Ni los catalanes nacionalistas ni los vascos nacionalistas hemos sido
tenidos en cuenta en el homenaje realizado en honor de Lázaro Cérdenas
por el sectarismo de la Fundación Pablo Iglesias que dirigida por
Alfonso Guerra ha demostrado que su talante es el de Hernán Cortés,
pero no el de un dirigente democrático que quiera sumar, como fue
el exilio republicano en México que no solo estuvo constituido
por socialistas sino también por comunistas y nacionalistas vascos
y catalanes.
En México se exilió el gobierno vasco y el gobierno de
la Generalitá y a propuesta de estos dos gobiernos se eligió
en el salón de Cabildos de Ciudad México en agosto de 1945
a Diego Martínez Barrios en sustitución de Manuel Azaña
muerto en Montauban en 1940. El Senado –con apoyo de todos los partidos
y la abstención del PP- aprobó este año una moción
del PNV en la que se le instaba al gobierno a que, conjuntamente con el
gobierno mexicano se recordara este hecho. Una enmienda socialista incluía
asimismo el reconocimiento al presidente Cárdenas. De ahí
que no haya sido elegante este homenaje tan parcial.
Ahora se comprenden mejor las declaraciones de Alfonso Guerra contra
el estatuto catalán.
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