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25 DE ENERO DE 2006 - MIÉRCOLES

 

ME QUEDO CON EL VIEJO SOARES

 

Este pasado domingo 22 de enero se celebraron en Portugal elecciones presidenciales. Las ganó el ex primer ministro Aníbal Cavaco Silva con un 50,6%, no teniendo que pasar a una segunda vuelta.

Cavaco no fue el único candidato. Mario Soares y Manuel Alegre fueron los otros dos contendientes con posibilidades. A Mario Soares le hizo la puñeta el poeta socialista Manuel Alegre al presentarse y dividir el electorado, aunque quizás, de no haberse presentado este outsider, hubiera ganado asimismo Cavaco Silva. La gente recuerda los diez años de mandato en Portugal de Cavaco, que fueron de crecimiento y quizás pensaron que a Mario Soares ya le habían dado su oportunidad como primer ministro y como presidente en dos ocasiones.

Mario Soares encajó la derrota con deportividad diciendo que seguirá ahí como referencia.

Recuerdo cómo Don Manuel de Irujo, con quien Soares mantuvo algún contacto político, me lo definió un día como una “catedral” por su coherencia. Aquella definición me llamó la atención por su rotundidad. Por eso cuando hace unos años el diario “El País” le hizo una entrevista, la recorté y la guardé porque me llamaron asimismo la atención algunos de los conceptos que emitía, así como por la forma como se refería al tema vasco un político portugués, algo complicado para ser dicho con tanta rotundidad en aquellos tiempos del “Aznarato”, y cuando teníamos por estos lares todos los vientos en contra.

A Soares, el entrevistador Javier García le preguntó por los políticos y el dirigente portugués contestó con esta oportuna reflexión sobre los líderes y las convicciones:

“Faltan líderes con convicciones. El liderazgo está estrechamente relacionado con las convicciones. Los políticos no deberían andar pendientes de los sondeos y la popularidad, sino proponer ideas para sus países, para el desarrollo de la sociedad. Gobernar es escoger y escoger es descontentar. Un político tiene que tener el coraje de descontentar a veces para gobernar bien, porque si no sus estrategias se vuelven contra sí mismo. Ese es el papel de un líder. Infelizmente, hay muy pocos líderes europeos que quieran aventurarse por un camino, a veces de sacrificio, para llegar a un objetivo. La gente entiende este lenguaje, y no el andar detrás de los votos y la popularidad con la eterna sonrisa de plástico. Me gustaría que hubiera líderes con convicciones claras. Socialistas o conservadores, porque yo creo en la alternancia democrática.”

Sobre las elecciones vascas, habida cuenta que esta entrevista se realizó en junio de 2001, fue valiente al criticar a sus compañeros, que fueron en comandita con el PP, contestando lo siguiente:

“Ese es un problema muy delicado. Sólo puedo decir que no quedé muy satisfecho con la alianza entre socialistas y populares para golpear al nacionalismo. Era una alianza contra natura. Y pensé que esa alianza provocaría el efecto contrario al que se pretendía. La posición distanciada de Felipe fue útil, pero no lo suficiente. El brazo político de ETA, creo yo, no fue derrotado. Creo que hubo una transferencia táctica de votos hacia el PNV. El terrorismo no tiene ningún sentido, pero está claro que allí existe un problema político que es necesario resolver en términos políticos. Y la UE es un buen marco para resolver ese problema.”

Mario Soares no ha ganado a sus 81 años. Sigue siendo un corredor de fondo y “una catedral”. Por eso me quedo con el amigo Soares. Aunque haya perdido.