Tengo que decir, porque aquí siempre hay que empezar lanzando
los gritos de rigor, que soy abertzale aunque no de Batasuna. ¿Se
puede ser abertzale sin ser de Batasuna? Pues sí. Y mucho más
eficaz.
No digo que en la llamada izquierda abertzale no haya abertzales. Todo
lo contrario. Los hay, muchos, y muy comprometidos, que a muchos de nosotros
nos dan sopas con onda. Pero sí digo que cuando su dirigencia trata
de encasillarnos en el estatutismo, el pacto y la melifluidad, como harán
(ojalá les dejen) en el BEC ( o donde sea) el próximo 21,
hay que reaccionar. No entiendo a esos nacionalistas que cuando nos zurran
la badana parecería que son masoquistas y les gusta porque, a fin
de cuentas, dicen, son nuestros primos hermanos. Primos hermanos sí,
pero hacer el primo no.
El EAJ-PNV, tras treinta años de eficaz acción política
tiene las manos llenas de realizaciones sin abdicar de su ideología
que, por cierto, la definió el fundador del nacionalismo y de este
partido, al decir en 1895 que Euzkadi era la Patria de los Vascos. Digo
esto porque el término Euskalerria existía ya en tiempos
de Arana, pero aquel era un simple concepto cultural pero la verdadera
novación política fue Euzkadi. Fue el salto adelante que
dio Sabino diciendo que Araba, Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra, Laburdi y Zuberoa
eran sujetos de reconocimiento político, no Euskalerria que, como
vocablo, fue permitido por el franquismo, mientras el nombre Euzkadi era
perseguido con saña y quienes lo usaban multados o encarcelados,
porque esa sí era la verdadera dinamita política.
No es esto baladí. Si perdemos el nombre de Euzkadi, ¿por
qué no vamos a permitir que lo abertzale nos lo definan en el BEC
o donde sea?
Pues no. Por eso yo me rebelo porque soy abertzale y deseo saber qué
hay tras ese abertzalismo de sombras que todavía sigue considerando
que poner una bomba en Angulas de Aguinaga, quemar una Casa del Pueblo
o un Batzoki, quitar la vida a un ser humano, o volar la discoteca Bordatxo
son peldaños en la construcción nacional.
¿Hemos de tener complejo alguno por este sobredimensionamiento
de una reunión que tiene todo el derecho de celebrarse aunque su
máximo propagandista sea el españolismo más cerril
que no desea que la gente se exprese como quiera?. Si Anoeta fue una reunión
positiva, ¿por qué no lo puede ser también Barakaldo?.
¿A qué tanto miedo a la palabra?.
Creo por tanto, como cree el EAJ-PNV, que esa reunión se tiene
que celebrar y que hay que abrir las avenidas para que la gente circule,
porque mientras el llamado conflicto no deje la calle, y desde Anoeta
hasta aquí no lo ha dejado mientras algunos han permanecido callados,
la cosa seguirá como hasta ahora, porque la democracia no se basa
en que yo crea tener la razón y la imponga a los demás,
sino en convencer con la palabra que mi verdad es la buena y los demás
la acepten. Semejante perogrullada al parecer no entra en la cabeza de
ciertas gentes que por cierto están todos los días en los
medios repitiendo banalidades y quedándose calvos detrás
de la oreja sin decir absolutamente nada por un lado y prohibiendo lo
del BEC y aplaudiendo al general Mena por la otra.
Por eso hay que decir que vivimos tiempos de confusión. Lo blanco
aparece como negro y lo negro como blanco. A quien decide matar le agradecemos
que no lo haga y a quien trabaja le llamamos pringado. Y, todo esto, con
una cierta fascinación ante el vacío, el envoltorio, mientras
vamos haciendo dejación en cada pasito de lo que son nuestras señas
de identidad.
En estos días de recuerdo a Irujo, leí algo que escribió:
“… yo soy de esos nacionalistas que no se satisfacen con gritar
¡Gora Euzkadi Askatuta!, sino que procuro además que Euzkadi
viva de veras, que reafirme su riqueza y, que pueda pensar en resolver
sus problemas internos de trabajo, de progreso social, con base económica
fija. Lo de “contigo pan y cebolla” será muy romántico,
pero yo quiero imaginar la Patria además de libre, rica, con independencia
económica puesta al servicio de su independencia espiritual”.
Me gusta.
Aquel hombre que designado ministro de Justicia se encontró en
Madrid con las checas, la pena de muerte, los asesinatos y fusilamientos
al amanecer en medio de aquella matanza, íngrimo y solo, exclamó”…
soy cristiano y el quinto mandamiento del decálogo, anterior a
la ley del estado, para mí, es no matar. Vuelvo a repetir. Ojalá
me escucharan hasta los muertos, como me oirán sus asesinos. Se
terminaron los paseos”. ¿Oiremos esto en las reuniones que
ojalá se efectúen, o no?. Lo dudo.
