle, /verán la esperanza arder./ Y nos verán
defender / los espacios conquistados / con esfuerzo organizado, /mis sueños
no serán rotos, /hemos conseguido tan poco /y tanto… ¡que
nos ha costado!
También se molesta con la ineficiencia de sus ministros (¿asesores?)
en las diferentes ramas del quehacer en el arte de gobernar, “el
que no me pueda seguir que se vaya”, pero el que los nombra es él
mismo, pero de esa manera aparece como no culpable del desastre nacional,
sino que la responsabilidad es de otros.
¡Esto es hoy Venezuela para el que quiera ver!
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