Esta fue la descripción que Josep María Pelegrí
(Secretario General de Unió) hizo del acto que tuvo lugar en el
Hotel Puerta de América de Madrid el miércoles 25 de enero
en la Asamblea de Galeuscat. Este nombre ha perdido una Z, en la palabra
Euzkadi y ha ganado una T, para reforzar la visibilidad catalana. Mientras
no se cambie Euzkadi por Euskalerria, vamos bien. Sabino Arana, nacido
un 26 de enero, pero de 1865, seguramente lo agradecería. No en
vano no sólo inventó el nombre sino la idea.
El acto recogía y actualizaba
la estela del acuerdo sorpresivo estatutario entre CiU y Zapatero, por
lo que la expectativa era notable. La última vez los líderes
de un acto similar fueron Pujol, Arzalluz y Beiras. En el acto del miércoles,
Más, Imaz y Quintana. En la última Asamblea gobernábamos
CiU y el PNV. En la actual, el BNG y el PNV. Entre las cuatro fuerzas
superamos a IU y somos la tercera plataforma política en el estado.
Algo a tener en cuenta. Como siempre, faltó Duran, el presidente
de Unió. No le gusta Galeuscat. Estaba en Roma, con el socio del
PNV, Romano Prodi. A la noche estaba en Madrid, pero en lo suyo: en TV.
Nacionalismo positivo, sobre todo, porque
merodean muchos nacionalismos negativos. Por ejemplo el del PP, que se
acerca cada vez más a la AP, aquella de los Siete Magníficos
del inicio de la transición o ese otro nacionalismo excluyente
que encima persigue y le hace la vida desagradable a los demás.
Este viernes ETA ha puesto dos bombas: una en Balmaseda y otra en Murguia.
Lo que proponía aquel acto era
todo lo contrario, porque además del castellano se escuchó
el gallego, el catalán y el euskera, éste tan incomprensible
que le daba a lo vasco el punto diferencial de un problema que nace y
se proyecta desde la prehistoria. Vincular autogobierno con bienestar,
con respeto ycomo dijo Mas, que sea un nacionalismo integrador, convivencial,
constructivo, sereno y con criterio de centralidad. No será fácil
porque esta idea de Galeuzka tiene muchos años y ha pasado por
todo. En 1923 fue la Triple Alianza, en 1933 nació Galeuzca y,
tras un exilio donde trataron de que no muriera, surgió la Declaración
de Barcelona en 1998, y el resucitar Galeusca. Ahora se presenta en Madrid,
Galeuscat. Un eslabón más en la cadena.
Eché en falta una alusión
a Paco García (BNG), Josep Camps (CiU) y Ricardo Ansotegui (PNV)
verdaderos artífices del arranque de la Declaración de Barcelona
y sin cuyo trabajo aquel proyecto no se hubiera podido llevar a la práctica
en 1998. El relevo lo han tomado Josune Ariztondo (PNV), Felip Puig (CiU)
y Paco Jorquera (BNG) que auguran continuidad en una acción de
futuro más articulada.

El acto, con parlamentarios de todas
las Cámaras, fue un poco caótico, aunque interesante, positivo
y de los de dar moral. Era como tratar de poner un contrapunto a la España
cerrada y centralista, a esa que te hiela el corazón con una derecha
aniquiladora y con una izquierda paternalista, uniformista y vigilante.
Dijo Anxo Quintana, el vicepresidente
de la Xunta de Galiza, que el nacionalismo entre otras cosas debe ser
rebeldía intelectual frente al estado artefacto, mientras Mas hablaba
de que hasta ahora hemos estado poniendo en marcha los motores y había
llegado el tiempo de remontar vuelo mientras se preguntaba dónde
ha estado la España liberal, dónde han estado los intelectuales
cuando ellos han tenido que aguantar el inmenso vocerío insultador
tras presentar su proyecto democrático. “Aquí han
faltado voces, muchas voces”, decía mientras agradecía
la postura del BNG y del PNV que no han interferido, han apoyado, han
comprendido y han alentado lo que ellos han estado viviendo en su negociación
estatutaria.
Josu Jon Imaz unió la memoria
histórica de lo que fue GALEUZCA con su proyección hacia
el futuro. Hizo una oportuna mención a Don Manuel de Irujo, uno
de los grandes animadores de aquel primer proyecto y de su defensa de
la vida humana y apostó por la relevancia de la labor que debe
desarrollar Galeuscat, en cuanto que se trata de “la única
alternativa política a la idea de Estado-nación”.
Desde esa convicción, se comprometió a actuar “desde
la reflexión sincera y leal” sobre las prioridades y la eficacia
de la actuación conjunta de las cuatro formaciones nacionalistas,
así como hacerse “cada vez más presentes en la vida
social y política” no sólo de Galicia, Euzkadi y Catalunya
sino también de la “política estatal y europea”.
Procesos paralelos
Imaz destacó el hecho de que los
“avances” en el reconocimiento “de la diversidad de
las naciones que componen” el Estado y la “mayor calidad de
la democracia” siempre han sido “procesos paralelos”.
En ese contexto, consideró que el presente año debe ser
“decisivo” para “consolidar” aún más
el compromiso de nacionalistas vascos, catalanes y gallegos para “proyectar
y promover un Estado plurinacional en España”, una tercera
vía “entre el modelo centralista del PP y el modelo neoautonomista
del Partido Socialista”.
En ese sentido, el presidente del EBB
enumeró tres objetivos “imprescindibles” para los próximos
meses. Se trata de “consolidar la acción conjunta”
de PNV, CiU y BNG, de promover “el diálogo, el debate y el
acuerdo con las restantes fuerzas políticas por encima de los legítimos
intereses partidistas” y de poner en marcha el programa de actuación
de Galeuscat para 2006.
Haciendo memoria de lo que la agrupación
nacionalista ha supuesto en la historia desde la época republicana,
Imaz subrayó que la puesta en común de vascos, gallegos
y catalanes es un “deber” hacia todos aquellos que, “en
tiempos más difíciles que los actuales”, fueron “capaces
de crear y sostener”, Galeuzca como instrumento de unión
entre los tres pueblos.
Salvo el despelote organizativo del acto, no así las ponencias,
ni las publicaciones, ni el marketing que todo estaba bien y en su punto,
la reunión fue un puntazo mediático y un desafío
a todos los que se sienten interpelados ante la ruptura del pensamiento
único, de la uniformidad y del paternalismo. En definitiva un buen
acto de NACIONALISMO POSITIVO, hecho nada menos que en Madrid con el ruido
de la caverna como música de fondo.
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