Todo esto me hace reflexionar ante la expectación creada ante
el acto de Barakaldo, sobre todo por la cerrazón del españolismo
más ultramontano ¿Qué van o iban a decir?. Poco más
que lo que dijeron en Anoeta, pero nunca un grito como el de Irujo. Y
eso también es ideología.
No me extraña que nada más fallecer Irujo en 1981, su antiguo
compañero Telesforo de Monzón, que andaba entonces con HB
declarara que “… fue el de Irujo un cristianismo profundo,
al tiempo ancho, dadivoso, liberal, tolerante y de futuro, enemigo del
jansenismo y del integrismo. Un cristianismo fundado en el humanismo”.
Pues bien. Ese es nuestro nacionalismo. El de Irujo, el de las manos
llenas, el de la independencia, si, pero con valores. Y el no matar, el
primero.
LA MANIFESTACIÓN DEL 8 DE ENERO
En 1996 el PNV pactó con Aznar. Entre otras cosas porque creíamos
que la paz podía venir mejor de manos de la derecha y porque la
normalización y pacificación de Euzkadi ha sido siempre
nuestra prioridad. Al año y medio se vio que no era posible y de
ahí vino el pacto de Lizarra y la tregua de ETA aunque seguíamos
manteniendo en el Congreso nuestro apoyo a aquel gobierno que nos necesitaba
para que los de CiU les siguieran apoyando. Mientras, en el camino, se
iban haciendo cosas. Entre ellas, una buena renovación del Concierto
Económico.
Antes de las elecciones vascas de noviembre de 1998, IU presentó
una interpelación sobre el acercamiento de los presos. Tras aquellas
elecciones y nuestra victoria, se vio en diciembre de 1998 y en el hemiciclo
la Moción que había dado lugar aquella interpelación.
Y nos empleamos a fondo. Llegamos a lograr que el PP la apoyara. Y la
moción existe, aunque nunca se cumplió. Desde IU hasta el
PSOE, pasando por CiU y el PP. Todos la apoyaron.
En diciembre de aquel año 98 asistí a la llamada de felicitación
de Aznar a Xabier Arzalluz. Estaba el presidente del EBB en su despacho
cuando desde Moncloa y en plena bronca llamó Aznar. Quedaron en
verse mientras Aznar le anunciaba que tenía buen vino para él.
Fue la última vez que hablaron. ¿Por qué?
El 9 de enero de 1999, en plena tregua, el PNV, junto a HB, EA y EB convocaban
una manifestación en Bilbao que propiciaba el acercamiento de los
presos. Fue una “manifa” multitudinaria, increíble.
Llevaban la pancarta Arzalluz, Otegui, Garaikoetxea, y Madrazo. Aquello
fue el fin de la relación PNV-PP. HB nunca lo agradeció.
Es más, al poco presentaba mociones de censura y ponía en
cuestión al Consejero Balza propiciando el adelantamiento electoral.
En aquella manifestación, como lo habíamos hecho en el
Congreso, pedíamos el acercamiento de los presos por justicia,
por humanidad, por eficacia y por ir creando condiciones para la pacificación.
Han pasado siete años.
El pasado 8 de enero Batasuna y Askatasuna, solos, se manifestaban en
apoyo al Foro de Ibaeta que propicia lo mismo, la defensa de los derechos
de los presos de ETA. Siete años después y Anoeta de por
medio, nada. Nada, ni una palabrita a ETA, para que deje de atentar o
hacernos la vida imposible. Increíble. Pierde carga la defensa
de un derecho si este derecho no es contemplado en perspectiva y conexión
con la defensa del derecho de otros.
Antes de la manifestación había habido un control policial
en la A-8 que había retrasado la manifestación. Permach,
con razón, indignado y en declaraciones dijo que la gente en Eibar
supo hacer frente a la Guardia Civil, bajar de los autobuses y gritarles
a la cara “Alde Hemendik!” o “Euskal presoak Euskal
Herrira”.
Ojalá Permach le hubiera dicho a ETA también “Alde
Hemendik!”. Él, mejor que nadie sabe que si eso se produce,
los presos no solo vendrían a Euzkadi sino que se propiciaría
su salida de la cárcel. Lo sabe de sobra. Pero no lo dice. No tiene
permiso. De ahí que todo esto del Foro de Ibaeta está muy
bien pero le falta, como siempre, lo del “Alde Hemendik!”.
Pero también a ETA.
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