Comenté
cómo había estado en el Batzoki de Abando hablando de D.
Manuel de Irujo tras gentil invitación de su Junta Municipal. Lo
mismo me ocurrió el viernes pasado en el Batzoki de Deusto donde
pude hablar de Irujo con el añadido de recordar a su amigo Eliodoro
de la Torre que aunque nacido en Barakaldo su afiliación en Deusto,
así como la de D. Manuel, hizo que todos creyeran que era de ésta
republica independiente y tomatera.
A los afiliados en Deusto les recordé lo furioso
que se ponía Eliodoro cuando escribían su nombre con H porque
él siempre lo hacía sin esta letra. Lo malo es que ahora,
la calle del Batzoki de Deusto que acertadamente se llama “Heliodoro
de la Torre” la han puesto con H. No estaría nada mal que
se le llamara a José Luís Sabas al ayuntamiento para que
nuestro diputado en Cortes en 1933 y 1935 así como nuestro primer
Consejero de Hacienda en el Gobierno Vasco mentor de aquellos billetes
que se llamaron los “Eliodoros” pudiera dormir tranquilo el
sueño de los justos sin que el rótulo de su calle le incomodara
en la eternidad.
De estas cosas y de cómo en Deusto tuvieron otro
diputado insigne como Antón Kareaga del que casi nadie tiene noticia
les hablé el pasado viernes. Este Antón Kareaga, un tipo
con buena percha, abogado, jelkide, solía decir que la gente del
PNV cuando se muriera no iría ni al cielo, ni al infierno, ni al
purgatorio sino al Limbo y se pasaría allí toda la eternidad
cantando el “Agur Jaunak”. Alababa Kareaga pues una cierta
ingenuidad a la hora de hacer política cosa que en el fondo no
está mal porque denota limpieza de intenciones.
Pero tanto en Abando, como en Deusto, como en Motriko
donde he estado éste pasado domingo 12 con toda mi familia celebrando
el cumpleaños de mi ama, mutrikoarra de nacimiento, la preguntita
siempre ha sido la misma: “¿por qué no escribes en
Deia?”
Este domingo en la plaza, en el batzoki, en la iglesia,
varios viejos lobos de mar me comentaban: “El domingo nos levantábamos,
leíamos tu homilía íbamos a misa y luego a tomar
unos chiquitos. Ahora nos falta algo.” Y no solo lo dice la gente
veterana sino gente joven que me escribe.
Ya sé que Deia no era mía, aunque soy accionista
y promotor del periódico, pero esa pregunta que es continua me
hace ver que la gente quiere cercanía y que le cuenten los hechos
de forma directa y mojándose. Es lo que trataba de hacer aún
a sabiendas de que algunas de las cosas que escribía podían
no gustar, pero ahí estaba el truco. Como he dicho antes, es el
mojarse en tiempos de lo políticamente correcto y en tiempos donde
discrepar es un crimen.
¿Y que es lo que está propiciando este
periodismo Light y tan medido? Un alejamiento progresivo por desafección
hacia un medio que nació para servir primordialmente a la sociedad
pero fundamentalmente a las gentes del EAJ-PNV. No hay más que
asomarse a los blogs, a las páginas webs, a los periódicos
digitales. Todos echan en falta el pulso de la realidad caliente, valga
la redundancia y no de los debates etéreos a los que nos quieren
llevar ciertas gentes. Y que son los que están aburriendo al personal.
En este contexto me gustaría saber cuantos lectores
de DEIA siguen y comentan los artículos diarios del director de
éste periódico Iñaki González responsable
de la eliminación de una columna dominical de 18 años y
que hasta su padre, como me lo dijo una noche en Portugalete, leía.
Me gustaría conocer el dato porque no es de recibo eliminar a las
gentes que fundaron ese periódico para ponerse ellos a cuenta de
la actualidad porque forman parte de una casta, con el apelativo de periodistas
que, tiene la bula de la equidistancia, la profesionalidad y la verdad
absoluta. Los demás estamos contaminados por el activismo y el
compromiso.
Como dije en mi artículo despedida AGUR que González
no publicó porque contaba la conversación que mantuve con
él y que está en la sección de esta página
web en ARTÍCULOS DEL DEIA, el periódico Gara y el Grupo
Vocento no tienen inconveniente en defender lo propio, en mojarse, en
sacar comunicados de ETA unos, en editoriales infumables los otros. Pero
nosotros somos distintos y especiales. Todo lo que huela mucho a PNV,
aunque sea lo mayoritario en este país hay que neutralizarlo y
obviarlo aunque detrás de cada electo haya la apuesta de un partido
y de una sociedad.
Hoy podemos decir que pese a los esfuerzos que hace DEIA
en reportajes varios no conecta con el insatisfecho lector jelkide, al
que no le da lo que quiere porque lo que quiere éste está
cada vez más en los Blogs, en Gara y, en cuanto a apuesta millonaria,
lo tiene en el Grupo Vocento con quien Deia no puede competir en volumen.
Me seguirán preguntando por Deia y les seguiré
diciendo que se trata de un fracaso más para los que en 1977 “engañamos”
involuntariamente a la gente diciendo que iba a tener en sus manos un
periódico nacionalista en la sintonía de aquel “Euzkadi”
de la república: información, batalla, defensa histórica
de lo propio y enaltecimiento de los éxitos del nacionalismo. Hoy
Deia es un arroz con pollo. Ni chicha ni limoná.
Ahora tenemos como faro a Iñaki González
todos los días diciéndonos lo que tenemos que hacer mientras
censura hechos concretos que realizan los que a él no le gustan.
Así es la vida. ¡Menos mal que siempre nos quedará
la Virgen de Begoña! |