Página Principal
Actualidad
Crónica Parlamentaria
Artículos
Viajes, Encuentros y Política Exterior
Semblanzas
De Aquí y De Allá
Cartas
Historia
Fotografías
Conferencias
Libros
La Situación de Venezuela
Documentos
Preguntas al Gobierno
Artículos Publicados en DEIA
Agenda
Vínculos de Interés
Correo electrónico
 
 

 
 

13 de Febrero de 2006 - LUNES

 

LA PREGUNTA RECURRENTE

Comenté cómo había estado en el Batzoki de Abando hablando de D. Manuel de Irujo tras gentil invitación de su Junta Municipal. Lo mismo me ocurrió el viernes pasado en el Batzoki de Deusto donde pude hablar de Irujo con el añadido de recordar a su amigo Eliodoro de la Torre que aunque nacido en Barakaldo su afiliación en Deusto, así como la de D. Manuel, hizo que todos creyeran que era de ésta republica independiente y tomatera.

A los afiliados en Deusto les recordé lo furioso que se ponía Eliodoro cuando escribían su nombre con H porque él siempre lo hacía sin esta letra. Lo malo es que ahora, la calle del Batzoki de Deusto que acertadamente se llama “Heliodoro de la Torre” la han puesto con H. No estaría nada mal que se le llamara a José Luís Sabas al ayuntamiento para que nuestro diputado en Cortes en 1933 y 1935 así como nuestro primer Consejero de Hacienda en el Gobierno Vasco mentor de aquellos billetes que se llamaron los “Eliodoros” pudiera dormir tranquilo el sueño de los justos sin que el rótulo de su calle le incomodara en la eternidad.

De estas cosas y de cómo en Deusto tuvieron otro diputado insigne como Antón Kareaga del que casi nadie tiene noticia les hablé el pasado viernes. Este Antón Kareaga, un tipo con buena percha, abogado, jelkide, solía decir que la gente del PNV cuando se muriera no iría ni al cielo, ni al infierno, ni al purgatorio sino al Limbo y se pasaría allí toda la eternidad cantando el “Agur Jaunak”. Alababa Kareaga pues una cierta ingenuidad a la hora de hacer política cosa que en el fondo no está mal porque denota limpieza de intenciones.

Pero tanto en Abando, como en Deusto, como en Motriko donde he estado éste pasado domingo 12 con toda mi familia celebrando el cumpleaños de mi ama, mutrikoarra de nacimiento, la preguntita siempre ha sido la misma: “¿por qué no escribes en Deia?”

Este domingo en la plaza, en el batzoki, en la iglesia, varios viejos lobos de mar me comentaban: “El domingo nos levantábamos, leíamos tu homilía íbamos a misa y luego a tomar unos chiquitos. Ahora nos falta algo.” Y no solo lo dice la gente veterana sino gente joven que me escribe.

Ya sé que Deia no era mía, aunque soy accionista y promotor del periódico, pero esa pregunta que es continua me hace ver que la gente quiere cercanía y que le cuenten los hechos de forma directa y mojándose. Es lo que trataba de hacer aún a sabiendas de que algunas de las cosas que escribía podían no gustar, pero ahí estaba el truco. Como he dicho antes, es el mojarse en tiempos de lo políticamente correcto y en tiempos donde discrepar es un crimen.

¿Y que es lo que está propiciando este periodismo Light y tan medido? Un alejamiento progresivo por desafección hacia un medio que nació para servir primordialmente a la sociedad pero fundamentalmente a las gentes del EAJ-PNV. No hay más que asomarse a los blogs, a las páginas webs, a los periódicos digitales. Todos echan en falta el pulso de la realidad caliente, valga la redundancia y no de los debates etéreos a los que nos quieren llevar ciertas gentes. Y que son los que están aburriendo al personal.

En este contexto me gustaría saber cuantos lectores de DEIA siguen y comentan los artículos diarios del director de éste periódico Iñaki González responsable de la eliminación de una columna dominical de 18 años y que hasta su padre, como me lo dijo una noche en Portugalete, leía. Me gustaría conocer el dato porque no es de recibo eliminar a las gentes que fundaron ese periódico para ponerse ellos a cuenta de la actualidad porque forman parte de una casta, con el apelativo de periodistas que, tiene la bula de la equidistancia, la profesionalidad y la verdad absoluta. Los demás estamos contaminados por el activismo y el compromiso.

Como dije en mi artículo despedida AGUR que González no publicó porque contaba la conversación que mantuve con él y que está en la sección de esta página web en ARTÍCULOS DEL DEIA, el periódico Gara y el Grupo Vocento no tienen inconveniente en defender lo propio, en mojarse, en sacar comunicados de ETA unos, en editoriales infumables los otros. Pero nosotros somos distintos y especiales. Todo lo que huela mucho a PNV, aunque sea lo mayoritario en este país hay que neutralizarlo y obviarlo aunque detrás de cada electo haya la apuesta de un partido y de una sociedad.

Hoy podemos decir que pese a los esfuerzos que hace DEIA en reportajes varios no conecta con el insatisfecho lector jelkide, al que no le da lo que quiere porque lo que quiere éste está cada vez más en los Blogs, en Gara y, en cuanto a apuesta millonaria, lo tiene en el Grupo Vocento con quien Deia no puede competir en volumen.

Me seguirán preguntando por Deia y les seguiré diciendo que se trata de un fracaso más para los que en 1977 “engañamos” involuntariamente a la gente diciendo que iba a tener en sus manos un periódico nacionalista en la sintonía de aquel “Euzkadi” de la república: información, batalla, defensa histórica de lo propio y enaltecimiento de los éxitos del nacionalismo. Hoy Deia es un arroz con pollo. Ni chicha ni limoná.

Ahora tenemos como faro a Iñaki González todos los días diciéndonos lo que tenemos que hacer mientras censura hechos concretos que realizan los que a él no le gustan.
Así es la vida. ¡Menos mal que siempre nos quedará la Virgen de Begoña!